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sábado, 18 de mayo de 2019

La Revolución de Francia


La Revolución de Francia
"En este contexto de luchas, de revoluciones por la tierra y el agua, emergió el corazón rebelde de Francia Márquez, mujer negra, ambientalista y líder social, quien, desde La Toma lanzó un grito de indignación que se sintió en toda la región caucana y mucho más allá de las fronteras nacionales." 




 Mauricio Rodríguez Amaya
@apuntadelengua
  
Desde las montañas imponentes de Suárez que alimentan al Cauca y vierten el agua que da vida a la región y al país, se escucha la voz del Consejo Comunitario de La Toma, donde a partir de pequeñas revoluciones, hombres y mujeres afrodescendientes han enfrentado, no sin riesgos, el impacto de la minería del oro, tanto de la ilegal, que poco a poco ha desplazado el barequeo artesanal de los pueblos negros, como la minería trasnacional, que cada día impone su política extractivista en los territorios colombianos.  El Consejo Comunitario de la Toma, ha logrado luchas memorables en la defensa de su territorio ante los intereses trasnacionales extractivistas y de la minería ilegal apoyada con los brazos paraestatales de la violencia. Tras una larga lucha política y jurídica, este Consejo Comunitario logró la suspensión de varios títulos mineros otorgados a compañías trasnacionales como Anglogold Ashanti, tras un histórico fallo de la Corte Constitucional que protegió los derechos de los pueblos negros a la consulta previa.



En este contexto de luchas, de revoluciones por la tierra y el agua, emergió el corazón rebelde de Francia Márquez, mujer negra, ambientalista y líder social, quien, desde La Toma lanzó un grito de indignación que se sintió en toda la región caucana y mucho más allá de las fronteras nacionales. De niña vivió los rigores de la violencia, y con su familia se desplazó de Yolombó al Cauca para surcar nuevos caminos. En medio de la guerra y la minería, decidió estudiar derecho y hacerse abogada para comprender los intríngulis de los lenguajes institucionales desde los cuales el Estado habla a los mineros artesanales para irlos sacando de los territorios; se vinculó a procesos de investigación territorial, de la mano de académicos como Arturo Escobar e Hildebrando Vélez, con los cuales trabajó para construir nuevos referentes teóricos y políticos en la defensa del agua, la cultura y el territorio. En 2018 aspiró a la Cámara de Representantes por la Circunscripción Afrodescendiente con el respaldo del Consejo Comunitario del Río Yurumanguí, al lado de líder juvenil de Buenaventura, Leonard Rentería, y aunque los votos no le alcanzaron para llegar al Congreso, Francia se consolidó como un ícono de las luchas de los pueblos negros por la defensa de los bienes comunes.


En 2018, recibió el Premio Goldman como reconocimiento a su incansable lucha por los derechos de la naturaleza y de los pueblos afrodescendientes. Este galardón le ha permitido visibilizar las difíciles circunstancias en que las organizaciones comunitarias del Cauca deben enfrentar las presiones de la minería, la violencia institucionalizada, la pobreza y la desigualdad. Su voz ha alcanzado un importante reconocimiento internacional, y sin embargo, sigue siendo la luchadora que desde el Cauca enfrenta las políticas de desarraigo, al mismo tiempo que  lucha por alcanzar la paz de Colombia. Hace pocos días fue víctima de un atentado contra su vida y la de otros líderes afrodescendientes en hechos que aun no han sido esclarecidos por el Estado Colombiano.


 

Francia Márquez hace parte de ese complejo grupo de líderes sociales, que hoy enfrentan no solo los intereses del extractivismo trasnacional, sino que al mismo tiempo, deben salvaguardarse de las amenazas y los atentados ante el silencio impune de las instituciones nacionales; por esa razón, ella y otro grupo de representantes de las luchas territoriales, lanzaron hace pocos días una campaña de visibilización denominada #UnLíderEnMiLugar.


Así como ella, cientos de líderes enfrentan hoy en el Cauca una lucha intensa en defensa de los bienes comunes y para limitar la intensificación de los proyectos mineros; de acuerdo con los datos de la Agencia Nacional de Minas (2017), en esta región se han expedido más  de 200 títulos mineros para la explotación del oro, el Estado colombiano ha otorgado 399 contratos de concesión minera y ha autorizado más de 160 solicitudes temporales de explotación aurífera, sin contar los contratos y concesiones para la explotación de carbón y materiales de construcción. La minería del oro a gran escala en el departamento del Cauca, representa cerca del 10% del total nacional, y sus efectos sobre los ríos y regiones productivas ha sido devastador, ya sea por la utilización de químicos que envenenan las aguas, o por el impacto que tiene la explotación minera en el incremento del desplazamiento de las poblaciones de las áreas otorgadas a las empresas concesionarias.

