miércoles, 24 de abril de 2019

La decadencia del Capo


La decadencia del capo
Almaro

“Para perseguir a este tirano búho, hay que bajar con él hasta el fondo del abismo, siguiéndolo en su voloteo vertiginoso en las tinieblas (…) era un despreciable y oscuro soñador de crímenes; aquel déspota, fue un arcaísmo político, un extraño en este siglo, una especie de fraile loco, escapado de su celda, y tocado del misticismo de la destrucción”.
José María Vargas Vila, De los divinos y los Humanos. Sobre otro déspota parecido al protagonista de esta nota.

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Son famosas las decadencias de los usurpadores, de los déspotas y los sátrapas. Pero las caídas de sus cuerpos descompuestos no son silenciosas ni calmadas; por el contrario, están repletas de jadeos y gritos espantosos, de olores hediondos de la fetidez que despliegan mientras caen. No hay caída de un tirano que no termine estrellada sobre la sangre que derramó en los cuerpos de su pueblo; no hay silencio en la decadencia de los asesinos; precisamente porque esos estertores melancólicos y dramáticos son su voz agónica ante la inevitable circunstancia de su desgracia.

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Este hombre minúsculo se hizo grande en la felonía de la trampa y la traición; creció rodeado de los capos que le formaron para ser uno de los mismos, uno de ellos, el más servil y útil capo de entre ellos; aprendió de lealtades y de rutas, aprendió que era útil matar comunistas para ocultar las guerras de la mafia; su padre manejaba todo, conocía muy bien a sus enemigos y sus amigos eran pocos. Era poderoso como solo él pero la muerte le llegó pronto, producto de las mismas traiciones e inquinas que le habían llevado a convertirse en uno de esos hombres duros que la mafia protege. El estudiante se hizo maestro y burócrata, hizo aeropuertos y limpió las rutas de competidores indeseados; muchos murieron hasta que él se convirtió en esa especie de jefe medio que manda pero que obedece, que grita pero que calla, que mata pero pide permiso. En las épocas en que los capos se volvían héroes, él se escondió en la fila trastera de los cobardes; así que la furia cayó sobre la arrogancia de los poderosos y él se quedó abajo, esperando el momento de asaltar el vacío dejado por sus antiguos dirigentes. Era la época de la opulencia y la arrogancia, de los escándalos y los espectáculos como muestras de poder y de encanto; amenazar, cumplir, matar, seguir reinando, era la línea poderosa de los capos mayores; él aprendió el arte de encubrirse, de pasar por debajo desapercibido. Se hizo gobernante muy joven y acumuló su propio poder. Cada día dependía menos de sus mentores hasta que le estorbaron y entonces vino la difícil pero plácida tarea de exterminarlos. Sus ejércitos, ahora al servicio del Estado que combatían, llevaron a la muerte al más grande de sus maestros.

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Ya sin aspavientos, él tomó su lugar, de a poco, como crece la hiedra y el regaliz en selvas húmedas de ansias de poder y secas de decencia. Se tornó imprescindible, consolidó su ejército, controló las rutas del narco, los contactos, los jefes medios, unificó a los narcos regionales, refundó la patria ante el poder impotente de su insignia mafiosa y llegó a Presidente. Ya en el gobierno, amnistió a sus socios y exilió a sus contradictores, aquellos que quedaban de otroras épocas cuando él no era más que el mensajero, el aprendiz, el joven dúctil y locuaz que consumaba cumplidamente las órdenes que le eran asignadas.

Gobernó largo tiempo; instauró el miedo, creó escombreras de tumbas, mató miles y los vistió para la muerte, tomó el derecho para destruir el derecho, creó leyes para asegurar su impunidad y se hizo reelegir usando las trampas y las balas que desde joven había aprendido a cultivar pacientemente. Quiso mantenerse en el poder que envenena su espíritu engreído y paciente, pero las cosas habían cambiado, y aquellos que lo usaron para limpiar el país de sindicalistas y campesinos, ya no necesitaban de la misma forma de sus servicios. Le ofrecieron un partido propio y un puesto en el Congreso, como otros sátrapas en otras geografías, que después de matar se hicieron senadores.

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Vinieron épocas de cierta calma, donde su poder se convirtió en problema para una parte de los poderosos que representaba. Nunca dejó de ser el mensajero aquel que cumplía cabalmente cada orden, nunca pudo ponerse a la cima del mundo, porque el mundo le pertenece a los que alimentan la guerra que lo usa.

