jueves, 11 de diciembre de 2008

este viernes que el miedo no te desparche


MANIFIESTO URGENTE CONTRA LA CRIMINALIZACIÒN Y VIOLACIÒN SISTEMATICA DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LOS Y LAS JÒVENES DE BOGOTÀ

Las y los jóvenes de la ciudad de Bogotá comprometidos con la defensa de la vida, la dignidad y la organización social, nos manifestamos y organizamos en contra de diferentes situaciones que sistemáticamente se vienen aplicando como políticas de seguridad en contra de la organización y vida de los y las jóvenes, sus organizaciones e iniciativas, conduciendo a la criminalización, detención, desaparición, desplazamiento interno, ejecuciones extrajudiciales y reclutamiento forzado; acciones que no solamente violentan las dinámicas juveniles sino que estigmatizan toda forma de agrupación juvenil y social convirtiéndoles en el blanco permanente de los diversos actores armados del conflicto político, que de tiempo atrás vienen actuando y posicionándose en diferentes territorios de la ciudad.

El alcance de esta política de criminalización y persecución del movimiento juvenil y social llega a la violación de los Derechos Humanos en casos muy concretos que generan una cultura del miedo, el silencio, el terror y la inmovilización social, tales como:

· Asesinatos de jóvenes, líderes sociales y comunitarios, en las diversas localidades de Bogotá, en situaciones confusas que los hacen parecer como homicidio por robos y/o enfrentamientos entre pandillas.

· Asesinatos por la mal llamada "limpieza social" que desde el año 1991, según datos del CINEP, empezaron a presentarse como "políticas de seguridad" en las localidades de Usme y Ciudad Bolívar, y que hoy se presenta en diferentes localidades de la ciudad como una práctica sistemática de control social.

· Detención y judicialización de jóvenes estudiantes que hacen parte del movimiento estudiantil y de procesos sociales y comunitarios.

· Declaraciones que califican, claramente, a los y las jóvenes Objetores de Conciencia como integrantes de "organizaciones terroristas…que usan como pretexto la objeción para infiltrar instituciones educativas", caso concreto de declaraciones hechas en los medios de comunicación por el entonces Fiscal Piedrahita en los dos últimos meses.

· La militarización y paramilitarización de los diferentes espacios públicos en las Localidades de: Bosa, Ciudad Bolívar, Usme, San Cristóbal, Suba, Rafael Uribe Uribe, Kennedy, Usaquén; entre otras, o por medios de los Toques de Queda, establecidos por grupos paramilitares y por decisión de algunas Alcaldías Locales.

· Amenazas de grupos paramilitares en barrios y universidades a través de panfletos, listados de la muerte y comunicados a la opinión pública.

Por estos hechos proponemos el encuentro y acompañamiento permanente entre las diferentes organizaciones juveniles y sociales y las instituciones públicas y privadas que quieran comprometerse con esta causa, para buscar mecanismos concretos de denuncia, defensa y protección para la población juvenil amenazada.

QUE EL MIEDO NO TE DESPARCHE:

viernes 12 de diciembre de 5 a 9 de la noche. Apuesta cultura en defensa de los DD.HH. Plaza Eduardo Umaña Mendoza (Las Nieves junto a la ETB)

sábado 13 de diciembre de 2008, 2:00 p.m. Auditorio Sabio Caldas – Universidad Distrital

HORA

ACTIVIDAD

4:00 PM

ENCUENTRO DE LOS ORGANIZADORES

5:00 PM

PRESENTACIÓN DE LA JORNADA

5:20 PM

OBRA DE TEATRO (MAGO DE OSSO)

6:00 PM

DENUNCIA (OBJECIÓN DE CONCIENCIA)

6:10 PM

ESTILO SUBTERRÁNEO (COLECTIVO SUBACCION)

6:30 PM

DENUNCIA (JUCO - UPJ)

6:40 PM

UDÚ TAMBORAS CITADINAS

7:00 PM

DENUNCIA (A.C.E.U. - ESTIGMATIZACIÓN Y CRIMINALIZACIÓN)

7:10 PM

POSITIV

7:30 PM

DENUNCIA (LOCALIDAD DE SUBA – TOQUES DE QUEDA)

