lunes, 11 de octubre de 2010

Desagravio a La Pola


 

Desagravio a La Pola

 

Mauricio Rodríguez Amaya

www.bajolamole.blogspot.com

 

Lo que le faltaba a la televisión de traquetos y prepagos: convertir a una heroína de la patria en protagonistas de novelón barato.

 

 

No veo novelas por principio, pero me interesó tanto el hecho que los Lulle volvieran a intentar hacer algo de historia en televisión en medio de tanto traquetismo barato, prepagos y matarifes que atiborran su desechable programación. Pero el impacto duró poco; bastó ver la manera en que convirtieron a una mujer luchadora por el supremo derecho a la libertad en protagonista de un novelón a lo mejicano, o a lo venezolano, con todo y rival rica y niño estúpido. La Pola fue la víctima de los libretistas que producen basura para una televisión basura, cuyo objetivo consiste en mantener conciencias basura entre tan supina audiencia.

 

Policarpa Salavarrieta o Polonia nació en el seno de una familia revolucionaria. Su padre, don Joaquín, fue guerrillero en la sublevación de José Antonio Galán, en el primer intento de independencia de estas tierras; luego apoyó a las fuerzas de Antonio Nariño, quien siguiendo el ejemplo de don José Antonio Galán se decidió por la causa de la libertad. La Pola, conoció desde muy niña las penalidades a que eran sometidos los criollos, los indios y los negros por la fuerza opresora del imperio ibérico. Pero en la historia de novela, Policarpa Salavarrieta arremete contra su padre por su condición de Guerrero; de entrada eliminan cualquier duda sobre el espíritu revolucionario de nuestra heroína y la reducen a la condición servil de renegar de su casta emancipada.

 

Policarpa Salavarrieta, desde muy joven ayudó en la lucha por la independencia, precisamente porque su familia estaba comprometida a lo sumo con la causa rebelde. Sus hermanos, su madre y su padre, fueron ejemplo de lucha y entrega. Pero en la novelita de cuento de hadas, aparece como una mujer que reniega de su herencia luchadora.

 

Es cierto que el amor entre Salavarrieta y Alejandro Sabarín, juntó la vida de ambos desde muy temprano, un amor grande, apasionado, solidario; de los buenos y sólidos el amor de estos héroes. Sin embargo, siempre estuvo signado por la distancia; Alejandro Sabaraín asumió cargos en la Nueva Junta de Gobierno de Marquita, luego se trasladó a Bogotá a enlistarse en el Ejército centralista y el gobierno mismo reconoció su valor y el de su hermano en la guerra contra los españoles en Santa Martha, por el año de 1812. Alejandro fue un revolucionario en tiempos de la guerra, no fue cobarde en épocas de la debacle y no dejó de acompañar a Nariño en la fatídica campaña del Sur. Policarpa traía en la sangre y la conciencia el amor por la independencia, la identidad de espíritu por la causa naciente hizo más sólida la espera de ambos y en medio de las agitaciones de la vida revolucionaria de uno y otra, siempre estuvieron juntos en espíritu y no pocas veces de cuerpo completo. Policarpa Salavarrieta escribió su propia historia de sublevación y espionaje; fue agente del ejército republicano en labores de alta inteligencia, sufrió el espanto de la estela de muerte dejada por Morillo, pero no renunció a sus principios. Organizó el escape  de la resistencia desde la retaguardia en los montes de Guaduas, donde se esperaba la reorganización de las tropas en los llanos para recuperar la patria; vino a Bogotá y trabajó arduamente en contribuir en el preservación de los revolucionarios satanizados por el régimen del terror impuesto por España. Ante la peligrosa situación, La Pola organizó el escondite de los pocos miembros que aún quedaban libres en una casucha ubicada en el barrio Egipto, en la calle del Calvario con la carrera de San Bruno, al pie del cerro. Intentó unirse a Bolívar en su campaña exitosa en el bajo Magdalena, fue puesta presa en la cacería de Morillo y murió, con la frente en alto, por salvar la patria, como dice su epitafio.

 

 

Lo que entristece y duele es que la lucha revolucionaria de una mujer de proporciones colosales para nuestra historia, se vea reducida a la única condición de amante. Triste es ver que la Pola, no solo reniega desde muy pequeña de su condición de heroína en el papelón de RCN sino que no tiene otra labor en su vida que perseguir su macho. Duele que los historiadores y las historiadoras, que los revolucionarios y revolucionarias de hoy no digan nada, y guarden silencio ante semejante atropello. Duele saber que los niños y las niñas vean reducido este importante capítulo de nuestra historia republicana al modelo de la niña estúpida que enamorada hace lo que sea por conseguir su hombre. Ni el romanticismo del siglo XIX soporta semejante patraña. La Pola fue una mujer revolucionaria, su vida es la historia de la lucha por la libertad, y no debemos permitir que se le recuerde por una pérfida pasión amatoria, una lujuriosa necesidad de macho, ese papelito de protagonista de novela. Sirvan de algo sus propias palabras; fue ella la que en el patíbulo se sirvió como ejemplo de lucha por la independencia, no murío gritando "alejo te amo", fue fusilada por llamar al pueblo a sentir, vivir y cambiar su propia Historia: "¡Pueblo indolente! ¡Cuán distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad!.

 

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Fotografías: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/salavarrieta.htm


 

Procura no retroceder

La señora del Procurador

Almaro

La señora del procurador
Sufre de vergüenza ajena,
La dama sufre de pena
Al saber qué embaucador
Le ha salido su marido:
Este rufián pervertido
Tiene atónita a la dama
Desde que ella conoció
Que el lacayo pronunció
Una sentencia que inflama
de indignación la justicia:
Este ladrón con sevicia
Apoyó la reelección
De aquel sátrapa deforme
Que sueña con su uniforme
De perpetuo dictador.
La dama que es toda un alma
De devota compostura
Que pasa de la costura
Al sermón de la mañana
No le cabe en su conciencia
De su esposo la obsecuencia
Con que empuja como un buey
El carruaje de inmundicias
de muertes y de avaricias
Que transporta al protorey.
La dama vive indignada
Y en su sano parecer
Aún no puede creer
Cómo es que sigue casada.