jueves, 26 de noviembre de 2015

Los pueblos originarios del Cauca en marcha por el Estado Multinacional


Los pueblos originarios del Cauca en marcha por el Estado Multinacional

Mauricio Rodríguez Amaya
www.bajolamole.blogspot.com


El 24 de noviembre de 2015, inició una nueva multitudinaria movilización de hombres y mujeres desde el Cauca hasta la capital de Colombia, para exigir que los representantes del Estado- nación, reconozcan y respeten definitivamente lo derechos a la justicia y a la autodeterminación de los pueblos originarios. Poco se sabe y poco se ve en los grandes medios sobre esta, la tercera marcha de este nivel en los últimos diez años. Los medios no cuentan todo y lo poco que cuentan esta leído bajo el lenguaje y las claves simbólicas de la hegemonía centralista, euro-céntrica y aristócrata v de la élites políticas colombianas: unos indígenas marchan hacia Bogotá, las minorías éticas reclaman una justicia solo para ellos, los indígenas quieren defender los delitos de Feliciano, y así, otros tantos enunciados y calificativos se ven y se leen en la prensa oficial.

Pero quiénes son los que caminan desde el Cauca? Por qué una supuesta minoría se atreve a exigir el derecho a su propia justicia, cuando existe un marco general para todos los habitantes del Estado-nacional colombiano? Tienen derecho los diferentes, los diversos, a otras justicias? Desde mi punto de vista, el modelo de organización del derecho nacional moderno está en crisis, por dos grandes razones; primero, por su pretensión homogenizadora de las diversidades culturales que componen el Estado, y dos, por su negación consecuencial de los otros derechos, de las otras justicias. Si bien es cierto, que la Constitución colombia aportó cambios indiscutibles en el reconocimiento de los derechos propios de otros pueblos, de otras nacionalidades que comparten el mismo estado colombiano, también es cierto que aún hace falta materializar muchas de las promesas constitucionales referentes a la inclusión y a la convivencia de las diferentes justicias.

Somos herederos de una fuerte tradición moderna que constituyó al Estado-Nación en el eje articulador de las leyes, de los poderes territoriales y en cierto modo, de las culturas y sus referentes simbólicos expresivos. Como recuerda, García Linera (La potencia Plebeya, 2005) cuando Simón Bolívar fundó el Estado Liberal en Bolivia, reconoció derechos políticos a los ciudadanos de origen español pero no reconoció los mismos derechos a los indios. Era menester ponernos al día, por lo menos formalmente a las exigencias de los conquistadores, quienes habían reconstituido nuestras complejidades socioculturales desde la perspectiva europea,  quienes habían negado la existencia de otras culturas deferentes a la suya a través de la fuerza o la persuasión (o de la persuasión después de la fuerza). Había que parecernos al conquistador y en lo posible alejarnos de la condición cultural y política de los derrotados. Bolívar, por supuesto, es un ícono de su época en términos políticos, sus paradigmas histórico culturales no distan sustancialmente de las coronas que derrotó en la guerra, es un heredo de los procesos de aculturación e imposición cultural sobre el suelo de nuestra América. Y en esta realidad quizás se finque su intención de construir Estados lo más parecidos posibles a los conquistadores que derrotaba, con todos su modelo cultural  y su “sistema de creencias, prejuicios y valores dominantes que había ordenado los comportamientos colectivos antes del proceso independentista: la racialización de las diferencias sociales a través de la invención estatal del “indio”, no sólo como categoría tributaria, sino, ante todo, como el “otro negativo”, ordenador de los esquemas simbólicos con los que las personas daban sentido al mundo, incluidos los propios indios” (Linera, 2005, Pág. 271).

La negación del otro, del derrotado, del diferente del indio, descansa en la médula del Estado Nacional moderno; y contra ese paradigma de negación, es que se levanta nuestra potencia plebeya de los pueblos originarios del Cauca. Contra un sistema legal que niega las otras culturas, las autonomías, los otros derechos, las otras cosmovisiones posibles sobre la vida, sobre el territorio y sobre el poder. Pero la nueva marcha indígena no es solo una protesta contra el modelo monopolista del Estado nacional moderno; también es una apuesta por el reconocimiento y por la redistribución, como diría Boaventura de Sousa Santos; por el reconocimiento de su propia subjetividad e historicidad, de su propia existencia y su propia cosmogonía; y por la redistribución del territorio, de la riqueza, del poder y del derecho a la cultura (a las culturas), a compartir el espacio histórico del Estado y sus sistemas legales y de poder; la marcha indígena por los 700 kilómetros que separan al Cauca de Bogotá, es solo uno de los primeros pasos hacia el Estado Multinacional colombiano. Un estado de las culturas nacionales, reconocidas, empoderadas, constituyentes de su poder y de su historia.