7:40 PM

DESARME

8:00 PM

DENUNCIA (ASUMIR – FALSOS POSITIVOS)

8:10 PM

FURIBUNDO

8:30 PM

DENUNCIA (YURI – DESMONTE DEL ESMAD)

8:40 PM

RUDE SCHOOL

9:00 PM

CIERRE

FIRMAN

COORDINADORA JUVENIL DE BOGOTA,

PLANETA PAZ

SUBDIRECCION PARA LA JUVENTUD

ORGANIZACIONES JUV. CIUDAD BOLIVAR

CRISTHIAN AID

OLDHU

MOVIMIENTO POR LA VIDA

COLECTIVO SUBACCION

ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS ACEU

COLECTIVO ASUMIR

ORGANIZACIÓN SIN SITIO

CORPORACIÓN CASA DE LA JUVENTUD

CENTRO EXPERIMENTAL JUVENIL

ORGANIZACIÓN JUVENIL MANO DE OSO

JUVENTUD COMUNISTA

ORGANIZACIÓN REPILOS

SOMOSENTIPENSANTES

ESTILO SUBTERRANEO

SERES PENSANTES

OBSERVATORIO POLITICO JUVENIL

ASOCIACIÓN NACIONAL de ESTUDIANTES de SECUNDARIA –ANDES-


--
Martha Carvajalino
Secretaria General
Regional Hernando González Acosta
Juventud Comunista Colombiana


jueves, 4 de diciembre de 2008

del narcoterrorismo al narcofascismo

Del narcoterrorismo

al narcofascismo

Alineación al centro

Mauricio Rodríguez Amaya

Mauro_rodriguez1@yahoo.com

El narcotráfico entró por la puerta de atrás en los setentas y hoy está instalado en la Casa de Nariño. En Colombia gobierna un capo, que representa la continuidad del poder establecido por Pablo Escobar treinta años antes.

Pablo Escobar impuso en Colombia el mayor imperio narcotraficante en su historia. A mediados de la década de los 70 el Cártel de Medellín se estableció como epicentro de la actividad narcotraficante y paramilitar en Colombia y desde el oriente impulsó la más sangrienta cacería contra los demás cárteles, los grupos políticos no cooptados y, por su puesto, contra la izquierda. Esta historia, conocida por todos y vuelta a la luz por estos días a propósito de los quince años del asesinato de Escobar, constituyó la configuración de una nueva clase empresarial y política que fue desplazando a los oligarcas tradicionales, por un lado, y afianzando sus alianzas con los capitales internacionales de drogas, armas e información, por el otro.

La táctica desplegada por esta clase emergente puede consiste en una efectiva combinación de formas de lucha, que vinculaba al tiempo, el jugoso negocio del tráfico internacional de drogas, las obras sociales de bajo costo para lavar el dinero recogido, la participación electoral en todo el país y el terrorismo como medio de destrucción de los enemigos y desestabilización política. Al terrorismo de Estado, vieja herramienta de mantenimiento del statu quo, se sumó un nuevo aliado: el terrorismo narcotraficante desplegado por sicarios, paramilitares y elementos de la fuerza pública vinculados hasta los tuétanos con el nuevo negocio. Este es, palabras más, palabras menos, el origen del narcoterrorismo en Colombia. A Finales de los 80, el Pentágono, en los documentos de Santa Fe IV, dio este nombre a la actividad de las guerrillas colombianas, con el fin de desestimar su actividad política y facilitar la deslegitimación necesaria en la estrategia de quitarle el agua al pez.

Pero el narcoterrorismo es la táctica dominante del poder de la nueva clase política-empresarial narcotraficante. No hemos olvidado las masacres en el Magdalena Medio, Urabá y el Meta; los cientos de bombas en Medellín, Cali y Bogotá principalmente; el carro-bomba del DAS; el asesinato de políticos destacados en la lucha contra el narcotráfico, entre ellos varios candidatos presidenciales; la guerra sucia contra la Unión Patriótica, ni a los policías asesinados para intercambiar placas por millones, en las oficinas del cártel.

