lunes, 14 de abril de 2014

El Nacional-Chovinismo


El Nacional-Chovinismo

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Por: Mauricio Rodríguez Amaya



 
En épocas en que nos considerábamos inferiores o iguales, por debajo de nuestra verdadera condición humana, aceptamos inscribirnos en ese despreciable sistema interamericano de protección de Derechos Humanos;  ese sistema defiende  intereses de quienes sin el alcance de nuestra cultura, pretenden ponerse a nuestro nivel sin que ni su sangre ni su intelecto los legitime



Cada vez más solos, más puros, más nacionales; las instancias de justicia internacional desaparecen ante nuestros ojos como si nunca hubieran existido, para bien de nuestras propias verdades. Cada vez estamos más convencidos de nuestro propio destino manifiesto, imbuidos en nuestras locomotoras que llevan el progreso del subsuelo al puerto sin hacer ninguna parada cerca a nuestras casas. Cada vez más solos, más nacionales, más orgullosos de nuestra felicidad a borbotones, la misma que nos permite ganar premios de sonrisas año tras año, mientras las lágrimas se ocultan para mejorar el paisaje. Entre más pobres y miserables más engreídos de nuestro rotundo éxito en la brega por alcanzar el tan prometido paraíso; entre más nacionales más seguros de no hacer parte de esa plebe que contagia democracias por todo el continente en contra del deseo de los verdaderos propietarios del progreso. Esa es la fuente de nuestro renovado nacional-chovinismo, el que predica nuestro honorabilísimo Señor Presidente, heredero legítimo de Chauvin, muestra incólume de nuestra más noble pureza intelectual, referente contemporáneo de la justicia y del derecho.   

El Nacional-Chovinismo permite defendernos incluso de nosotros mismos: hace algunos años, cuando no teníamos conciencia de nuestra prolífica pureza intelectual, algunos manzanillos diplomáticos firmaron el Pacto de Bogotá; invitaron cancilleres y diplomáticos de culturas menos desarrolladas y por error y por desgracia, nos rebajamos a su nivel. En abril de 1948 nos sometimos a un requerimiento injusto con nuestro portentoso origen superior nacional; aceptamos que las controversias con nuestros vecinos serían resueltas, sin más mediación  ni dilaciones, por la Corte Internacional de Justicia de la Haya; nada más deshonroso para nuestra sangre y nuestro intelecto que someternos como iguales con pueblos inferiores, vecinos pero inferiores; para bien de nuestra superioridad nacional, nuestro Presidente y Guía Supremo, ha decidido que ese famoso Pacto de Bogotá no existe y nunca debió haber existido; ha optado por retirarnos de semejante oprobio para imponer ante nuestros ojos nuestra voluntad superior, por encima de todo esquema que limite nuestras infinitas condiciones principales.

El Nacional-Chauvinismo nos protege de los estertores democráticos que a nombre de una supuesta justicia internacional vienen imponiendo culturas despreciables e impuras; En épocas en que nos considerábamos inferiores o iguales, por debajo de nuestra verdadera condición humana, aceptamos inscribirnos en ese depravado sistema interamericano de protección de Derechos Humanos;  ese sistema defiende  intereses de quienes sin el alcance de nuestra cultura, pretenden ponerse a nuestro nivel sin que ni su sangre ni su intelecto los legitime; llaman derechos humanos a las degradaciones de pueblos infectos, a las limitaciones de gentes confinadas, a las inmundicias de culturas basabas en democracias contaminantes; Algunos nacionales de miserable cuño, han acudido a esas cortes roñosas para intentar detener nuestro futuro superior, incluso esas cortes han pretendido emitir decisiones contra nuestra razones de justicia, irrumpiendo abusivamente la superioridad de nuestro sistema jurídico, cuestionando el poder de nuestras autoridades nacionales, constituidas por la Fe Católica y por la pureza de la Raza, llamadas a protegernos de las desviaciones de quienes por error acceden a los puestos de poder que están destinados para nuestros machos y ricos más ilustres y poderosos. Sirva de ejemplo el caso Petro, ese semihombre minúsculo que promovió, para vergüenza de nuestro orgullo nacional, un proceso contra nuestro Estado ante una Comisión Interamericana. De nuevo, el Conductor de la Patria, cortó de un tajo semejante vagabundería e impuso lo que la verdad exige: que esa Comisión Interamericana no existe, que esa decisión pervertida de proteger a Petro no existe, que ese señor Petro nunca debió haber asumido un cargo de Alcalde porque esos asientos están destinados para hombres puros, dignos del poder, representantes de toda nuestra orgullosa estética nacional.