jueves, 9 de abril de 2015

Reivindicamos la política, la vida y la paz. Carta a los aplausos de Vallejo

Reivindicamos la política, la vida y la paz. Carta a los aplausos de Vallejo
Son indiscutibles las razones por las que Fernando Vallejo merece ser leído y escuchado con absoluto respeto. La admiración que convocan sus obras está bien plasmada en los muchos premios que le han sido otorgados y en los corazones de las personas que esperan sus nuevas palabras para ovacionarle.
No obstante, las acostumbradas posturas de Vallejo contra todo y contra todos aparecen en el año 2015 de un modo especial por todos los cambios posibles y riesgos que reúne nuestro tiempo como interpelaciones decisivas para quienes reivindicamos la política, la vida y la paz. Los muchos aplausos que concitó, sobre todo de personas jóvenes, con lo que dijo en uno de los eventos más grandes que se han hecho en Bogotá sobre la cultura y la paz implican una discusión que tenemos que dar como generación sobre lo que somos ahora y sobre lo que seremos en el futuro.
Aplausos para Vallejo. Las palabras del autor de la celebrada novela “La virgen de los sicarios”, un título que es como un tatuaje de nuestra época, fueron un repudio a los personajes que ocupan las primeras planas de los medios de comunicación como un catálogo de asociaciones entre apellidos, crímenes e ilegitimidades. Y son un repudio a la clase política y su falta de vergüenza, y una denuncia justa de muchas cosas que sabemos y con las que nos hemos tenido que acostumbrar a vivir. Dichas por Vallejo, el respetado Vallejo, fueron además un conjuro, una cachetada efectiva como quisiéramos darle miles a miles, una que en serio les puede llegar, como no ocurre con nuestras iras anónimas.
Pero las palabras de Vallejo tienen otro alcance, aplausos. En la mirada de un país en el que todo merece ser repudiado, excepto la responsabilidad individual, porque 'yo no dañé nada', hay un abismo de indignidad en el que se cuestiona sólo la moral ajena y no hay una autocrítica que invite a construir una Colombia distinta ala que se dice repudiar. El abismo al que conduce la idea de que después de ver y reconocer el horror que ha sido nuestra historia, a través de la narrativa engañosa que se ha impuesto por la TV y por muchos libros, deberíamos repudiar a la política como causante de todos nuestros problemas, como la caja de Pandora de la que han salido todos los males de nuestra sociedad.
Más acá de las diatribas de Vallejo, no se puede esperar que algún día caigan del cielo la justicia, ni la democracia ni otras tantas cosas necesarias para lograr una Colombia mejor para los millones que requieren vivir en dignidad. No se puede esperar ninguna de estas cosas ni la “justicia para las víctimas” que reclama Vallejo si, al mismo tiempo, se permite la degradación de la política como campo e instrumento de transformaciones reales.
La razón por la que esta carta es para los aplausos más que para Vallejo es porque él no es ni el primero, ni el último ni el único que convoca los aplausos contra la política misma como una supuesta forma de salvarnos de la corrupción. Y la razón por la que esta carta es urgente es porque en este momento, en 2015, cuando se avanza en los diálogos de paz como nunca antes, estamos ante la pregunta acerca de qué vamos a hacer como generación frente a los cambios que se avecinan, tarde o temprano. Lo quiera Vallejo o no, con su repudio de la política y de la participación, la paz se vislumbra como un escenario de consolidación del poder corrupto que ha querido imponerse en nuestro territorio, sin herencia de rebeldías ni de resistencias, sin nuestras energías como posibilidad ni alternativa, ni la de hijos que no vale la pena tener.
Involucrarse, amar, meterse, participar, crear y colaborar con otros y otras para que se pueda crear y vivir dignamente, y para que se pueda soñar con otro mundo posible y se pueda hacerlo realidad a través de hechos concretos, no es ni será jamás un campo despejado de felicidad asegurada. Es cierto y duele, aplausos, que esa lista diaria de muertos y de horrores corroboran lo terrible que puede ser la política, pero el riesgo de nuestra época y que hace del discurso de Vallejo una alerta tan sonora es que por quedarnos en el esfuerzo ético de hacer visible la tragedia y denunciarla, perdamos la posibilidad de reconocer la dignidad que subyace a la mucha política que se ha hecho en Colombia y en el mundo, y a la que le debemos la mucha dignidad y esperanza que hoy guardamos en el corazón muchos jóvenes, hombres y mujeres, que reivindicamos la política. No podemos desconocer la gran lucha que ha mantenido viva la posibilidad de una solución política del conflicto, a pesar del gran negocio que ha significado para los más poderosos exterminar poblaciones enteras, negar los derechos fundamentales e imponer un modelo injusto y excluyente en nuestro país, bajo la excusa de la existencia del conflicto mismo.
La violencia se estableció tanto en Colombia que ideas expresadas por Vallejo, como la que parece reclamar que se restaure la Ley del Talión  aumentada, terminan siendo aplaudidas y alabadas. Es por eso hoy, más que nunca, es urgente la construcción de la paz con las voces de todas y todos, no como un concepto vacío sino desde nuestras acciones cotidianas.
La certeza que nos asiste radica en el rescate de la ética y de la política misma, de la política comprendida como un instrumento y campo para la felicidad y la emancipación, que son posibles cuando van de la mano de nuevas formas y prácticas éticas de la política para la humanidad y la naturaleza.
Aplausos de irreverencia y de rebeldía, de amor por los animales, de rechazo a la corrupción y las violencias es lo que requiere Colombia: la reflexión que deviene en polémica superficial es como una lectura marchita y estéril. De las mismas ganas de cambiar las cosas y desde la misma indignación está consolidándose una generación que quiere asumir los desafíos de su tiempo, que busca ser radical en la esperanza, con la memoria bien puesta en el dolor tanto como en la dignidad, que reivindica la política, la vida y la paz. Aplausos para la generación que somos y que podemos ser.