La muerte de Escobar representa la caída del jefe, pero no el desplome de la cúpula narcopolítica que había logrado ascender en la vida nacional gracias a las jugosas ganancias del negocio de la droga y de la eliminación física de sus oponentes en la arena político-electoral. Y es por esta razón, que a pesar de la muerte de los principales jefes (o dueños) del cártel de Medellín, sus discípulos y amigos no perdieron el terreno avanzado en más de 10 años de votos, sangre y coca. Y la mejor muestra de este fenómeno lo representa Alvaro Uribe Vélez, amigo personal de Pablo Escobar y de los hermanos Ochoa, exdirector de la Aeronáutica Civil (1980), cuando la mafia necesitaba rutas aéreas para adentro y fuera del país; ex alcalde de Medellín, cuando Escobar era Representante a la Cámara; narcotraficante Nro. 82 según datos del Departamento de Estado de los EEUU; senador de la República entre 1986 y 1994, exgobernador de Antioquia, y actual presidente de la república.

Uribe tuvo la capacidad de darle continuidad al proyecto político del cártel de Medellín, y adicionalmente, logró establecer alianzas de gran trascendencia con los enemigos de Escobar, conocidos como los PEPES (los enemigos de mi amigo, son mis amigos). Con Uribe se juntaron las principales fuerzas del narcoterrorismo colombiano, las distintas ramificaciones de las nuevas cúpulas narcotraficantes y las fuerzas paramilitares creadas bajo la égida de los Ochoa, Rodríguez Gacha y los Castaño. Uribe reorganizó la élite empresarial y política del narcotráfico, supo aliarse astutamente con el gobierno de Bush, lo que le permitió no ser cuestionado por sus consabidos vínculos con la mafia y se convirtió en un aliado estratégico del monroísmo en América Latina.

Pero la estrategia política de esta clase es más radical y perversa, pues no consiste solo en darle mantenimiento al negocio del tráfico internacional de las drogas, sino que tiene que ver con la consolidación de un Estado totalitarista de corte fascista. El proyecto de esta nueva cúpula busca garantizar su mantenimiento en el poder de forma indefinida, por medio de un jefe irrebatible, de un estado centralizado en función del jefe único, violencia organizada y cacería de brujas contra los oponentes, cortinas de humo para evadir los cuestinamientos de fondo, control total de la información social y los medios que la producen y una agresiva estrategia de terror que justifique la antidemocracia y el crimen oficial.

Este nuevo régimen puede denominarse como narcofascismo, pues la construcción del estado totalitario, se funda en las gabelas y favorecimientos que requieren las elites narcotraficantes para poder ampliar la rentabilidad de su negocio, con la particularidad de eliminar las barreras que la democracia impone, la concentración y monopolio del poder. El narcofascismo es la nueva articulación de las mafias con la política de seguridad norteamericana; de los capos con una clase empresarial y política corrupta; de la antigua represión estatal con las nuevas formas de terrorismo mediático, psicológico, físico y económico. El narcofascismo es la apuesta de una clase dominante altamente violenta y cada vez más enriquecida con los beneficios del neoliberalismo, las drogas y la guerra.

Por estos días, muchos buscan formas diversas de recordar las bondades y perversidades del capo Pablo Escobar Gaviria; unos se rasgan las vestiduras por los favores recibidos (o prestados) y otros pasan de agache para que nadie recuerde sus lazos familiares o filiales. Unos y otros llevan la cruz a cuestas de un país desangrado y empobrecido, envilecido por la ansias del dinero fácil y manipulado por los medios de comunicación dominante. Pero también, por esta época del año, el capo que hoy gobierna está pasando sus peores días; el primo de Escobar Gaviria que dirige la casa desde la cocina, busca broncas internacionales para distraer al público de incautos, y miles de colombianos ven cómo los mafiosos (favorecidos con el régimen de Uribe) se quedan con sus pocos ahorros y recursos. Este país de miles de tragedias, tiene como alternativa la memoria, es tiempo para no perder de vista la desdicha creada por una elite que desde Escobar hasta Uribe, han hecho del delito su forma de justicia, del terrorismo su manera de resolver las crisis y del asalto su práctica bursátil.





martes, 25 de noviembre de 2008

No más secuestros, gritará la patria

No más secuestros, gritará la patria

Mauricio Rodríguez Amaya

Mauro_rodriguez1@yahoo.com

Noviembre 25 de 2008

¿Quien pide por los secuestrados del hambre y la miseria, por los presos del feroz sistema financiero y los estafadores, por los encadenados al odio del pasado y por los condenados a un mundo sin futuro?, ¿Quien marchará por ellos? ¿Quién lo hará?