Sigue presentándose como el gran jefe, pero siempre ha sido el mensajero otrora preferido, ahora medio incomodo mensajero. Hizo la guerra, alimentó la guerra, necesita la guerra porque ahí es cuando más lo necesitan. Controla sus redes de asesinos, los pájaros oscuros de la muerte que lo siguen tratándo como el capo supremo entre los capos. Pero ineludiblemente estorba a las élites que lo usaron y él lo sabe. Ha empezado la caída, su caída funesta, su desaparición trágica.

Ha iniciado su ocaso; su final melancólico y trágico. Pero él, tan cobarde y paciente, no quiere dejar de ser, de aparentar ser la sombra que todo lo oscurece, el buitre que decide la carroña, el apóstol santificado de la decadencia. Ahora, en su caída impredecible, grita, amenaza, deja las babas exaltadas en la mesa, gruñe inverosímil, dispara bocanadas inefables de insultos. Su caída será lenta y dolorosa, su final será escandaloso y perverso, él es la perversión. Ha empezado su degeneración y del estadista que quiso ser, quedarán sus sombras y las miles de tumbas en que sostuvo su oscuro mandato. Viene su fin, por eso grita, por eso enloquece y no hay medicina natural que atenúe el desespero de su alma mordaz y sucia ante la inminencia de su caída al fondo del abismo.
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martes, 26 de marzo de 2019

Nuevo Plan de Desarrollo en contra de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030



Nuevo Plan de Desarrollo en contra de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030[1]


Mauricio Rodríguez Amaya[2]




Uribe no miente, de él se puede criticar su espíritu autoritario, su engreimiento fascista y su coherencia para defender a sus amigos, aún a los más delincuentes. Pero no miente. En campaña, él y sus aliados propusieron hacer trizas la recién nacida paz, incrementar la confianza inversionista, ampliar la base tributaria de las personas y reducir la de las empresas, aumentar el extractivismo y consolidar la apropiación terrateniente sobre la tierra. El Proyecto de Plan Nacional de Desarrollo para el próximo cuatrienio, no es más que la ratificación de las promesas hechas en campaña.

El proyecto de Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno Duque denominado “Pacto por Colombia, pacto por la equidad” es la continuidad de la agenda de la precarización laboral, social y ambiental; representa la prolongación del extractivismo minero energético, la destrucción de la reserva natural colombiana y la privatización de las empresas del Estado y los servicios públicos. Lo que ofrecen los “Pactos” a través de los cuales se estructura el proyecto de ley, no solo incrementan los procesos de destrucción de la economía nacional, sino que exacerba la explotación indiscriminada de los bienes comunes, aumentará las desigualdades sociales, exacerbará las pugnas territoriales y alimentará la violencia institucionalizada.

El Proyecto de Plan es en muchos aspectos contrario a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2030 establecidos por la ONU y que al menos de dientes para afuera, Colombia comparte; incluso, el mismo proyecto menciona la intención de materializar los ODS, aunque su contenido vaya en contravía de ellos. A continuación, queremos presentar algunos ejemplos de la manera como el proyecto de Plan de Desarrollo va en contravía de varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y su aplicación alejaría a Colombia de alcanzar la equidad social, la reducción de la pobreza y la protección de la naturaleza y la paz. En primera medida debemos recordar que los ODS fueron adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2015. De los 17 Objetivos, el Proyecto de Plan de Desarrollo pone en riesgo el alcance de al menos cinco de ellos.

A continuación, presentamos algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que entran en disputa con el Proyecto de Plan de Desarrollo, con el fin de promover el debate público sobre la necesidad de producir propuestas para evitar que Colombia se aleje cada día más de los objetivos de reducción de la pobreza, alcanzar la equidad, la protección del medio ambiente y la Paz.




1.     ODS 4: Garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos.

Mientras Naciones Unidas se orienta al fortalecimiento y la garantía de los derechos a la educación y la promoción de todos y de todas, el Proyecto de Plan Nacional de Desarrollo (PPND) está pensado para reducir la investigación, la innovación científica, el acceso a la educación pública de calidad y da continuidad a la agenda neoliberal encaminada a la privatización, la financiación bancaria de la investigación y el desmantelamiento de las entidades públicas encargadas de estos temas.

El proyecto del Plan contempla la privatización de los conocimientos ancestrales y la explotación comercial de los conocimientos biológicos sobre nuestra riqueza natural, muy en la línea neoliberal tendiente a la privatización de la propiedad colectiva de los bienes comunes. En efecto, el Art. 6 del PPND, crea los Contratos de Acceso a Recursos Genéticos y sus Productos Derivados (CARG) con los cuales los particulares, nacionales o extranjeros, podrán seguir haciendo a sus anchas investigaciones sobre nuestra riqueza genética, con fines eminentemente privados.  Aun sin la firma del Contrato, “desde la radicación de la solicitud y hasta la celebración y perfeccionamiento del Contrato de Acceso a Recursos Genéticos y/o sus Productos Derivados o hasta la denegación del trámite, el solicitante podrá continuar accediendo al recurso genético y/o sus productos derivados”.