Ni las Cortes de la Haya existen, ni el Sistema interamericano existe, ni siquiera nuestros vecinos existen a los ojos de nuestro ilustre Presidente. Solo existimos nosotros y nuestras verdades, nuestro orgullo nacional y superioridad histórica; En el mundo existen dos tipos de seres humanos: nosotros, los de supremacía demostrada, y los demás, los inferiores, los débiles, los que recurren a la denigrante justicia internacional para intentar defenderse de su propia impotencia histórica. Hoy se hace más necesaria la defensa de la plataforma nacional-chovinista porque solo mirándonos a nosotros mismos y negándonos a la influencia mezquina de pueblos precarios e inferiores, podremos mantener nuestro orgullo nacional, nuestra pureza patria, nuestro intelecto límpido y nuestro perfecto e inmutable sistema de justicia.  
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miércoles, 9 de abril de 2014

Un presidente gringo



U n presidente gringo

Enrique Peñalosa

Por: Mauricio Rodríguez Amaya



 
Ha llegado la hora de tener, para bien de la patria (nuestra y suya) un presidente de altas latitudes norteamericanas, de modales de corte anglosajón y de sentimientos nobles e imperiales como lo demuestra su linaje. Ha llegado la hora de tener un presidente Gringo que piense en su pueblo  y nos gobierne a nosotros.

En una venturosa tarde de septiembre de 1954, bajo los calores otoñales de Washington refrescados por los aires provenientes del Potomac, nació un niño que ahora quiere ser Presidente a varias leguas de distancia del país donde  vio la vida. Hijo de un prestigioso economista y político colombiano, Enrique Peñalosa, creció en el imperturbable norte de Bogotá, muy cerca donde hace pocos años unos asaltantes, seguramente venidos del sur, le robaron su bicicleta mientras almorzaba. Se hizo bachiller en el Refus, en Cota, fuera de la bulliciosa capital, en épocas en que los colegios públicos bogotanos no eran más que casuchas levantadas con tapia prefabricada y ladrillos cocidos en San Cristóbal (también al Sur). Luego, muchos años después, este gringo pudo ser alcalde de la Capital de Colombia, cuando se presentó ante el electorado como un candidato independiente, protector del cemento, prometedor de obras estratégicas (como la desocupación de la Candelaria y el Transmilenio), después de haberlo  intentado dos veces antes desde el Glorioso Partido Liberal, el mismo que le permitió a su padre ser ministro, embajador y hasta productor de telenovelas, cuando Punch dominaba el mercado de las lágrimas.

Ahora, este hombre de presencia gringa y de apellido cachaco, quiere ser presidente; algunos han dicho de forma equivocada que su inscripción es inconstitucional;  esta tesis no es cierta, porque los prístinos juristas que redactaron nuestra constitución nacional dejaron bien claro que son colombianos de nacimiento, no solo los que son paridos en esta patria moribunda y pobre, sino los que prorrumpen a la vida en el extranjero pero cuyos padres son nacionales colombianos. Cuando Enriquito nació, don Enrique Peñalosa Camargo era funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo bajo el manto prolijo del partido liberal de Lleras. Por esto, ese argumento para ensombrecer el legítimo derecho que tenemos todos a tener, por fin, un presidente gringo, se cae por su propio peso.

Ha llegado la hora de tener, para bien de la patria (nuestra y suya) un presidente de altas latitudes norteamericanas, de modales de corte anglosajón y de sentimientos nobles e imperiales como lo demuestra su linaje. Ha llegado la hora de tener un presidente Gringo que piense en su pueblo  y nos gobierne a nosotros. Bolívar se equivocó de cabo a rabo cuando aseguró que los Estados Unidos parecen estar destinados por la providencia para plagar de hambre y miseria el pueblo americano; pero errar es de humanos, y no tenía por qué saber nuestro libertador que de esas mismas tierras brotaría el hombre iluminado por la providencia para llevarnos al camino del bien común, del destino manifiesto, de nuestro propio sueño americano.