¿Quién se compadece de los miles de rehenes judiciales del régimen de cacería de brujas, impuesto a nombre de la Seguridad, en su lóbrega pendencia contra la democracia?. Miles son culpables del derecho de pensar diferente, miles son condenados a la exclusión, el señalamiento o el exterminio, por enfrentar con sus gargantas, uñas y dientes la dictadura que secuestró a la "democracia más vieja de América". En  colegios y universidades cunde el temor  a la conjetura,  a la sospecha abierta y subrepticia; todo aquel que se opone, es decir, que piensa por sí mismo, es  terrorista o tiene algo de terrorista o será culpable de su inminente inclinación subversiva aunque aún no se haya decidido por ella.  ¿Quién marchará por la universidad, privada de la libertad de cátedra y debate?, ¿Quién repudiará a viva voz el secuestro de la palabra, el apresamiento de la academia, puesta al servicio del Estado Comunitario,  de la impunidad y del olvido?, ¿Quién pedirá que se libere el arte, la ciencia, la literatura, la pedagogía y las escuelas?

En los barrios, merodea la muerte, los jóvenes son presos del sicariato y de la parca, de las "legalizaciones" militares, del hambre en casa y el desempleo afuera. Salir cuesta la vida. En Bogotá, el alcalde prohíbe a los jóvenes vivir la noche,  y de paso justifican los asesinatos, pues en este país, se dice, que al que matan es porque algo hiso, por algo lo mataron, por algo seguirán matando. Pero no solo la noche está secuestrada por los asesinos de verde o las águilas de negro, también el día es preso de las balas, los falsos positivos y los resultados propicios para las cuentas de los asesinos. Se desaparece o  se asesina en plena mañana, al medio día o antes del ocaso. ¿Quién marchará por las madres presas del terror por la pérdida de sus hijos asesinados en nombre de la Patria, y cuyas muertes representan medallas, ascensos y mejores primas?, ¿Quien marchará por la noche raptada y el día encadenado?

Los trabajadores son presos de la miseria y de un salario de hambre, que en Colombia no alcanza a cubrir la mitad de lo que se define como necesario. Los obreros ven pasar su sueldo de la nómina al banco, y deben pagarle al último por el favor prestado. Su sueldo está secuestrado por el capital financiero, los prestamistas que ahorcan gota a gota o los jueces que secuestran casas de familias inermes,  para salvaguardar la legalidad y el debido derecho de los ricos. ¿Quién marchará por las familias presas por el frío, porque un banco les quitó la casa?, ¿quién pedirá por sus hijos? ¿Quién alzará la voz contra los secuestradores del poquito dinero que se gana?

En Colombia, país de secuestrados, unos piden para que sean liberados los rehenes de la guerra, presos en el monte o en las cárceles. Y esa será siempre una consigna necesaria. Tan necesaria como pedir contra el secuestro del pan y de la calma, contra la captura de la noche, el encadenamiento de la verdad, la ciencia y la justicia. Ahora es necesario pedir para que los secuestradores de la democracia dejen de torturarla con mocanas y gases lacrimógenos. Debemos pedir porque en Colombia vuelva a la libertad la vida y el amparo, el techo abrigador y la alegría. Marchar vale, si es para que se libere la academia de la mordaza puesta por el lerdo dictador, que desafía a la ciencia con imponer su bazofia delirante y mentirosa.

Marchar sí, para que la universidad vuelva a ser el campo de combate de las ideas y las reflexiones, de la disertación y de la crítica, de la formación de la conciencia, la autonomía y el conocimiento. ¿Qué tal pedir para que los bancos devuelvan las viviendas secuestradas, para que los ingresos de la gente pobre no tengan que pasar por los bolsillos de banqueros y especuladores?. No más secuestros pedirá la patria, para que los secuestradores de la vida, los asesinos de jóvenes y escuelas, paguen por el crimen cometido. No más secuestrados en Colombia, pedirá el mundo entero y cada calle, para que la patria se libere de los mafiosos que hoy la gobiernan y la empañan. Libertad de vivir, de pensar, de ser felices: esa es la mayor consigna de todos quienes somos secuestrados del poder de asesinos y de crápulas.   