También en esta región se han incrementado los asesinatos de líderes sociales, las amenazas y los atentados, como el sufrido por Francia Márquez y otros dirigentes afrodescendientes; el Cauca es el departamento donde se han producido más asesinatos a líderes sociales, en lo que va corrido del Gobierno del Presidente Duque. La protección de los representantes de las organizaciones comunitarias es incipiente y no hay manera de mitigar los riesgos de la violencia institucionalizada.
 
Pero en medio de estas difíciles circunstancias, los pueblos negros del Cauca siguen tejiendo sus pequeñas revoluciones, las revoluciones en defensa del Agua y de la tierra, de la siembra y el pan. En el Cauca se viven las revoluciones de pueblos que desde cientos de años han luchado por su libertad y que hoy siguen en la brega por la liberación de la madre tierra. Son las rebeliones contra la minería y por el derecho a la vida; son las rebeliones contra el extractivismo y por el derecho al territorio, las revoluciones por la paz, que resurgen desde las montañas de Suarez para proteger la vida del Rio Cauca, la vida de todos y todas que desde esas montañas claman por la paz, y esperan contar con el despertar de un país que pareciera condenado al silencio eterno.

 

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jueves, 31 de mayo de 2018

Aún podemos derrotar la Guerra


Aún podemos derrotar la Guerra

"le queda la tarea a la gente de a pie, a los que se cansaron de trabajar sin horas extras, a los ahogados de los créditos impagables de la educación privada, a los campesinos hartos de las explosiones de la sísmica o las bombas, a las mujeres cansadas de la exclusión patriarcal, a las madres que guardan de sus hijos asesinados las fotos y el deseo de conocer la verdad".


Mauricio Rodríguez Amaya
@MauricioRodríguezAmaya.blogspot.com

Hemos construido un país basado en el odio, en la confrontación armada y en la destrucción física y epistémica del enemigo. La guerra ha sido un sello particular de nuestra política. Pareciera que sin guerra no sabemos cómo organizar el Estado, cómo distribuir los recursos públicos ni cómo construir consensos y disensos democráticos. Hace pocos meses abandonamos una de las más largas, que costó más muertes fuera de ella que en los combates y en las confrontaciones directas entre los ejércitos en disputa;  Los fusiles fueron acallados, pero no hemos sido capaces de pensar diferente a la época en que esos fusiles lo definían todo.  

Hemos pasado la primera vuelta de las elecciones presidenciales y las sorpresas nos son pocas. En números planos, más allá de un eventual fraude, gana un candidato que a voces es la encarnación de quienes se apoderaron de las tierras, desplazaron millones de colombianos, entregaron miles de títulos mineros, promovieron el paramilitarismo y sembraron cientos de fosas. Gana quien mejor sabe vender el miedo, miedo al vecino, miedo a lo diferente, miedo a las alternativas, miedo al cambio. En eso se sustenta la agenda de quienes saben bien cómo enriquecerse haciendo exactamente lo mismo, a quienes saben combinar muy bien la retórica del odio, la práctica de la violencia institucionalizada y la economía parasitaria del narcotráfico y el extractivismo.


No sorprende que en una sociedad precarizada por la pérdida de los derechos del trabajo, violentada en la dignidad por siglos de violencia, enferma de paranoia contra los diferentes, banalizada por la publicidad y aceitada por el afán de lucro, gane el que mejor recoge la esencia de lo que esa sociedad es y conoce. No sorprende que la gente vote por medio almuerzo aunque eso represente perder el refrigerio de sus hijos, o que voten por la minería, aunque sueñen con ir a la finca o la montaña; no sorprende que se inclinen al odio, aunque cada domingo religiosamente se prometan a sí mismos perdonar a los que los ofenden. Pero lo que sí sorprende es que algunos de quienes  han luchado contra ese modelo de corrupción y explotación se hagan a un lado en un momento de definiciones cruciales que podrían ponernos en la ruta de las economías emergentes y en la posibilidad de superar la guerra devastadora.  Sorprende que los adalides de la corrupción dejen solo al candidato que en segunda vuelta puede derrotar a los corruptos. Sorprende que los que ayudaron a construir la paz se hagan a un lado para facilitar el retorno de quienes prometieron hacerla trizas. Sorprende que los que han denunciado la violencia de las mafias, dejen el camino abierto a las mafias para que ganen con sus mayorías aceitadas.