Es PPND pone en riesgo la propiedad colectiva sobre los bienes intangibles de la nación, el conocimiento ancestral y el patrimonio cultural, el cual podrá ser privatizado, de acuerdo con lo planteado por el Art.  105, que pretende facultar a las entidades públicas que sean titulares de bienes intangibles y derechos de propiedad intelectual (marcas, patentes, diseños industriales, esquemas de trazado de circuito, variedades de vegetales, derechos de autor, entre otros), negociar la explotación comercial de dichos bienes, lo que implica incluso su enajenación.

Estos temas han sido fuente de cientos de disputas, entre las comunidades, los pueblos originarios y afrodescendientes, campesinos, organizaciones académicas y de DD.HH. frente al Estado y las Empresas Trasnacionales (ETN), pues durante años, estos movimientos han hecho resistencia a la privatización de la riqueza natural, han protegido la información genética de las semillas nativas y han luchado contra los procesos de implementación obligatoria de utilización de semillas genéticamente manipuladas.

El proyecto no solo se estimula a apropiación de los bienes comunes mediante contratos de acceso a recursos, sino que se castiga duramente la investigación científica nacional y la innovación tecnológica. El Art. 84 del PPND, prevé la eliminación de Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación –COLCIENCIAS, mediante su fusión con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Aunque Colombia no ha desarrollado una política sólida orientada a la investigación y la innovación científica, la desaparición de Colciencias pone aun más en riesgo la ya precaria investigación académica nacional.


Como si fuera poco, el Art. 101, condena la investigación científica y la innovación al crédito de la Banca, destina los recursos públicos para apalancar la investigación privada, dando continuidad a la política de desmantelamiento de los proyectos de investigación de universidades públicas para privilegiar la financiación de la iniciativa privada. Contrario a las exigencias del movimiento universitario, quienes realizaron un histórico paro de más de tres meses durante 2018, el PPND estimula el incremento del crédito bancario a través del ICETEX para el acceso a la Educación Superior. El artículo 110 establece la vinculación de población vulnerable a través de créditos con esta entidad, mientras que el Art. 111, pretende garantizar que el Estado pague las deudas y demás obligaciones que el mismo ICETEX haya adquirido; es decir, que con los excedentes de los créditos de educación que el ICETEX gira a la nación, ahora el ICETEX pagará sus propias deudas. Un negocio redondo para una entidad cuestionada por su enfoque bancario y especulador.


2.     ODS 8: Fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos.

Contrario a lo planteado por este objetivo global, el proyecto de Plan de Desarrollo del gobierno de Iván Duque apela a la precarización laboral, al contrato por horas y al incremento de la desprotección de la seguridad social y las pensiones. El Art. 58, pretende eliminar el derecho que tienen los trabajadores que han sufrido accidentes de origen laboral de gozar de manera simultánea de la pensión de vejez y la pensión de invalidez. El nuevo artículo modifica lo establecido al respecto por el Art. 13 de la Ley 100, haciendo así más gravosa la situación de quienes sufrieron accidentes laborales que les obligó a suspender sus actividades productivas.

Por otro lado, el PPND pretende incrementar la precarización del trabajo, legalizar la remuneración por debajo del Salario mínimo y establecer un sistema de beneficios económicos periódicos (BEPS). Esta idea es un duro revés a los derechos del trabajo, pues lo que pretende es condenar a los obreros a subsidios, en vez de promover decididamente el trabajo digno y decente, tal como lo establecen los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El Art. 113 crea el Piso Mínimo de Protección Social, como un conjunto de garantías mínimas en materia de seguridad social para los trabajadores, cuyos contenidos no son claros ni sabemos si se enmarcan en los criterios de trabajo decente, formalización laboral y lucha contra la tercerización y la intermediación laboral ilegal que han impulsado las organizaciones de trabajadores en los últimos años.

El Proyecto del Plan crea el subsistema de formación para el trabajo por competencias y el Sistema Nacional de Cualificaciones, mediante el Art. 114, conformado en varios niveles por, el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, las Instituciones de Educación para el Trabajo y Desarrollo Humano -ETDH, las Instituciones de Educación Superior con oferta de formación para el trabajo y los demás oferentes que formen por competencias y cumplan los requisitos y mecanismos que para tal fin se establezcan, con lo cual se legaliza todo el proceso de privatización de la formación para el trabajo y se continúa en la tarea paulatina de desmontar el SENA.