______________________________

visite el blog: www.bajolamole.blogspot.com




¡Todo sobre la Liga Mexicana de fútbol!
Estadisticas, resultados, calendario, fotos y más:
http://espanol.sports.yahoo.com/

viernes, 14 de noviembre de 2008

Colombia: la guerra de los 21.840 días

Colombia: la guerra de los 21.840 días

 miércoles 9 de abril de 2008

Por Mauricio Rodríguez Amaya

Si el siglo XIX se cerró con la sanguinaria Guerra de los Mil Días que costó la vida de más de 100 mil compatriotas, el Siglo XX no logró resolver la guerra que se inició el 9 de abril de 1948; al parecer, tampoco la primera década del siglo XXI encontrará el camino de la paz

Doce guerras civiles marcaron nuestro pasado durante el siglo XIX, y en todas, liberales y conservadores cosecharon con sangre indígena y mestiza el atraso fecundo y arraigaron la ira en nuestras almas. Desde que Obando y López se levantaron contra Bolívar, hasta el ascenso de Marroquín, el derrocamiento de Sanclemente, y el vergonzante regalo de Panamá a los estadounidenses, se pueden contar 80 años de guerras, largas y cortas, pero todas sanguinarias y dolorosas; 80 años de confrontaciones entre terratenientes, clérigos, nuevos ricos, artesanos y militares, dispuestos a reclamar con la sangre del pueblo sus prebendas económicas y políticas. Un siglo de muerte y pobreza.

Pero el triste y oscuro siglo XX, no contó con la suerte de vivir otra historia. Masacres y torturas, aldeas quemadas y niños decapitados, fetos extrañados de sus madres y abuelos muertos de agonía o balazos, hacen parte de la cotidianidad de un siglo que anduvo los gélidos senderos de la anterior centuria. Y en medio de esta historia; llegó un 9 de abril la muerte de Gaitán, el caudillo liberal que prometía a los ojos de enormes mayorías cambios de fondo a favor de los pobres. Su muerte estremeció al "mundo político", pero los muertos se contaron "en el mundo social", es decir, entre quienes se disputaban los votos o los tiros en las llanuras, los valles o las cordilleras colombianas.

Varios autores han identificado este trágico episodio con el inicio de "La Violencia", y desde entonces, no hay un solo día de nuestra historia en la que no se cuente una vida menos a costa del conflicto. Durante estos 21840 días de guerra, la democracia ha sido mutilada sin pausa ni cansancio; La Unión Nacional de Oposición - UNO, fue exterminada en los 70 y en los ochenta y noventa se fraguó y cometió el genocidio contra la Unión Patriótica; en 1970, Misael Pastrana le ganó las elecciones a Rojas Pinilla, gracias a un corte de luz, que trajo consigo desde las tinieblas más de 60000 votos, suficientes para fraguar el fraude. En 1989, tres precandidatos a la presidencia fueron asesinados para garantizar el triunfo del "futuro". Hoy, el Presidente más patriota de Colombia, gana elecciones y reelecciones con la ayuda tácita de amigos que reciben ayuda directa y efectiva de los paramilitares.

Con La Violencia se justificaron Los Pájaros, Los Chulavitas, el MAS, las ACCU, las AUC y las Águilas Negras, todos ellos, con el apoyo directo de militares y políticos, terratenientes y empresarios; Los paramilitares han tenido como tarea perseguir campesinos, desterrar colombianos y abultar los latifundios de los ya gordos predios de los mismos ricos. Las cifras de esta táctica son incalculables y la memoria gime ante el cínico silencio de las cúpulas.

Somos hijos de un país en guerra, pero estoy seguro que nuestros hijos no merecen vivir la misma historia. La paz es la consigna y la acción más importante de quienes nacimos en esta desangrada patria. La paz es nuestro horizonte de lucha y nuestro fin más preciado. La guerra solo sirve a quienes en su nombre se enriquecen, se benefician y gobiernan. La paz es la tarea de las mayorías, contra el embrujo guerrerista de un grupo de familias, empresas y individuos. Las futuras generaciones colombianas, no merecen seguir el trágico destino ya vivido, pero solo de nosotros depende que la lucha por la paz se haga efectiva.