No es el momento de hacerse a un lado, sino de asumir los retos de una disputa histórica entre el poder tradicional de la guerra y la posibilidad de una era de paz; entre quienes se enriquecieron recibiendo las coimas del extractivismo y quienes proponen hacer transformaciones para recuperar la economía con producción y conocimiento. Es el momento de dar la disputa por un cambio de rumbo, que puede tener apuestas alternativas e incluso contra-hegemónicas. Algunos líderes, contrario al llamado del momento histórico, han abandonado la pelea por los cambios en esta etapa de  las definiciones. Quizás porque esos cambios no son su agenda, quizás porque aún siéndolo, temen más a los desconocido de los cambios que a lo conocido de la guerra que también les permitió  fama y prestigio. Algunos de esos líderes han abandonado a la suerte la opción de cambio; entonces, le queda la tarea a la gente de a pie, a los que se cansaron de trabajar sin horas extras, a los ahogados de los créditos impagables de la educación privada, a los campesinos hartos de las explosiones de la sísmica o las bombas, a las mujeres cansadas de la exclusión patriarcal, a las madres que guardan de sus hijos asesinados las fotos y el deseo de conocer la verdad. Esta pelea se hará sin los rostros reconocidos y mediatizados que en el momento de las definiciones abandonaron insolidariamente el cambio. Se hará con millones de rostros anónimos donde se marca la indignación y la dignidad de no desfallecer cuando sus caudillos les han dado la espalda. El cambio habrá que caminarlo sin las grandes lumbreras que se ocultaron por sobrevivencia o por estrategia; el cambio se caminará a pie, preguntando, viviendo las inclemencias del clima y el silencio de la prensa. Así como nos ha tocado siempre, con el corazón en la mano y un buen libro en la mochila, nos corresponde caminar preguntando lo que no sepamos e imaginando para explicar el mundo que nos corresponde construir; nos corresponde derrotar la guerra a los que no hemos renunciado a dejar definitivamente atrás el camino marcado por las cicatrices de las bombas y las minas. Aún podemos soñar y caminar, y mientras se camine y se sueñe, hay esperanza.


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miércoles, 19 de octubre de 2016

Quién Ganó con el NO? El Fascismo Social

Quién Ganó con el NO? El Fascismo Social

Esta nota no es un balance más sobre las causas del triunfo del No en las elecciones plebiscitarias del 2 de Octubre, con las que Colombia anhelaba salir definitivamente de la Guerra, sino más bien, una alerta sobre lo que se cocina en los púlpitos, en los cultos y en los comedores de un grupo dirigente que promueve el fascismo como mecanismo de ascenso al poder.




Mauricio Rodríguez Amaya


En una época plagada de incertidumbres, marcada por la precariedad del trabajo, el vaciamiento de la democracia, el surgimiento de nuevos enemigos,  la  pauperización del pensamiento, y  la banalización del espíritu, resurgen los fascismos sociales como mecanismos para dar respuestas rápidas a problemas complejos; los fascismos sociales son arquetipos de justificación de la violencia contra el otro, contra el diferente, contra el oprimido.  Esta nota no es un balance más sobre las causas del triunfo del No en las elecciones plebiscitarias del 2 de Octubre, con las que Colombia anhelaba salir definitivamente de la Guerra, sino más bien, una alerta sobre lo que se cocina en los púlpitos, en los cultos y en los comedores de un grupo dirigente que promueve el fascismo como mecanismo de ascenso al poder.

El fascismo social, se alimenta de los miedos más comunes, los que produjo la sociedad de la discriminación, el consumo desenfrenado, el hedonismo y la ignorancia, impuestos por el Capitalismo. Según De Sousa (2009) existen al menos cuatro tipos de fascismo Social; el fascismo del apartheid social, es decir, la segregación de los excluidos a través de la división de ciudades en zonas salvajes y civilizadas. El Fascismo paraestatal,  donde actores (individuos o corporaciones) muy poderosos, usurpan, con Estado o sin Estado, los derechos fundamentales de las personas y de las sociedades; Este fascismo tiene dos dimensiones, el fascismo contractual, en donde la discrepancia de poder entre las partes es tal, que la parte más débil se ve compelida a aceptar las condiciones impuestas por la parte más fuerte; y el fascismo  territorial, en donde actores muy poderosos se disputan el control de los territorios, a través de la cooptación o la coacción del  Estado local a la manera de los viejos y nuevos dominios coloniales. La tercera forma, es el fascismo financiero, que controla los mercados, expulsa de sus casas a los deudores, condena a la pobreza a los trabajadores y excluye a los más humildes de los beneficios del mercado.



La cuarta forma de Fascismo social es el fascismo de la inseguridad. Consiste en la manipulación discrecional del sentido de inseguridad  de las personas y grupos sociales vulnerables, debido a la precariedad del trabajo o a causa de accidentes o eventos desestabilizadores (recordar el 11S). Esto produce una fuerte incertidumbre hacia el futuro que lleva a las personas a reducir sus expectativas y a renunciar a sus derechos, con tal de reducir la condición de riesgo. Aquí juegan un papel determinante los negociantes del miedo, los mercaderes del infierno y los prometedores de paraísos. Dentro de los principios comunicacionales de Goebbels (propagandista del Fascismo alemán), encontramos el principio de transfusión, consistente en que “Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas” y no hay herramienta  más fácil de difundirse primitivamente como el miedo.  