Para desgracia nuestra, siempre hemos tenido presidentes criollos, impuros de sangre y nacionales de nacimiento en estas tierras de tercera clase, concebidos en hospitales bogotanos o paisas, de pronto algún caucano o un barranquillero; y las experiencias nunca, pero nunca, han sido del todo satisfactorias; en la médula del problema está, que la enorme mayoría de todos nuestros gobernantes han nacido acá con ganas de haber sido de allá. Entonces, la única forma de revertir semejante tacha ha consistido en gobernar para allá, despreciando a todos los de acá.  Esos presidentes, desde el nacimiento mismo de esta republiquita liberal y goda, han intentado quedar bien con quienes consideran sus guías fundamentales, no les pueden llamar padres, porque no lo son, entonces asumen que deben llamarles jefes. Pero cuando este pueblito hace reclamaciones por la falta de justicia o de pan, por la ausencia de soberanía o de decencia, entonces estos presidenticos han asumido la postura de sus jefes: se han hecho los gringos. No queremos más presidentes que ante los problemas o las presiones, ante los reclamos y ante las multitudes descontentas se hagan los gringos, necesitamos un gringo que ya lo sea desde el primer día, que no tenga que hacerse el gringo porque ya lo es y para que no haya duda que  cuando reclame la gente de acá él se comportará como se comportan los de allá.

Peñalosa, nuestro futuro presidente gringo, tiene buenos respaldos aquí y en su país. Desde su país lo apoyan los economistas y los bancos que necesitan más cosas de nosotros y nuestro suelo, para pagar las deudas que nuestros presidentes criollos han  incrementado desmesuradamente; acá cuenta con el apoyo de otros ilustres colombianos, incluyendo a nuestro símbolo nacional, el Gran Colombiano, el ejemplo paisa, el dueño del ubérrimo y de su propio ejército, el hombre que logró que el centro (democrático) pudiera ubicarse definitivamente en la extrema derecha. Decir que Peñalosa es el caballo de Troya de los uribes y sus ubérrimos, es una figura desproporcionada y arcaica que remonta a una mitología ya olvidada en estas tierras dond ya no se estudia Ciencias Sociales en las escuelas públicas. No, definitivamente Peñalosa no es ningún caballo de Troya, es un símbolo fresco del progreso, es el Volks Wagen con el que Hitler introdujo a Henry Ford en el mercado de los automóviles de Europa; es el tanque con el que Texas Co. sembró la democracia en Irak; es la hamburguesa con que McDonald’s revolucionó la alimentación de la desnutrida y amarillenta cultura china; es el tomate transgénico con el que Monsanto nos va a convencer de producir alimentos sin que para ello tengamos que utilizar la tierra; Peñalosa es el símbolo del progreso americano, el chico rebelde (o  reverde) que cree en la economía del mercado aunque el mercado no crea en nosotros.

Peñalosa representa a nuestro propio llanero solitario, llamado por los dioses americanos a eliminar por fin, tanto indio suelto en estas tierras prodigiosas y ricas, a las que tantas ganas le tienen desde hace siglos los verdaderos redentores del futuro, los herederos legítimos de Monroe, la sangre poderosa que por el mundo riega millones de carros, tancados de democracia y carretilladas de hamburguesas.

sábado, 5 de abril de 2014

Tres huevitos



http://www.semana.com/caricaturas/articulo/tres-huevitos-en-las-elecciones-presidenciales-caricatura-de-leo/382545-3

miércoles, 2 de abril de 2014

Santos, el imbécil



Santos, el imbécil

Mauricio Rodríguez Amaya
https://www.google.com.co/search?q=juan+manuel+santos&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ei=Wbs8U8iKNoaV0AXfnICADw&sqi=2&ved=0CAYQ_AUoAQ&biw=1366&bih=664#facrc=_&imgdii=_&imgrc=9XsbyNcB8mTK1M%253A%3BKB6ePLBz8RP2QM%3Bhttp%253A%252F%252Fcirculodeperiodistasdebogota.com%252Fwp-content%252Fuploads%252F2012%252F10%252FImgArticulo_T1_101731_2011121_161808.jpg%3Bhttp%253A%252F%252Fcirculodeperiodistasdebogota.com%252Ftag%252Fjuan-manuel-santos%252F%3B400%3B300 

Hace unos años, el actual Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, aseguró tajantemente “solo los imbéciles no cambian de opinión cuando cambian las circunstancias”; en ese momento se le cuestionaba su incoherencia política en torno a los temas de la paz. Solo los imbéciles no cambian de opinión, decía el candidato, pero pensará lo mismo el Presidente?