Este nuevo abril, debe servir para afianzar las fuerzas de la búsqueda de la paz negociada, de la salida política al conflicto. De renunciar al silencio para empuñar las banderas de la vida, para derrotar la muerte, en un país copioso en fosas olvidadas y árido en comida.



¡Todo sobre Amor y Sexo!
La guía completa para tu vida en Mujer de Hoy:
http://mujerdehoy.telemundo.yahoo.com/

jueves, 13 de noviembre de 2008

nuestro Magno Guillermo


Nuestro Magno Guillermo

"No perdono a la muerte enamorada

No perdono a la vida desatenta

No perdono a la tierra ni a la nada"

Miguel Hernández

Se fué Guillermo

desde la mañana

en un abril de grises madrugadas

se perdió entre la bruma

y la metralla

salió Guillermo

y lo robó el olvido

La muerte atónica

encogió los hombros

se estremeció al saber

que era Guillermo

no lo esperaba

nadie lo esperaba

pues a Guillermo

lo mató la nada


Las calles

se llenaron de carteles

tropas de gentes

exclamaron su nombre

Guillermo fue a las marchas

hechas miles

hecho miles

de voces en silencio

Guillermo ya no viene

lo raparon las hordas asesinas

de verde olvido

vestidas verde muerte

negro de tristeza

negro olvido

murió la carne

y vive su entereza

Guillermo vino ayer

para quedarse

cerquita de su casa

la vida se acabó

lejos del vientre

del calor / del amor

de la paz vertida

en su morada

A dónde irá Guillermo?

nadie sabe

y no podrán cogerlo

amordazarlo

ni golpear su cerviz

ni sus rodillas

será libre

como lo fue siempre

Combatirá el silencio

Y melancólico

no dejará de llorar

por lo dejado

abrazará los vientos

y en los mares

ahogará el olvido

y sus cenizas

volarán de la tierra

a las memorias

y en la conciencia viva

de este pueblo

se quedará Guillermo

atrincherado

Almaro





martes, 30 de septiembre de 2008

EL QUINCE TRISTE QUE ENTERRÉ A MI HERMANO

Ayer, quince de septiembre, todo estaba puesto contra el mundo, fue el día en que tuve que darle sepultura a Oscar, mi hermano menor, al niño de la casa. Mis hermanas, mi padre y mi madre, muchos amigos y una misma ausencia. Oscar Orlando, fue asesinado en Cúcuta, muy cerca de su casa, donde volvió después de años largos de recorridos, aprendizajes, orgullos y desventuras. Volvió a la casa buscando nuevos rumbos, En poco tiempo, montó su propia zapataría y tinturería, cuidó a nuestra madre con la mayor contemplación y cariño; estudió en el SENA reparación de computadores y ya estaba listo para iniciar un nuevo ciclo académico.

Oscar Rodríguez Amaya, era un hombre integral, un artísta, cantante de música urbana, un hombre limpio. hace nueve años tuvo que salir de Cúcuta, su tierra y su casa, por la presión de la que son víctimas miles de jóvenes por todo el país, por parte de los grupos paramilitares ("hoy ya extintos" de acuerdo con reportes oficiales).

Era un estudiante, autodidacta, buen lector, compositor de sus propios temas, y creador de las músicas que acompañaban sus líricas. En poco tiempo se ganó un reconocimiento enorme en Bogotá por su calidad y por el contenido de su música. Pero en Colombia, ser talentoso no es suficiente, y aveces se vuelve peligroso. A pesar de su incansable esfuerzo, se fueron reduciendo las opciones para hacer de su música su vida. trazó un paréntesis y viajó a trabajar al lado de mamita.

En Bogotá quedaron Samuelito, su niño de dos años, y Jenny, su compañera, para esperar el cumplimiento de una promesa clara: salir de tantas penúrias económicas, construir el hogar digno y en paz, alcanzar una casa para que el niño se sintiera orgulloso de su padre, su madre y su familia.