Firmamos:
José Antequera Guzmán
Fernanda Espinosa Moreno
Francisco Javier Cuadros
Donka Atanasova
Mauricio Rodríguez Amaya
Juan Ballestas
Lorena Aristizabal
Carlos Alberto Benavides
Andrés Camacho
Alhena Caicedo
David Flórez
Marcela Tovar
Omar Vera
Brayan Jiménez Rodríguez
Natalia Munevar
Camilo Álvarez
Juan Carlos Villamizar
David Villanueva
Alejandro Quiceno
Gabriel Becerra
Gabriel Delgado
María Fernanda Sarmiento Bonilla

 Siguen firmas

viernes, 20 de febrero de 2015

Las Ocho guerras


Las ocho guerras


Mauricio Rodríguez Amaya
Julio, 2028

H
ace quince años, el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo nos invitó a un evento de conmemoración de su 35 aniversario, en esta multitudinaria reunión, se dejó planteada una pregunta: ¿cómo será el país de los próximos quince años? Bueno, no teníamos como saberlo, no conocíamos la paz, por lo menos la firma de acuerdos que permitieran la superación del conflicto armado, éramos parte de la generación que no conocía un solo día sin violencia; y peor aún, no teníamos ni idea que habríamos de vivir el largo periodo de las ocho guerras.