Al fascismo social, hay que sumarle otros dispositivos ideológicos del fascismo tradicional, al cual ha estado sometida América Latina en los últimos 500 años; basta recordar el predominio de un solo dios sobre cualquier otro, que legitima matar culturas en nombre de su iglesia; o el fascismo de Género que condena a la mujer a condiciones de sumisión permanente frente al hombre, también muy propio de la tradición judío-cristiana; o al fascismo homofóbico, que en nombre del mismo dios, condena a la exclusión y a la muerte a quienes optaron por opciones sexuales diversas; o el fascismo de la Escuela, que niega la experiencia del niño para imponer las verdades del  maestro; o el fascismo político, que nos condena a reducir las libertades a nombre de la seguridad; o el fascismo de la televisión o el cine que nos enseñó que el “bueno” está legitimado para matar “malos”, “indios”, “comunistas” o incluso desafortunados transeúntes. O el fascismo xenófobo que odia a los amarillos, a los extranjeros, a los negros, a los raros, a los diferentes. O el fascismo del hogar, donde el poderoso padre está autorizado por dios para golpear a su mujer y a sus hijos a nombre de la sagrada institución de la familia. O el fascismo de la propaganda Nazi, con la que se recurre a exacerbar el sentido de incertidumbre humana para cundir el miedo, la rabia y la tergiversación.

Quien ganó con el No? El partido fascista, apoyado en los fascismos sociales de la segregación cultural, social, racial y sexual; quién financió el triunfo del No? el fascismo de las corporaciones que viven del trabajo ajeno pero no lo pagan, que impiden los sindicatos y asesinan sindicalistas;  quiénes se benefician con el triunfo del No? El fascismo territorial de los dueños de la tierra, de los que han suplantado, cooptado y coaccionado a las instituciones para tener más tierras, más armas, más poder; quiénes alimentaron el triunfo del no? El fascismo tradicional de la homofobia, la misoginia y la xenofobia, del patriarcalismo y el machismo impuesto por la ideología de género judío en sus iglesias y en sus cultos. Con qué argumento ganó el no? Con las trampas epistemológicas del fascismo de la inseguridad, que vendió el miedo al homosexualismo como el riesgo supremo de la familia, como si eso tuviera algo que ver con los acuerdos de la Habana.

Esto es una alerta significativa; el rezago cultural, la precariedad del trabajo, la guerra y el estado de inseguridad, han creado una sociedad sumisa y miedosa, dispuesta a dejarse seducir cada vez más por el fascismo político y los fascismos sociales, los nuevos y los clásicos; una sociedad asustada por todo aquello que no está en la doctrina de la Fe. Esa sociedad siempre ha estado ahí, pero el momento de refrendar la superación de la guerra terminó siendo un detonante que nos debe alertar, pues el futuro puede ser, en vez de una era de reconciliación y de paz, una nueva oscura noche de persecución, segregación y violencia de corte fascista.



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sábado, 8 de octubre de 2016

Dr. Vargas Lleras, renuncie a la Vicepresidencia

Dr. Vargas Lleras, renuncie a la Vicepresidencia


Sabe usted que no comparte el proyecto de Paz del actual Jefe de Estado; que usted representa las esperanzas de poder de una fuerza macabra de corte fascista que se empeña estoicamente en echar por la borda los intentos de superar la guerra más antigua de nuestra historia republicana.

Mauricio Rodríguez Amaya
www.bajolamole.blogspot.com


Creo que si queda algo de altura política en su personalidad, su conciencia debe conducirlo inequívocamente a renunciar a la Vicepresidencia de Colombia; Sabe usted que no comparte el proyecto de Paz del Jefe de Estado, que usted camina de la mano de una fuerza macabra de corte fascista que se empeña estoicamente en echar por la borda los intentos de superar la guerra más antigua de nuestra historia republicana. No deje usted que se repita la novela del golpe ultraconservador de Laureano Gómez contra Alfonso López Pumarejo, que su abuelo político (Alberto Lleras Camargo) supo aprovechar hábilmente para convertirse en Presidente de la República y allanar el camino a las fuerzas más retardatarias del país encabezadas por Gómez y Mariano Ospina Pérez.



Es cierto que en la élite colombiana se repiten los nombres y los cargos; usted es un hijo legítimo de esa élite (sus dos abuelos, Carlos Lleras y Alberto Lleras fueron presidentes de Colombia); conoce a profundidad los intríngulis de un poder que se baraja contra la Paz y contra el Progreso, como en las épocas de sus abuelos. Su abuelo político, Alberto Lleras, lleva el triste destino de haber sucedido en la Presidencia al Sr. Alfonso López después de la pugnaz presión ultraconservadora que lo llevó a renunciar. No tiene usted que encabezar vergonzosamente una Presidencia signada por un golpe de Estado que se cocina con mentiras, patrañas y cuyo plan principal es garantizar la continuidad de la Guerra, pues esa ha sido la forma y la fuente del Poder que ha enriquecido por más de un siglo a esa élite, incluyendo por supuesto a su familia.