Analicemos primero las circunstancias; El país más rico en diversidad nativa y cultural, hoy avanza hacia un inmenso desierto de cráteres y huesos; el polvo de carbón consume la sierra Nevada y de paso las aguas de Santa Marta, que eran azules y turísticas, hoy son grises y solitarias; detrás de esta tragedia está la Drummond con sus comerciales de televisión y sus sindicalistas asesinados; las aguas del Casanare sencillamente desaparecieron de sus cuencas y brotaron como por obra de magia en los taladros modernos de las petroleras; el agua del Casanare se la robaron la B.P. y Pacific Rubiales y lo que era ese embrujo verde bajo el azul del cielo que inspirara las letras de nuestro poeta Arnulfo Briceño, hoy no es más que una estepa hedionda y cadavérica por falta de la fuente primordial de la vida. En el Huila cuatro municipios y dos resguardos indígenas desaparecerán para abrirle paso a la Represa del Quimbo, perteneciente a unos españoles sedientos de ganancias; las montañas coloridas de Cajamarca pronto serán un solo cráter amarillento y del oro de Marmato nos quedará el mercurio sobre las aguas cálidas del Cauca. Chocó es menos que miseria y ni siquiera la esperanza aguanta entre la pobreza miserable y el oro que se desaparece como el aire. En buenaventura las sociedades portuarias han instalado una nueva oficina del mercado de la muerte, para librarse de miles de negros y negras pobres que habitan la zona donde debe construirse el mega-puerto que inundará nuestro país de muñequitas chinas y basura electrónica taiwanés; el oro, el petróleo, el agua, las esmeraldas, el cacao, el azúcar, los chigüiros, las babillas, los verdes y los azules, las estepas rojizas y las cumbres doradas, sencillamente desaparecieron o están desapareciendo de  nuestra maravillosa geografía y riqueza natural.  Las cosas no son iguales desde hace más de 20 años que unos economistas decidieron que todos sobrábamos en esta inmensa espesura de riquezas que cubre más de 1 millón de kilómetros sobre este planeta también moribundo. Hemos cambiado para mal, y para mal pareciera que nuestra imbecilidad no nos permite sencillamente cambiar de rumbo; ya lo dijo un candidato en otras épocas, solo los imbéciles no cambian de opinión cuando cambian las circunstancias. 

 http://www.rcnradio.com/noticias/se-conoce-video-de-contaminacion-del-mar-de-la-bahia-de-santa-marta-48023
Pero si las circunstancias han cambiado tanto, cómo calificar a un Presidente desastroso que quiere quedarse con todo y sus desastres? sencillamente se comporta como el imbécil que no cambia de opinión, aún a pesar de la crudeza de las evidencias que lo delatan como una verdadera catástrofe política y humana. Santos, se comporta cuan imbécil que no entiende que el país cambió con él y por su extrema responsabilidad. Hay que ser suficientemente imbécil para creer que este país le permitirá continuar promoviendo esta hecatombe y ocultándola gracias a los favores meretrices de medios pervertidos y periodistas sin escrúpulos ni ética. Este presidente barrió con la democracia en Bogotá, para abrirle paso a las basuras que se adueñaron hace muchos años de los desperdicios, y a los que Petro les quitó el negocio. Pero Santos, el Imbécil, cree que la gente no vio el golpe de estado, que no se siente indignada por la pérdida del poder democrático de un gobierno que se fue por el hecho de no haberse robado un peso. Santos fracasó en cada uno de sus planes, menos en los de abrir las venas de esta tierra herida para que mafiosos y terratenientes engordaran sus bolsillos y afilaran sus fauces contra la gente y contra la vida. En Colombia la gente es menos pobre pero más miserable, ocupamos los últimos puestos en calidad educativa, el empleo es precario y la salud es el espejo del abandono y la avaricia con que se gobierna.
Cómo puede pretender quedarse en el gobierno quien no tiene respuesta con la debacle ambiental creada por el lenocinio de financistas y multinacionales? Cómo pretende quedarse en la Casa de Nariño un hombre mediocre y ciego, indolente y cobarde? Santos nombró en el ministerio de Agricultura a un terrateniente para que pudiera conservar la acumulación de tierras para las mismas familias; en la cartera de Trabajo nombró a un verdadero defensor de los empresarios, a quien le premió su indolencia entregándole una alcaldía robada; la ministra del medio ambiente no cree que sea grave el desastre ambiental mientras tapa el atraco de las multinacionales minero-energéticas echándole la culpa al clima; Santos, no puede quedarse, aunque él esté convencido que le estamos eternamente agradecidos por convertir este rincón del paraíso en el muladar de las trasnacionales.  Santos es suficiente imbécil para no darse cuenta que hoy más que nunca este país desprecia su gestión, le duele la muerte y la pobreza y está indignado por cada una de las fechorías que planea y permite desde el Solio de Bolívar.
 http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/L/lectores_opinan_criticas_y_propuestas_a_la_crisis_ambiental_en_casanare/lectores_opinan_criticas_y_propuestas_a_la_crisis_ambiental_en_casanare.asp