Como puede observarse, el PPND, camina en contravía del ODS que se orienta al mejoramiento de las condiciones del trabajo, a la promoción del trabajo decente y a la lucha contra la pobreza a través de puestos de trabajo dignos y estables.



3.     El ODS 9: Desarrollar infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación.

El Proyecto de Plan es una estocada más a los esfuerzos de industrialización de algunos sectores en Colombia; continúa la senda marcada por el extractivismo minero, y se orienta a garantizar las condiciones de explotación de las empresas trasnacionales, al tiempo que hace más gravosas las condiciones para la minería artesanal y comunitaria de metales preciosos. El Art. 18 del Plan crea un conjunto de procedimientos complejos para exigir lo que el gobierno llama “la formalización minera”, que no es otra cosa que continuar los procesos de exclusión y criminalización de la minería artesanal y comunal.

Pero al tiempo que crea más trabas y condiciones gravosas para la minería artesanal y comunal, garantiza la extensión de las grandes concesiones mineras hasta por treinta años más, tal como lo pretende en el Art. 21 del proyecto. El desastre de la minería a gran escala, no tiene controles ni limites en el Nuevo Plan de Desarrollo, por el contrario, su contenido se orienta a darle continuidad a los proyectos e incrementar la titulación para la explotación minera a gran escala. Aquello de la industrialización inclusiva y sostenible, con fomento de la innovación es un objetivo que no verá ningún desarrollo en el presente cuatrienio.


4.     Los ODS 13 y 15: Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos. Proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra, y frenar la pérdida de diversidad biológica.

El Plan de Desarrollo va por el camino contrario a los esfuerzos globales necesarios para combatir el cambio climático y reducir el efecto invernadero, al tiempo que desarrollará la destrucción extensiva de bosques y el incremento de la destrucción de importantes reservas naturales con las que aun cuenta el país. El Art. 106, propone incentivos tributarios, con deducciones de hasta el 50% de la inversión realizada, hasta por los próximos 15 años, para quienes desarrollen proyectos de explotación de fuentes no convencionales (como los hidrocarburos extraídos mediante fracturamiento hidráulico). Además de las ya poderosas exenciones a quienes desarrollen proyectos de explotación de crudos no convencionales, se suma este nuevo impulso basado en la deducción de impuestos sobre la inversión realizada.

Vale recalcar que los artículos 7 al 10 del Proyecto del PND, incrementan el riesgo ambiental, impulsan a los más pobres a ir más allá de la frontera agrícola, estimulará la privatización del conocimiento común de la naturaleza a través de Contrato de Acceso a Recursos Genéticos y sus Productos Derivados.

5.     El ODS 16: Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.
Contrario a los propósitos globales, el PPND es una nueva carta para el incremento de las privatizaciones de las entidades del Estado y particularmente de las Empresas públicas más rentables. El proyecto establece nuevas reglas para facilitar la enajenación de activos del Estado, y la venta de entidades públicas en todos los niveles territoriales y de servicios. Así se expresa en el Art. 14, Núm 2:, que faculta a todas las entidades para vender sus activos y aportes.  En el mismo sentido, el Art. 162 del PPND pretende la venta de participaciones minoritarias de las Empresas y Entidades Estatales. Lo que se anuncia, contrario a consolidar el Estado, es el incremento de la privatización y el desmonte de las Empresas estatales, puestas al servicio del Capital privado. Bastante negativa ha sido la experiencia de poner los servicios públicos en manos privadas, pero el nuevo Plan insiste en cometer los mismos errores de los últimos treinta años, alejando a la sociedad colombiana de crear entidades eficientes, empresas públicas transparentes y sólidas y redistribuir desde el Estado los dividendos de sus actividades económicas.

Por último, es importante mencionar que las Víctimas del conflicto armado, también serán revictimizadas con el nuevo Plan de Desarrollo, pues invierte la responsabilidad del Estado con respecto a la reparación integral y deja la financiación de la reparación a que las FARC entreguen los supuestos bienes que aún no han entregado. Este portazo a las víctimas no solo es contrario a los Acuerdos para la terminación del conflicto Armado suscritos en 2016, sino que incrementa la desolación de quienes más sufrieron los efectos devastadores de la violencia institucionalizada y de la guerra.