Con Oscar todos hemos muerto un poquito. Ha muerto un poco más esta patria agobiada con la sangre de miles de sus hijos. Ha muerto un poco más la democracia ya destrozada por la "seguridad"; mi mamita, mis hermanas, mi padre y yo, todos hemos muerto en algo más. Y sin embargo, la vida nos enseña que hay que morir para que todo nazca. Hemos revivido instantes inolvidables, hemos recuperado la memoria; hemos decidido hacer que renazca la unidad al medio del fuego que nos abraza y nos redime. Hemos vuelto a nacer en Dios.


A sus amigos, a sus amigas, a sus camaradas, sus parceros, a todos los que tuvimos el honor de conocer a este hombre grande, les propongo como tarea recordarlo por su mirada límpia y siempre franca, por su sencibilidad humana y por su verticalidad contra la injusticia. Vamos a recordar a Oscar por todos los días maravillosos de su vida, y no por el minúto triste de su muerte.
________________________

Mauricio Rodríguez Amaya


martes, 22 de julio de 2008

Desagravio a la libertad


Mauricio Rodríguez Amaya

mauro_rodriguez1@ yahoo.com





Nuestra herencia libertaria es corta, y sin embargo, está llena de glorias y pesares. Pletórica de líricas y heráldicas y también de muertes y dolores. Cuando Antonio Nariño tenía 16 años, participó vivamente del movimiento comunero que desde Vélez lideraba el rebelde Galán, otro Antonio, por cierto. Luego estuvo preso y desde la caverna conoció los frutos de sus luchas, un 20 de julio, cuando “el chispero” Carbonell llamó a la plebe a no perder esa hora memorable, a costa de volver a las cadenas y los grillos, que amarraban el cuerpo de Nariño.

Y también la ciencia se tornó libertaria. Años antes, la expedición botánica había decidido enfrentar el dogma y combatir la ignorancia. Sus eruditos convirtieron un observatorio astronómico en obelisco de la libertad, siempre en secreto, pues de los sabios nunca se sospecha. Así se materializaron 30 años de soberana resistencia. Algunos insisten en culpar un florero, pero lo cierto es que la libertad se fue fraguando poco a poco, casa a casa, tertulia por tertulia, tarde a tarde. En el alma del criollo y del indio nació el deseo, y con él la necesidad, la responsabilidad y la causa. En los ojos ya no brillaba tanto la tragedia como la esperanza, el yugo se fue sobrellevando mientras se materializaba la revolución y las gargantas acalladas a espada y crucifijo, guardaban el mejor estertor para probar alguna vez el grito de la independencia.

Esa es la historia de la libertad, trágica y bella; la misma que sufrió con la traición y el odio de los hermanos de la Nueva Granada; que vio morir a sus mejores hijos en el patíbulo del “pacificador"; y que volvió de la muerte para florecer la patria desde los campos y las cumbres boyacenses.

Ese tesoro que es de todos no es de nadie, y ahora lo usurpan lo tiranos, lo vanaglorian los dictadores, lo vilipendian los homicidas oficiales y lo venden los ricos. Nuestra riqueza mayor se hace trizas en manos de unos cuantos serviles del caudillo, que remeda al napoleón español en su postura y ciencia del gobierno. Para exacerbar su déspota conducta, prensa hablada y escrita convierte el país en una cárcel de papeles y noticias, convocan marchas para asegurar la dictadura y compran conciencias con camisetas y permisos (los mismos que se niegas si se trata de la enfermedad de un hijo, por ejemplo).

La patria es una cárcel troglodita, solo se habla de aquello que le agrada al carcelero, de sus victorias sólamente, claro. A nombre de la libertad priman grilletes; en nombre de la libertad asesinan a los hombres libres. En nombre de la libertad somos esclavos del monopolio informático, de las cadenas de nuestra patria boba, embelesada por la falacia del capataz baladrón de la república. En nombre de la libertad marcharán miles de ignorantes y a la cabeza sus verdugos, los cancerberos del régimen tiránico.