Santos no debería quedarse, aunque su imbecilidad le permita convencerse de lo contrario; pero si se queda, si la gente vota por él, por su despreciable gobierno de malandros y asaltantes, entonces los imbéciles seremos todos los que permitamos, que aún en medio de estas duras circunstancias, se mantenga en el poder esta clase miserable que detenta las riquezas a costa de la vida, nuestras riquezas y el agua.
http://laotracaradebuenaventura.blogspot.com/

domingo, 2 de marzo de 2014

Mi voto es por la Paz



Mi voto es por la Paz
Mauricio Rodríguez Amaya

En medio de la guerra dirigida contra las esperanzas de la paz; en medio del escepticismo popular y el oportunismo mediático de la ultraderecha; en medio de un país empobrecido por la ausencia de empleo decente mientras la riqueza es expoliada por empresarios y trasnacionales sin decoro ni ética; en medio de la falta de fe en la política de un pueblo enseñado a obedecer por fe y por miedo; en medio de este panorama, hay elecciones. Unas elecciones en la que se elegirá un parlamento cuya principal tarea corresponderá a impulsar o frenar definitivamente el anhelo de la paz. Un parlamento que quizás tenga un periodo breve, porque una constituyente parece ser el destino de un país que requiere refundarse y volverse a creer, volver a crearse y recrearse, a menos que precisamente en ese parlamento tengan más asientos quienes impulsan el poder de la motosierra, la coca y el latifundio todos juntos. 

Hacer leyes para redistribuir la riqueza y la tierra, para reconstruir moralmente y reorganizar estratégicamente al Estado; para promover la verdad, la justicia y la reparación y para validar los acuerdos que requiera el diálogo; leyes para proteger el empleo y para cuidar la riqueza que nos queda; leyes para garantizar servicios públicos como derechos y no como dádivas de R o U partido; leyes para proteger el medio ambiente y combatir la destrucción planetaria, por lo menos en lo que respecta a este millón de kilómetros cuadrados donde habitamos más de 44 millones de personas. Leyes para que la educación sea de calidad y no el espacio donde se pierde el tiempo mientras llega la edad de trabajar; leyes para que la salud no sea la palabra clave en los festines de la clase alta sino la oportunidad de dignificar toda nuestra existencia; leyes de esas, requiere un país que se piense en paz, que crea definitivamente que podemos ser mejores y que nos merecemos un lugarcito propio, con historia propia en el complejo concierto de las naciones.

Pareciera una pretensión quijotesca, ante un parlamento donde estamos acostumbrados a ver una mayoría que dilapida el futuro, la dignidad y la democracia, ante una minoría atónica e indignada, pero con pocas posibilidades de éxito. Al parecer las mayorías seguirán protegiendo al gobierno y al empresariado corrompido que lo sostiene; al parecer las mayorías seguirán promoviendo la paz de los sepulcros, para que ninguno de sus beneficios sean erosionados por una transición democrática y pacífica; seguramente las mayorías seguirán corrompiendo la patria y envileciendo en futuro. Quizás esas mayorías seguirán ganando, pero aun así es necesario no perder la esperanza en un grupo de personas que sean capaces de enfrentar desde el atrio mismo de las leyes la ilegalidad, las mafias y el delito como práctica empresarial y del gobierno.