El proyecto de Plan de Desarrollo del gobierno Duque es una continuidad de la política económica basada en la primarización y la desidustrialización, incrementa el extractivismo, y por esa vía aumentará las conflictividades territoriales y sociales; el nuevo plan se orienta a la privatización del Estado y a dejar la educación y la investigación a quienes puedan pagarla, aumenta la destrucción de los bienes comunes e incentiva a apropiación privada de la información genética; el nuevo plan impone la precarización del trabajo y la desprotección de los trabajadores; es un plan contra la paz, contra la naturaleza y contra el trabajo, al tiempo que propende por facilitar los rendimientos económicos del capital nacional y trasnacional. Un Plan de Desarrollo con las características descritas anteriormente, solo puede dar como resultado el aumento de la pobreza y la desigualdad y la violencia; es un plan contra la paz y para la guerra, y es un plan contra la naturaleza y contra la gente.

6.     La Respuesta: Alianzas territoriales, por el Agua, el trabajo y la Paz.


La respuesta al Plan debe prepararse desde ahora, y tendrá que materializarse a través de la movilización social y el empoderamiento de los actores territoriales en los próximos años, por esa razón, consideramos que es necesario proponer Alianzas territoriales, por el agua, el trabajo y la paz, con el fin de ir tejiendo las resistencias y las alternativas que intenten frenar la destrucción de nuestros bienes comunes y la privatización del Estado. La Alianzas territoriales, pueden ser espacios que permitan la articulación eficiente de las indignaciones, espacios de plataforma para la respuesta conjunta de las organizaciones y los movimientos sociales a la arremetida del capital nacional y trasnacional. Estas alianzas, podrían contribuir a movilizar la indignación, a partir del reconocimiento de la diferencia de los actores sociales y desde ahí, tejer los puntos en común que nos permitan fomentar poderes territoriales capaces de constituirse en alternativas en el plano local y nacional.

Vienen épocas de luchas y resistencias, vienen vientos de confrontación, pero también de esperanza si logramos articular las luchas, aprovechar nuestras capacidades colectivas y de fomentar la ecología de saberes, de esos saberes populares y académicos que sean capaces de enfrentar el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, como un todo integrador de las luchas emancipatorias de los próximos años.





[1] Marzo 15 de 2019. Ponencia presentada en el Encuentro de  Escuelas Sindicales territoriales de FECODE.
[2] Abogado, especialista en Derecho Público; investigador y educador popular; Coordinador de la Red de Investigación “Globalización, Trabajo y Territorios”, RED-GTT.

domingo, 17 de marzo de 2019

Escuela, adoctrinamiento y censura


Escuela, adoctrinamiento y censura

Mauricio Rodríguez Amaya


“El Estado intervino para regular la manifestación de las ideas de los ciudadanos: (…) Quiere que el pensamiento expresado sea uniforme. Toda originalidad le resulta nociva a los intereses públicos. Está prohibido el lujo, la diversión de pensar, la ostentación de la inteligencia, de la riqueza interior(...). La censura de esa riqueza ha sido inexorable, ha secuestrado, ha quemado, ha destruido.”
Antonio Gramsci, 1916 – Se Pregunta la Censura
  


El miedo se vende fácil. Solo basta con aplicar ciertas gotas de indefensión de la gente frente a un riesgo, y con ello, se propaga como fuego en la pradera. El miedo es fácil de vender en sociedades adormecidas, reprimidas y violentadas; El miedo no necesita sustentarse en cosas reales, simplemente basta con que cree una atmósfera de intimidación y peligro para que los menos precavidos constituyan hordas y cruzadas para contener, quemar, destrozar y eliminar aquellos factores que les han sido presentados como susceptibles de ser temidos.

Por estas épocas, donde la sensación de inseguridad individual y social se incrementa, producto de la publicidad permanente del miedo a todo, - a las comidas, a las calles, a las enfermedades nuevas, a la adultez, a la niñez, a cualquier cosa- las empresas que fabrican miedos han creado un estado de desrealización colectiva, en donde, lo fíctico aparece como real y lo real es ocultado o presentado como irrelevante. La desrealización consiste en ese fenómeno de destrozar la realidad a partir de nuevas creaciones imaginarias que la suplantan o la ocultan.