No marcharé esta vez, porque soy libre, porque la libertad merece un desagravio, porque los pueblos libres prefieren su más pequeña esperanza a la obligación de soportar un país por cárcel. No saldré a respaldar a los verdugos, no saldré a marchar junto a los mismos que desaparecen, torturan y asesinan; Quien conoce la libertad podrá perderla temporalmente, pero siempre luchará por ella, pero quien no la conoce no habrá visto su luz y la caverna enceguecerá su vista y su conciencia. No marcho, porque la libertad merece un desagravio, que la recuerde digna y soberana, a pesar de su ajada vestidura. No marcho, porque ser libre me lo exige, porque la libertad pide a gritos que la salvemos de las garras tiránicas del capo. No marcho, porque Colombia se merece libre, porque la patria nos lo pide a gritos, porque el futuro no merece esto, porque mis hijas no merecen esto. No marcho, porque soy libre y porque la libertad merece un desagravio.

martes, 27 de mayo de 2008

Andrés Felipe, el socialista


Andrés Felipe, el socialista


Mauricio Rodríguez Amaya
mauro_rodriguez1@yahoo.com

El ministro de agricultura cree en la propiedad estatal sobre la tierra, pero de aquella que le pertenece a las víctimas del paramilitarismo, la relatifundización y los megaproyectos.

Andrés Felipe Arias, ministro de agricultura, anunció una nueva licitación para que las multinacionales se apoderen de la producción sobre las tierras de Carimagua, que cuenta con una extensión de 17 mil hectáreas y cuya destinación consiste en ser devueltas a los desplazados, es decir, a sus dueños originarios.

Colombia cuenta con la cifra lamentable de cuatro millones de desplazados; colonos, indígenas y afrocolombianos que han sido sacados de sus tierras por la presión oficial o paramilitar, en un largo y tormentoso proceso de relatifundizació n, que ha puesto las mejores tierras del país en manos de narcotraficantes, productores de agrocombustibles y tierras de engorde. Pero cuando la historia da la vuelta y se recuperan fundos para que sus verdaderos dueños recuperen la propiedad y se acabe el destierro, el ministro vira a una especie de “socialismo uribista”, para oponerse a la propiedad privada sobre la tierra; para evitar que quienes son sus dueños puedan efectuar el uso, el goce y la libre disposición sobre sus predios.

Se les ofrece como alternativa un contrato de usufructo, cuyo negocio tiene como característica, entre otras limitaciones, que no se transfiere ni “por testamento o abintestato”, según el artículo 832 de nuestro Código Civil. Esto significa, que los herederos quedarán en el limbo al momento de la muerte del usufructuario y las multinacionales podrán disponer libremente de las tierras que debieron haber sido heredadas por las familias.

Cunde el cinismo y angustia la vergüenza. Andrés Felipe Arias, el más uribista de los uribistas (no solo por su patético parecido, sino porque es quien mejor hace las tareas que le impone el presidente) ahora se reclama enemigo de la propiedad privada. Cree que el Estado debe administrar las tierras para evitarle a los campesinos las angustias que trae consigo la propiedad. El ministro se horroriza con que unas 500 familias puedan recuperar la propiedad sobre sus tierras, pero no dice nada ante el hecho de que el 80% de las tierras de uso agrícola son propiedad de un grupo reducido de familias o están en manos del narcotráfico o los paramilitares.

Lo que muestra el caso Carimagua, es el desvergonzado modelo de expansión latifundista a favor de las multinacionales productoras de agrocombustibles, que no solo incrementa el desplazamiento forzado, destruye la economía campesina y afecta negativamente zonas estratégicas del medio ambiente, sino que amenaza con destruir definitivamente la soberanía alimentaria del país, elemento indispensable para el futuro de las próximas generaciones.

Este es un momento decisivo para que los colombianos y colombianas discutamos a profundidad la cuestión agraria, pues de imponerse el “modelo socialista” del ministro Arias, no existirá verdadera reparación para quienes fueron despojados de sus tierras por la fuerza paramilitar, la complicidad estatal y el interés privado de las multinacionales. Pero este debate requerirá de una intensa actividad de movilización social en defensa de los derechos del campesinado, las reservas indígenas y étnicas, el patrimonio nacional y el derecho que tenemos los pueblos a construir las fuentes que garanticen nuestra propia existencia.
____________ _________ ________