Usted tiene derecho a tener la aspiraciones de ocupar el Solio de Bolívar, pero no tiene que hacerlo bajo el amparo maligno del grupo más reaccionario de la política colombiana; hágalo como lo hacen los demócratas, renuncie y sométase al escrutinio popular en las próximas elecciones, busque su legitimidad en los votos; no haga parte de esa cocina infernal donde se calienta un golpe de Estado, con la esperanza de que usted, en su condición de vicepresidente, asuma la primera magistratura del País y les devuelva a sus auspiciadores el poder que creen han perdido y que sin duda perderán si se consolida en anhelado sueño de la paz.


Usted es un hombre de Estado, la tradición de su familia le precede, su enorme riqueza le permite darse la pelea entre la élite nacional para garantizar adeptos a sus aspiraciones. No haga parte de la emboscada a la democracia que preparan las fuerzas que lo empujan a mantenerse en la oposición a la paz, aun siendo la segunda persona en importancia dentro de un gobierno que está jugado en superar la guerra de forma definitiva. Si quiere ser presidente, busque el respaldo en las Urnas, no en una camarilla que prepara golpes, y que seguramente hará lo mismo con usted, para reposicionar en el poder al Asesino de los 5000 falsos positivos durante primera década del siglo XXI. No se preste para encochinar la ya maltrecha democracia colombiana, renuncie a la Vicepresidencia de Colombia.


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lunes, 26 de septiembre de 2016

María Paula, el 26 es para no olvidar

María Paula, el 26 es para no olvidar

Mauricio Rodríguez Amaya
www.bajolamole.blogspot.com


¡Tú flotas sobre todo, 
Hija del alma!
José Martí

Fue un 26 de septiembre cuando se firmó la paz, lejos de tu colegio; mientras tu trabajabas en tu proyecto de inventiva, en Cartagena se sellaban los acuerdos que daban fin a más de 50 años de guerra, entre el Estado colombiano y la Guerrilla de las FARC. Tu habías nacido en un país en guerra, yo había nacido en el mismo país, en la misma guerra, no sabíamos lo que era estar en paz. La violencia lo permeaba todo, todo dolía, todo nos costaba el doble. Había mucho dolor y resentimiento en nuestro país; mucha gente aún no comprendía la importancia de la paz, porque sencillamente nunca la habían visto tan de cerca y otros, más poquitos, porque la guerra les había llenado los bolcillos y vaciado sus corazones.

El sol de Cartagena es de esos soles que no descansa, siempre pica, y ese día 26 era más fuerte aún, más candente, más feliz. Todo brillaba en Cartagena, casi todo el mundo vestía de blanco y las sonrisas eran más lúcidas, en los rostros podía leerse la esperanza, en las tiendas  no se hablaba de otra cosa; la paz había copado todo el aire, toda la tierra, todo el cielo azul.
Ese día vinieron presidentes de muchos países, gente importante, líderes sociales y banqueros, estudiantes y profesores, ministros de Economía y trabajadores sindicalizados, mujeres y hombres; niños, muchos niños cartageneros, que cantarían por la paz, y nos recordarían el derecho que tenían a un mejor futuro. Luego llegaron los discursos; habló el Presidente, hablaron los jefes de la Guerrilla; ambos sellaron el pacto de parar la guerra, ambos conversaron sobre el derecho a vivir sin matarnos, sin tener que ver a las madres y a los padres enterrando a sus hijos, sin secuestros, sin la compaña sempiterna de la muerte.

Luego vinieron las firmas y con ellas, miles de lágrimas, miles de sonrisas, millones de abrazos. Ese día, María Paula, sólo quería verte  a tí, ver en tus ojitos todos los días de mis luchas, verte a los ojos, decirte cono honor que lo habíamos logrado, que llegaría la paz, que ni un día más permitiríamos que vivieras en medio de la guerra. Ese día María Paula, quería abrazarte fuerte, por minutos, por horas, por siempre, para que nunca más olvidaras el abrazo de este sol maravilloso que nos trajo la paz. Ese 26 de septiembre, mientras trabajabas en tu proyecto de inventiva, yo en silencio, con mis lágrimas en los ojos, soñaba con llevarte de la mano, con decirte que tantos años habían valido la pena y que de ahora en adelante, la paz se quedaría con nosotros, hasta hacernos viejitos y contarnos estas historias y darnos otros miles de millones de besos y de abrazos.

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lunes, 19 de septiembre de 2016

Un octubre 3, después de la Guerra

Un octubre 3, después de la Guerra


Mauricio Rodríguez Amaya


Las cosas se parecen al pasado, los pobres seguimos siendo pobres, las multinacionales siguen explotando nuestro carbón, envenenando nuestras aguas con mercurio y destrozando pueblos; todo sigue como ayer, como hace unos años; pero hay algo nuevo, algo poderosamente nuevo, se respira otro aire de esperanza.