Por estos días, en nuestra intimidada opinión pública, el fascismo ha sembrado el temor sobre el adoctrinamiento de nuestros hijos en las escuelas públicas, por parte de docentes inescrupulosos que usan su poder en el aula para insuflar ideas subversivas en las prístinas mentes de sus estudiantes. Esta tesis ha sido, como acostumbran, ampliamente difundida por medios de comunicación enriquecidos por el lucrativo negocio de vender miedo. En el fondo de esta campaña se oculta la censura contra los docentes; no es que los maestros y maestras, de manera organizada y consciente hayan emprendido una campaña ideologizadora para controlar mentes imberbes y dominar conciencias; francamente, estamos lejos de una escuela que promueva sistemáticamente ideas críticas, miradas alternas a la realidad formalizada; lejos estamos de una escuela que estimule el libre pensamiento y se aleje de la estandarización, o que propenda por impulsar decididamente la creatividad. Muy lejos estamos de ello; nuestra escuela es la representación de una sociedad colonizada que sigue enseñando los valores de la colonización, es una escuela que, en términos generales, promueve la competencia por encima de la solidaridad y que estimula la uniformidad en detrimento de la diversidad. No solo la gran mayoría de nuestros queridos docentes aún están lejos de optar por una escuela crítica, transformadora y renovada, sino que el famoso adoctrinamiento, denunciado por las élites fascistas, está fuera de toda realidad.  

Se trata de un fenómeno de opinión basado en la desrealización de lo que sucede, con el fin de crear una nueva cortina de humo que le permita a esa élite actuar libre de toda observación de la ciudadanía, atontada por falsos problemas y manipulada por el poder coercitivo de los medios dominantes. Mientras esa élite impone sus negocios por medio del control del Estado, desvía la atención contra los maestros a nombre del tal adoctrinamiento en las aulas. Así mata dos pájaros de un solo tiro: primero, quita la atención frente a los problemas reales de un país carcomido por la corrupción, la violencia institucional y los negocios privados contra la gente, mientras, por otro lado, crea una atmósfera de censura contra los maestros, para estigmatizar su acción, para promover el epistemicidio y la negación de las opiniones que eventualmente puedan ponerse al régimen.

 

La campaña de censura oculta la realidad, al tiempo que crea nuevos ejércitos de inquisidores en pos de la sacrosanta neutralidad axiológica en la aulas, en contra de la labor docente y de paso, contra toda opinión que no esté controlada por la masificación democrática de las instituciones del miedo. Esta práctica es propia de los fascismos sociales y políticos, de los más acérrimos autoritarismos y de las dictaduras más eficientes.

Mientras pasa desapercibido el proyecto de Plan Nacional de Desarrollo del actual gobierno, -que propone incrementar el extractivismo, ampliar la frontera agrícola, privatizar la riqueza natural genética, perseguir las semillas naturales, eliminar el salario mínimo e incumplir los acuerdos que dieron fin al conflicto armado- la artillería mediática se dispone a flanquear a los maestros que se atrevan a cometer el injurioso pecado de pensar. Así que la respuesta debe estar precisamente en no callar, en no doblegarse a los estertores mediáticos de las nuevas antorchas de la inquisición contemporánea. La respuesta será necesariamente la de enfrentar con ideas renovadas y fecundas la imposición democrática del miedo, la masificación del fascismo y la persecución cavernaria contra las ideas; nos corresponde ponernos del lado de las maestras y los maestros, porque el ataque no es solo contra ellos, contra ellas, sino contra toda forma de pensar que se atreva a romper los ribetes de la censura fascista. Nuestra lucha seguirá siendo la lucha de las ideas, la lucha por poderlas expresar libremente, aun contra las barreras impuestas por la censura; el único adoctrinamiento que debemos combatir es el de las fábricas del miedo mediatizado,  que crean espíritus dóciles, manipulables y puestos al servicio de sus propios victimarios.


domingo, 10 de marzo de 2019

La chica de la tela




La chica de la tela

Almaro





Ya hace varios días que no viene; he estado esperando inútilmente sobre las 9 o cerca de las 4, que eran las horas en que acostumbraba a verla desde la ventana que deja luz al pequeño escritorio donde trabajo en esta agencia de viajes. Ella venía, silenciosa, sola, con su maletita de estudiante, dejaba en el suelo sus pertenencias, sacaba una enorme tela negra, y empezaba, sin decir una sola palabra, a improvisar una serie de movimientos que con el tiempo se iban volviendo más fuertes, más intensos, más conmovedores; después de algunos minutos, iniciaba un monólogo extraño, entre sonidos estridentes y textos de alguna obra teatral, una poesía o alguna canción de tierras lejanas; cantaba, gritaba, gemía, hablaba en susurros, con su voz tenue, melancólica, fuerte, aguda y grave. La primera vez que se instaló frente a mi ventana, pensé que se trataba de alguna chica buscando algún aliento económico con su presentación unipersonal, sin ayuda, sin compañía, solo algunos transeúntes que se dejaban salir de su camino para introducirse en la rutina de esta chica; muchas personas la miraban extrañados al pasar a su lado, e incluso, algunas veces los agentes del orden intentaron detener su ejercicio infructuosamente, porque mientras ajustaban esos movimientos extraños a un delito perseguible, el ejercicio se daba por finalizado; otras veces vi rostros absortos convertidos en sonrisas y en otras ocasiones, vi gente dejar pasar minutos de sus vidas para convertirse en su público gratuito.