Iván Cepeda Castro, es un hombre valiente y brillante, hijo de esta guerra inmerecida y heredero de esa conciencia popular, incorruptible y digna que durante más de medio siglo han querido extirpar los “padres de la patria”; Alirio Uribe Muñoz, es un maestro de la forma como el derecho se permite ciertos resquicios desde los cuales es posible enfrentar el poder de los billetes y las balas, es un ser humano transparente y honesto, que ha puesto más de una vez en evidencia los vínculos corrosivos entre los gobiernos y las mafias; Iván y Alirio aspiran a ser, Senador y Representante, respectivamente, precisamente para impulsar las reformas democráticas y el derecho a construir nuestra propia la historia en paz. Yo votaré por ellos, porque aunque harán parte de esa minoría, su voz no se callará cuando la maquinaria aplaste el debate, porque con su voz, podrán llevar al parlamento la realidad de la Colombia que no sale en los medios masivos; porque movilizarán la vocación popular por la paz, el anhelo de las mayorías por el empleo, la educación y el futuro; porque desde el parlamento, ellos serán aliados y dirigentes de nuestra incansable brega por la vida.

Votaré por Lilia Solano al Parlamento Andino, por ser mujer, por su consecuencia política en la lucha por la paz, por su aporte desde la academia a comprender mejor nuestros problemas, porque está en la UP y porque ha decidido hacer parte de ese contingente de hombres y mujeres que anhelamos a que renazca la esperanza.

Juan Carlos Villamizar, es un hijo de esta generación que se niega a un día más en guerra, que reclama el derecho a volver a su país, sin el miedo al gatillo y la amenaza; que lucha desde afuera de su patria para construir otra donde quepamos todos y todas; aspira a la Cámara en representación de los miles de colombianos que por cosas de la guerra o de la vida, hoy viven en otro país, lejos de su casa, empuñando muchas causas por el mundo, haciendo posible desde la distancia mantenerse presentes en la memoria de quienes los recordamos, los apreciamos y los quisiéramos más cerca. Aspiro que esta voz alcance oído en otras dimensiones que acompañen a Juan Carlos en esa titánica tarea.

Ese será mi voto el próximo 9 de marzo, así podré decir, que por lo menos ante la marginal dimensión del voto en esta democracia de papel, hemos ayudado a empujar el carro de hombres y mujeres dispuestos a enfrentar en la tribuna parlamentaria a quienes han desangrado al país, degradado la política al pago de favores y han permitido que la pobreza intelectual y moral se instale en las sillas del poder. Votaré por Iván Cepeda, Alirio Uribe y Lilia Solano;  Al mismo tiempo acompañaré con todo mi entusiasmo a Juan Carlos para que vuelva a su país en condición de parlamentario, aquí, donde tanto se le quiere y se le necesita. 

lunes, 17 de febrero de 2014


Trabajadores afrocolombianos discutirán condiciones labolares en Colombia

El Consejo Laboral Afrocolombiano es una corporación conformada por hombres y mujeres, pertenecientes a distintos sectores económicos y sociales. Nuestra misión es impulsar y desarrollar acciones para superar la problemática de la exclusión y precarización laboral de la población afrocolombiana de forma que puedan disfrutar de sus derechos laborales y de la seguridad social.

Como una de las acciones estratégicas para cumplir nuestra misión realizaremos el Segundo Foro Laboral Afrocolombiano, cuyos objetivos específicos son los siguientes:

- Definir estrategias de planeación y organización para el fortalecimiento del CLAF.
- Analizar la situación actual del trabajo de la población afrocolombiana.
- Conocer la oferta institucional del Gobierno Nacional para la población Afrodescendiente.
- Entender los instrumentos para la incidencia y la gestión local.

Este evento se realizará en:

Lugar:   Hotel Suite Jones Estelar Bogotá
            Calle 61 N° 5-39 - Bogotá          

Días:    21 de Febrero de 2014 a partir de las 6:00pm
22 de Febrero de 2014  de 8:00 a 4:30

Para garantizar la participación se requiere inscripción previa, a través de los Correos:  consejolaboralafrocolombiano@gmail.com,  aglatorre12@hotmail.com.