Hoy Salí a trabajar, temprano como de costumbre, tomé el transporte de siempre, los mismos rostros, las mismas sillas llenas; algo era más extraño; por alguna razón, más gente venía conversando sobre ayer, sobre los acontecimientos de la mañana y las angustias de la tarde mientras se esperaban los resultados en casi todos los televisores y en todas las radios. En casi todas las ciudades, salvo algunas pequeñas y remotas, había ganado el Sí, un sí de un país entero por la Paz, como una manifestación colectiva del agotamiento que sentimos con la guerra. Había ganado el Sí; cerca de las 7 de la noche, ya los resultados confirmaban un deseo colectivo, una posibilidad peleada y soñada; la diferencia era abrumadora, quienes salimos a votar fuimos muchos, los que votaron por el Sí fueron casi tres veces el número de aquellos que dijeron no.

La tarde estuvo igual; en el almuerzo la paz era el tema y las sonrisas la constante; en la tarde, en el café, todo hablaba de paz, todo hablaba de ganas de parar y superar la guerra. Al final, mientras compartía algunas notas en el cafetín de la ventana grande, dos mujeres, trabajadoras treintañeras, simpáticas, discutían fervorosamente sobre el tema, ellas conversaban sobre la síntesis de este escrito que aún no había nacido. La mayor dijo, pues al fin y al cabo,  todo sigue igual, hoy me tocó madrugar igual y trabajar como si nada; nada ha cambiado; la chica, la más joven, respondió, sí, tienes razón, todo sigue igual, pero no podrás quitarme, al menos por hoy, la sonrisa que produce esta nueva esperanza.

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jueves, 8 de septiembre de 2016

Mi voto será por Osar, porque él diría que Sí


Mauricio Rodríguez Amaya

El 13 de Septiembre de 2008, los paramilitares del Gobierno de Alvaro Uribe Vélez asesinaron a mi hermano Oscar Orlando Rodríguez Amaya; una mañana sofocante en una calle desolada de Cúcuta; los paramilitares que Uribe desmovilizó sin proceso judicial alguno, convertidos en “vigilantes de barrio” a través de empresas privadas de seguridad, cumplieron las amenazas que tiempo atrás habían hecho de eliminarlo. Era la época del Terror uribista, de la legalización de las bandas paramilitares, de la impunidad, del miedo. Ese 13 de septiembre, Oscar murió acribillado cerca de su casa; el amigo que caminaba con él, aún yace cuadripléjico a la espera de su propia suerte, sin destino, sin vida pero respirando, pegado de la esperanza de ver en la cárcel a los asesinos.  

Oscar es una de las miles de víctimas del régimen de terror y odio que impuso Alvaro Uribe Vélez y los grupos paramilitares, no solo cuando fue presidente, sino desde que promovió su legalización a través de las Convivir.  Uribe representa ese sector del Poder que ha construido su discurso, su riqueza y su legitimación política en nombre de la muerte, de la muerte de los más humildes, de los jóvenes que no alcanzaron a concretar sus esperanzas; de los campesinos que murieron arañando la aridez de un país que olvidó el campo, de los líderes sociales y comunitarios, de los indígenas, de los artistas como mi hermano, que no pudieron ver crecer a sus hijos en un país en paz. La guerra es el factor detonante de su poder, la muerte su principal arma y los capitales ilegales la gasolina que alimenta su maquinaria.


Si las balas miserables de los paramilitares del gobierno de Uribe Vélez no hubieran terminado abruptamente la vida de Oscar, estaría rapeando sus  líricas, construyendo parrafadas enteras de canciones, discutiendo en algún buen sitio, sobre la importancia de consolidar la paz, estaría pensando en que por fin, nuestros hijos, se merecen un país donde el terror no lo domine todo, donde valga la pena la esperanza y donde el pan pueda volver a las mesas humildes en cada rinconcito de la patria.  Si Oscar estuviera entre nosotros, sería un compulsivo promotor del Sí, un abnegado combatiente de la paz. Porque si de algo estoy absolutamente convencido, es que entre las miles de voces que la guerra calló, clama la de Oscar pidiendo paz, cantándole a la paz y denunciando a los que insisten en hacer sus glorias a costa del dolor ajeno. El 2 de Octubre, votaré por Oscar, porque si estuviera aún entre nosotros, andaría calle a calle, tarima por tarima, letra a letra, promoviendo el Sí. #SíalaPAZ #VotoSÍ.

martes, 10 de mayo de 2016

Sindicalistas colombianos hablarán de paz



Centrales Obreras hablarán de Paz


Con el respaldo de la Universidad Nacional, los y las trabajadoras colombianas, discutirán alternativas para fortalecer los derechos del trabajo en los contextos de pos-conflicto.
Mauricio Rodríguez Amaya