Muchas veces la vi repetir su extraña presentación, nunca pidió monedas ni esperaba recibir aplausos, solo ella y su enorme tela negra llegaban y se iban en el mismo silencio absorto. Con el tiempo comprendí que no era la necesidad de la limosna la causa de sus vueltas en el suelo; entonces pensé que se trataba de una actriz de alguna compañía teatral que había decidido abstraerse de su grupo para preparar su presentación; también llegué a pensar que se trataba de una estudiante que por alguna razón extraña, abandonaba la comodidad de los salones de clase y los portentos auditorios y por la dureza de los andenes y el cemento para desarrollar sus corporencias, (que es como le llaman las actrices a las conversaciones que se realizan con el cuerpo) sin más aspiraciones de público que los pocos transeúntes extrañados, los policías al servicio de la cuadra y yo, yo desde mi ventana y mi escritorio de venta de viajes.



Cuando ella convierte la calle en su escuela, su campo de combate, su teatro, o lo que sea, los transeúntes se detienen, miran un poco, pretenden haber comprendido alguna cosa, y luego se retiran; yo no, yo me quedo observando toda la secuencia, paro mis ocupaciones y me deleito con su voz y su danza, con su cuerpo y su cabello, casi tan largo como la tela negra en que se envuelve sobre el suelo frío; Cuando termina cada presentación, está extenuada, sudorosa, cansada; toma con el mismo silencio y la misma calma su maletita de estudiante y se retira, sin aplausos, sin público, solo yo, que ya no puedo concentrarme en estas solicitudes de créditos de viaje. Pienso en qué querrá decir con sus discursos, por qué baila en su tela y se deja envolver sobre ese suelo duro; por qué la gente no se queda hasta el final, a ver qué pasa, cómo termina todo eso; pienso si por algún momento cambiará la escena, dirá otra cosa, saldrá de su sencilla presentación absorta y mirará de frente a mi ventana y sabrá que la observo, que disfruto mirar su cabello negro, su tela interminable y sus ojos intensos, oscuros, brillantes, su movimiento compulsivo y frecuente, su sonrisa y sus labios, su sudor y su maletita de estudiante.


Ahora mismo no puedo concentrarme en estos papeles, solo quiero saber en qué lugar de la ciudad su tela estará envolviendo su cuerpo, y cuanta gente pasará sin mirarla mientras yo deseo que venga de nuevo, para salir de esta oficina lúgubre, a romper definitivamente mi silencio, y hasta quizás acepte algún refresco, o un café; decirle que la observo con la pasión del teatro o de la pantalla del cine; que quiero saber por qué lo hace, qué nos quiere decir, de quién son esos textos, por qué escogió precisamente instalarse frente a mi ventana. Ella no viene y no puedo pensar en otra cosa, mientras se acumulan estas solicitudes de crédito de viaje, de gente que quiere salir de esta ciudad bajo cualquier pretexto; yo en cambio, quiero salir de mi oficina, quedarme en la ciudad y buscarla, porque en algún lugar, estará silenciosa y bella, envuelta entre su tela y su cabello, hablándole a los nadies, conquistando otros ojos, mientras los míos solo quieren mirarla una vez más para poder volar con ella sobre su enorme tela negra, en la que debe viajar todos los días desde su mundo mágico hasta mi ventana.



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La rebelión de Juana y el Feminismo Comunitario


La rebelión de Juana y el Feminismo Comunitario


Mauricio Rodríguez Amaya


"hoy, como hace 200 años, las mujeres de Abya Yala emprenden la lucha por la liberación ante las nuevas cadenas de la explotación y las opresiones; hoy como hace 200 años, miles de juanas están abriendo el camino de la igualdad y el reconocimiento para recuperar la esperanza y la utopía".
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Son días de conmemoración de las luchas infinitas de las mujeres; recordamos el sacrificio de 129 obreras que murieron calcinadas mientras pedían salario, descanso y dignidad; se recuerdan las luchas de miles de mujeres que por el mundo han elevado las banderas de la igualdad y la diferencia; y por supuesto, conmemoramos las jornadas maravillosas cuando Juana Azurduy, al frente de un ejército de indígenas, liberó a Bolivia y de paso a su marido.