La historia cambió, dio vuelcos incomprensibles y  vertiginosos; parimos un nuevo destino en medio de miles de incertidumbres, conflictos necesarios y aprendizajes complejos. Después de la firma de los acuerdos de paz, el país tomó un nuevo aire; las alas de los pueblos se multiplicaron y las calles se llenaron de gente para exigir cambios profundos, los colores se tomaron las calles y las calles se llenaron de protestas y las protestas estaban hinchadas de programas y los programas eran el futuro. Pero, como era de esperarse, muchos aún no comprendían los giros de la historia, y al contrario, hicieron todo cuanto estuvo en sus manos para evitar los cambios.  Así llegó esa época apasionante y dolorosa, que los historiadores contemporáneos llaman el período de las ocho guerras. Paradójicamente, la guerrilla más antigua del mundo dejaba las últimas armas, mientras cientos de personas por todo el territorio colombiano las tomaban por primera vez. Todos sabemos que el periodo de las ocho guerras fue menos largo pero mucho más intenso que la época anterior, y en cierta forma sin él, no estaríamos hoy hablando de los cambios que logramos. Primero vino la guerra de la tierra, en la que miles de campesinos saltaron sobre millones de hectáreas despobladas y dedicadas al engorde financiero; familias enteras se inmolaron para que fuera posible recuperar la pequeña propiedad campesina en el país con la mayor concentración latifundista; muchos murieron, aún en este momento no ha sido posible indicar cuantos, pero la guerra se ganó y no hubo suficientes balas ni bombas para despoblar un país que estaba siendo reconquistado y repoblado por la esperanza y la vida; pero si la guerra de la tierra fue cruenta, la guerra del agua fue más dolorosa. Empresas multinacionales eran las dueñas de las minas, el petróleo  y el agua, y fueron necesarias las más de 300 asambleas populares, las consultas abiertas, los millones de votos, para que se entendiera la necesidad de recuperar el control directo de la explotación de los recursos naturales y particularmente, el control sobre el agua. Pueblos enteros, miles de personas dejaron su vida en paréntesis, hasta no resolver el problema de la expulsión de la trasnacionales del agua y de las minas; las gentes en las plazas por más de cuatro meses en el año de las causas perdidas, lograron que el Estado reconociera la propiedad legítima sobre la tierra, el agua y los recursos naturales; fue la gente bajo las carpas, las lluvias matutinas y el inquebrantable solsticio de ese invierno, lo que lograron recuperaran el control sobre sus territorios, sus culturas sus imaginarios colectivos, sus vidas. Vino la guerra de los desocupados y las miles de manifestaciones atropelladas en las ciudades capitales; y esos desocupados se juntaron con los sindicatos y ganaron mejores condiciones para el empleo y el trabajo digno;  vimos venir la guerra del aire, y la ganamos,  y nunca tanta gente entendió como en esos meses su derecho al oxígeno limpio; y vivimos la guerra del petróleo y no se vendió un solo galón más de combustible privatizado; fuimos testigos de la guerra del indio y los territorios crecieron y volvimos a disfrutar de los sitios sagrados y se recuperaron cientos de estos lugares que habían sido avasallados por las excavadoras del carbón y los metales; sufrimos la guerra de los puertos, también conocida como la guerra negra, porque por todo el borde descomunal del pacífico, miles de hombres y mujeres de tez morena y corazones cálidos decidieron recuperar el rumbo de su propia historia. Esos días en que se pararon los puertos de pacífico,  sufrimos los avatares del desabastecimiento, pero en medio de las necesidades, todos sabíamos que era necesario aguantar, y así fue posible, volver a probar las bondades de nuestro suelo y nuestras montañas, de nuestros mares y ríos que se recuperaban vertiginosamente de la debacle próxima que produjo las guerras.

Luego vinieron esos días difíciles, cuando la represión endureció sus tácticas ad portas de la caída del régimen del Infame Monumental; soportamos con dignidad las duras circunstancias en esa breve guerra de los colores, y pudimos conocer el primer gobierno de los pueblos libres de la Colombia entera; el día de la marcha de los colores, sentíamos que nos estábamos descubriendo a nosotros mismos, que no había viaje hacia atrás y que era el momento de asumir la tarea de  inundar todas las literaturas con nuestra propia historia.
Estos quince años, desde el día en que el Colectivo nos indagó sobre el futuro, han sido la cantera de otra vida, la vida de otros pueblos, la esperanza que resurgió de las tristezas y de la muerte; han sido la vida repensándose y la tierra produciendo de nuevo alimento y amor; el agua fluye y es de todos, se puede respirar sin pagar el odioso impuesto del aire; se puede caminar por el mundo y tener el pecho henchido de orgullo por estas ocho guerras que cambiaron nuestras vidas para siempre.


lunes, 2 de febrero de 2015

No hubo acuerdo en CARGOBÁN




CARGOBAN OPTÓ POR LA ILEGALIDAD
Se agotó sin acuerdo la etapa de arreglo directo en la negociación colectiva entre CARGOBAN y Unión Portuaria, los trabajadores someterán el Pliego a un  Tribunal de Arbitramento

Apartadó, Febrero 4 – La Unión Portuaria, lamenta la decisión de la Empresa Cargoban de negarse a un arreglo directo que dé vida a una convención colectiva que proteja los derechos establecidos por la ley de los trabajadores de esta compañía. El sindicato dejó constancia de su voluntad  de negociación, de buscar fórmulas y acuerdos que fueran dándole forma a un arreglo directo.