Con el respaldo de la Maestría en Sociología de la Universidad Nacional, las centrales sindicales de Colombia, CUT, CTC y CGT, realizarán el Foro y la Audiencia Pública “El papel del Trabajo en la Construcción de la Paz”, el 19 y 20 de Mayo de 2016. Estos eventos pretenden construir una agenda común para promover cambios estructurales para garantizar los derechos del trabajo, como herramienta necesaria para la construcción de la paz.
Al evento asistirán sindicalistas de más de 30 organizaciones nacionales, estudiantes, académicos, representantes de los gremios económicos, del gobierno nacional y de organizaciones nacionales e internacionales. La Facultad de Ciencias Humanas ha dispuesto El Edificio de Posgrados (Edificio Salmona) para la realización del Foro. Esta es una excelente oportunidad para el diálogo entre distintos sectores académicos y políticos en relación  a un tema medular para la construcción de la paz, pues sin mejorar las condiciones del trabajo será imposible consolidar cualquier iniciativa del pos-conflicto.

La Audiencia Pública


El 19 de mayo, a partir de las 8:00 a.m. el Representante a la Cámara, Alirio Uribe Muñoz, presidirá la Audiencia Pública “El papel del trabajo en la construcción de la paz”, que busca involucrar al Congreso de la República en los debates sobre el trabajo en el contexto actual; a la Audiencia asistirá la nueva Ministra del Trabajo, Clara López Obregón, quien ha planteado la necesidad de fortalecer el trabajo decente para la paz, dentro de las prioridades que impulsará durante su gestión. También asistirán representantes de los gremios económicos, quienes escucharán las inquietudes de los parlamentarios asistentes, con el ánimo de encontrar fórmulas comunes para detener la precarización y la tercerización laboral en Colombia. También han sido invitados los parlamentarios Inti Asprilla, Jorge Enrique Robledo, Alexander López, Iván Cepeda, Senén Niño, Claudia López y Horacio Serpa, entre otros, dada la importancia de crear una agenda nacional para la protección de los derechos de trabajo.

El Foro Nacional


El foro es un evento de corte principalmente académico, presidido y coordinado por la Maestría de Sociología y la Facultad de Ciencias Humanas, de la Universidad Nacional, en ella intervendrán varios académicos que desde distintas ópticas han venido contribuyendo a la búsqueda de cambios para mejorar las condiciones laborales en el país. El evento académico es coordinador por el Dr. Juan Carlos Celis, docente de la Maestría en Sociología y Miembro de la Red de Estudios del trabajo; dentro del grupo de expertos y expertas que participarán, se encuentran, Carmen TangarifeRicardo RuizEdgar Valero Julio, Laura Porras Santanilla, Luciano Sanín, Yessika Hoyos MoralesDiego Martínez y Cesar Giraldo y Samuel Vanegas, entre otros.


Una Agenda Común para el trabajo y la paz

Sin consolidar y fortalece el espectro de los derechos del trabajo en Colombia, será difícil consolidar procesos de paz duraderos; por eso, las centrales obreras, consideran necesario promover, entre otros temas,  una política pública para el trabajo decente y la formalización laboral; derrotar la precarización y la tercerización ilegal, limitar el uso de pactos colectivos y contratos sindicales en detrimento de la negociación colectiva, promoción de la negociación de industria o por ramas de la economía y generar medidas para la protección de los sindicalistas y sus organizaciones.

Inscríbase y Consulte la programación completa en: http://coljusticia.com/index.php/2016/05/02/foro-nacional-el-trabajo-para-la-paz/ 

Informes:
Central Unitaria de Trabajadores: 3237550

Centro de Solidaridad: 2838139
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Programación Audiencia-Foro "El papel del trabajo en la construcción de la Paz


AUDIENCIA PÚBLICA
“EL PAPEL DEL TRABAJO EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ”.
Convocante: Congreso de la República.
Lugar: Auditorio: Virginia Gutiérrez, Edificio de Posgrados de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia
Mayo 19 de 2016

8:00 a.m.        Instalación AUDIENCIA PÚBLICA: “EL PAPEL DEL TRABAJO EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ”. Alirio Uribe Muñoz. Parlamentario Polo Democrático, proponente de la Audiencia.
Por la Universidad Nacional, Dr. Ricardo Sánchez Ángel, Decano Facultad de Ciencias Humanas – Universidad Nacional de Colombia.
Por la Red de Estudios del Trabajo, Dr. Oscar Fresneda Bautista; Profesor e investigador, Universidad Externado de Colombia.
Intervención de la Escuela Nacional Sindical, Carlos Julio Díaz, Director  General.

8:40 a.m.        Intervenciones de parlamentarios y parlamentarias asistentes.
                        Intervención del Sr. James McGovern, Parlamentario de EE.UU.
9:30 a.m.         Intervenciones del Gobierno Nacional:
Clara López Obregón, Ministra del Trabajo
10:00 a.m.      Intervención de la OIT, Dra. Valkyrie Hanson, Directora Técnica principal Oficina en Colombia.
10:15 a.m.       Intervenciones de los Representantes de los Trabajadores.
Luis Alejandro Pedraza, Presidente de la  Central Unitaria de Trabajadores – CUT
Luis Morantes, Presidente de la Confederación de Trabajadores  de Colombia – CTC
Julio Roberto Gómez, Presidente de la Confederación General del Trabajo – CGT.