 
Un 3 de marzo, de 1816, cuando era prohibido que las mujeres hicieran parte de los ejércitos independentistas, Juana encabezó una rebelión que puso fin al sitio español sobre Bolivia y libertó a don Manuel Asensio Padilla, figura reconocida de las luchas libertarias entre el Chaco y Perú. Juana era de origen mestizo, guerrera desde niña, heredera de la memoria colectiva de las causas gloriosas de Tupac Amaru II y Micaela Bastidas, cuya sangre inundó toda la tierra Inca y Aymara. Juana creó el ejército de las Amazonas, con cientos de hermanas guerreras y madres, cuyas hazañas lograron sobrevivir al olvido patriarcal institucionalizado.
 
Fuente:https://www.google.com

Juana también fue madre y tuvo que ver morir a sus cuatro hijos mayores en medio de la hambruna y la impotencia. No cedió nunca a la presión del dolor y jamás dejó de pelearse un puesto en los ejércitos libertadores. Juana no solo comandó la liberación de Bolivia, sino que contribuyó a las independencias del Perú y la Argentina, al frente de su ejercito de mujeres denominado “Las Leales”; pero el patriarcado criollo, no podía aceptar que una mujer, mestiza y humilde fuera generala de la tropa. Solo hasta 1824, Bolívar le concedió el Rango de Coronela y le ofreció una pensión que luego fue incumplida en 1830 por los gobernantes bolivianos que terminaron echando al piso las causas libertarias de los ejércitos comandados por Azurduy.

Juana es un ícono de la lucha de la independencia, y sobre todo, hace parte del acervo inspirador de las mujeres de Nuestra América que han logrado conquistar espacios reservados por el machismo a los hombres, no sin tener que confrontar cientos de exclusiones y estigmatizaciones. En las tierras de Juana, ahora anda caminando el feminismo comunitario; el feminismo de las hermanas Aymaras, obreras y madres, artistas y rebeldes, de las mujeres de la tierra, bronceadas al sol del desierto y moldeadas con las aguas del Titicaca.

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El feminismo comunitario, aprende desde las memorias colectivas, que son, como lo dice Adriana Guzmán, los ojos que nos sirven para caminar. El feminismo comunitario quiere romper con los ejercicios de poder impuestos por el patriarcado y la colonización, lucha por la tierra contra el control del capitalismo global, promueve una nueva conciencia colectiva en la que la vida articula toda la acción humana y de la naturaleza. El feminismo comunitario, es una forma integral de poder constituyente, una herramienta que enfrenta todas las formas de opresión patriarcal, machista, colonialista y capitalista. El feminismo comunitario no aspira a una revolución futura, porque es en sí mismo una revolución presente, actual, vigente y poderosa. El feminismo comunitario, es al mismo tiempo una teoría social emancipatoria, que nace en el origen de los pueblos y se alimenta de las luchas y las transformaciones contemporáneas. Es un feminismo proletario, porque comprende que el poder de clases es una forma de opresión que se alimenta y radicaliza con el patriarcado y el machismo. El feminismo comunitario confronta al cristianismo y su perspectiva patriarcal, que condena a las mujeres como causantes del pecado. El feminismo comunitario es una apuesta pedagógica descolonizadora, que pretende superar todas las prácticas educacionales en donde no se reconocen las diferencias ni las igualdades entre todos los seres de la naturaleza.
 

Hoy miles de mujeres luchan desde sus comunidades por implementar una nueva sociedad, antipatriarcal, anticolonial, anticapitalista, a partir de los principios y las prácticas del feminismo comunitario; hoy, como hace 200 años, las mujeres de Abya Yala emprenden la lucha por la liberación ante las nuevas cadenas de la explotación y las opresiones; hoy como hace 200 años, miles de juanas están abriendo el camino de la igualdad y el reconocimiento para recuperar la esperanza y la utopía. “Son días, para volver a creer, para volver a soñar”, nos lo dice Adriana Guzmán, precisamente en estos días en que recordamos a Juana Azurduy, a quien los honores le llegaron tarde, a pesar de haber liberado, con un ejército de mujeres, una porción gigante de este continente.
 

Pocos recuerdan a Juana Azurduy, y mucho hicieron por ocultar su legado; le prometieron una pensión vitalicia que solo le llegó por 6 años; nunca reconocieron su rango genuino en la tropa libertadora, sino hasta 2009, cuando fue nombrada Mariscal de Bolivia y en 2015, cuando se le nombro Generala del Ejército Argentino.  Pero a pesar de los olvidos voluntarios y las marginaciones institucionalizadas, Juana Azurduy encabeza un nuevo ejército libertador, el ejército del feminismo comunitario, que promete parir desde la América Nuestra las claves para una nueva humanidad rebelde y liberadora.

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