11:00 a.m.       Intervención por los gremios económicos:
Bruce Mac Master, Presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia - ANDI.
Sergio Clavijo, Asociación Nacional de Instituciones Financieras – ANIF

11: 30 a.m.     Intervenciones de los asistentes. Los participantes inscritos para intervenir, podrán hacer uso de la palabra durante cuatro minutos.
12:30 p.m.      Presentación de Conclusiones de la Audiencia Pública; Dr. Alirio Uribe Muñoz, Representante a la Cámara
1:00 p.m.         Receso para Almorzar


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FORO NACIONAL
“EL PAPEL DEL TRABAJO EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ”
Lugar: Auditorio: Virginia Gutiérrez, Edificio de Posgrados de Ciencias Humanas

Mayo 19 de 2016
2:00 p.m.        Hacia una Agenda Nacional “Trabajo y Paz”
Conformación de Grupos de Trabajo (Cada grupo contará con un número de personas que discutirán propuestas alrededor de cada eje de trabajo, las cuales serán recogidas y presentadas por una comisión relatora).
Grupo 1: (Aud. Virginia Gutiérrez). Instrumentos nacionales e internacionales para promover una Política Pública de Trabajo Decente y formalización laboral en Colombia. Intervenciones de apertura: Carmen Tangarife, Escuela Nacional Sindical - ENS; Ricardo Ruiz, Abogado, Corporación para el Desarrollo de la Educación Social – CORPEIS; Mauricio Rodríguez Amaya, Centro de Solidaridad.
Grupo 2: (Aud. Margarita González) Negociación colectiva por rama e industria y fortalecimiento del movimiento sindical: Intervenciones de apertura: Marely Cely Silva, Corporación Justicia y Libertad; Fabio Arias Giraldo, Secretario General de la CUT.
Grupo 3: (Aud. Camilo Torres – Fac. de Derecho) Propuestas para garantizar el ejercicio efectivo de la actividad sindical en Colombia. Facilitadores: Intervenciones de apertura: Yessika Hoyos Morales, Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo - CAJAR; Juan Carlos Celis Ospina, Universidad Nacional de Colombia – RET; Diego Martínez, Secretario del Comité Permanente de Derechos Humanos – CPDH.
Grupo 4: (Salón Oval) Economía popular, Trabajadores informales y derechos del trabajoCesar Giraldo, Universidad Nacional de Colombia. Samuel Vanegas, Universidad  Javeriana – RET.
5:00 p.m.         Cierre de la Sesión.
Mayo 20 de 2015
Universidad Nacional Auditorio Virginia Gutiérrez
(Edif. Postgrados de Ciencias Humanas)

8.00 a.m.        Panel: “Cambios institucionales y jurídicos para  la materialización de los derechos constitucionales del Trabajo en Colombia”
Nicolás Escandón Henao, Corporación Colombiana para la Justicia y el Trabajo – COLJUSTICIA.
Edgar Valero Julio, Profesor Departamento de Sociología Universidad Nacional de Colombia – Red de Estudios del Trabajo.
Laura Porras Santanilla, Red de Estudios del Trabajo – Universidad del Rosario.
Luciano Sanín, Escuela Nacional Sindical – ENS.
Cesar Giraldo, Universidad Nacional de Colombia
Moderador: Mauricio Rodríguez Amaya, Centro de Solidaridad

10:30 a.m.      Construcción de una Agenda Nacional “Trabajo y Paz”: Presentación de las conclusiones de los grupos de Trabajo.
                        Instalación de la Mesa de Impulso Nacional “Trabajo y Paz”.
Conclusiones y Clausura.
2:00 p.m.        Asistencia de los y las participantes al I Foro Nacional Financiero por la Paz
Convocantes:
Universidad Nacional de Colombia – Facultad de Ciencias Humanas -
                                                                               Maestría en Sociología                                                                             
CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES - CUT
CONFEDERACIÓN DE TRABAJADORES DE COLOMBIA – CTC
CONFEDERACIÓN GENERAL DEL TRABAJO – CGT

Entidades que apoyan:
Centro de Solidaridad AFL-CIO - Corporación Colombiana para la Justicia y el Trabajo, COLJUSTICIA – Red de Estudios del Trabajo, RET - Corporación Justicia y Libertad - Escuela Nacional Sindical, ENS – Universidad Externado de Colombia - Revista Nueva Gaceta - Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, CAJAR – Comité Permanente de Derechos Humanos, CPDH – Corporación para el Desarrollo de la Educación Social, CORPEIS.