La Unión Portuaria ratifica que no es posible que la empresa CARGOBAN, continúe contratando a los trabajadores sin garantizar el principio constitucional de estabilidad, con contratos de tres meses que no cumplen con los preceptos de ley después de la tercera prórroga. Más de 300 trabajadores llevan más de 10 años vinculados a la empresa a través de esta modalidad precaria. Tampoco es posible que CARGOBAN insista en sobreexplotar a los trabajadores imponiendo jornadas de trabajo muy superiores a las establecidas por la ley; más de 84 trabajadores se ven sometidos a jornadas de más de 90 horas en labores en fondeo, y  en embarcadero los obreros portuarios deben someterse a 16 o más horas de trabajo continuo; Cargoban no paga un solo recargo ni por tiempo suplementario, ni por dominicales, festivos, horario nocturno, tampoco reconoce el descanso obligatorio remunerado de sus trabajadores de la operación portuaria en agua y en tierra. CARGOBAN viola la normatividad colombiana abiertamente, al imponer jornadas laborales muy lejos del límite legal permitido.

El sindicato propuso fórmulas para garantizar el derecho de alimentación y las condiciones en que se consumen los alimentos de los trabajadores que laboran en agua y en tierra; sin embargo, la empresa se negó a reconocer el derecho de alimentación de los trabajadores quienes deben consumirlos sin las más mínimas condiciones de salubridad.  CARGOBAN, se niega a reconocer un salario básico para sus trabajadores, insiste en el pago al destajo, desconociendo la jurisprudencia internacional de la OIT y en contravía de las necesidades de avanzar en la formalización del trabajo en los puertos, tal como lo estableció el Plan de Acción Laboral Obama-Santos. Estabilizar los ingresos, regularizar el empleo, mejorar las condiciones de vida, seguridad e higiene en el lugar de trabajo, son obligaciones de las empresas portuarias de acuerdo con las recomendaciones y convenios internacionales OIT que regulan la actividad portuaria.

La Unión portuaria exige el respeto de las garantías sindicales de sus trabajadores afiliados en CARGOBAN, solicita a la empresa cesar definitivamente los despidos de los sindicalizados, la discriminación de que son objeto algunos trabajadores sindicalizados a quienes se les cancelan los turnos de trabajo, a fin de evitar su actividad sindical. La violación a la libertad sindical acarrea responsabilidades en materia civil y penal; no puede CARGOBAN crear una masacre laboral con el fin de destruir la presencia del sindicato Unión Portuaria. También exigimos que cese la utilización del pacto colectivo como mecanismo de limitar el derecho de asociación.

Asamblea Informativa
Sábado 7 de Febrero 2015
Turbo, Auditorio Empresa Solidaria
9:00 a.m.

Comisión Negociadora
Unión Portuaria de Colombia
¡Empleo digno, puerto en paz!

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jueves, 22 de enero de 2015

Continúan negociaciones en CARGOBAN


Continúan negociaciones en CARGOBAN

Sindicato alerta sobre los altos costos que se pueden producir para  la compañía por la inadecuada asesoría en la Mesa de Negociaciones



Apartadó- El 21 de enero de 2015, se inició la segunda ronda de conversaciones entre los representantes de la Unión Portuaria y los delegados de CARGOBAN. De nuevo, la reunión se centró en el tema del reintegro de los trabajadores que han sido despedidos desde el momento de la presentación del pliego. Desde que la Unión Portuaria presentó su Pliego en noviembre de 2014, la empresa ha decidido no renovar el contrato a 28 sindicalistas, de los cuales ha recontratado a quienes se sometieron a la obligación de renunciar a su afiliación sindical. Sin duda, CARGOBAN adelanta una asidua persecución sindical, para evitar el éxito de los reclamos de los trabajadores. Pero contrario a las pretensiones de esta compañía, los trabajadores seguimos unidos, impulsando la negociación colectiva, recibiendo día a día nuevas afiliaciones y preparándonos para enfrentar el eventual fracaso de la etapa de arreglo directo.

Ya estamos viendo algunos cambios que son producto de la negociación y de los reclamos sindicales; durante la última semana, CARGOBAN ha empezado a ofrecer refrigerios a los trabajadores que hacen el sellado en UNIBAN, a quienes nunca antes se les había reconocido con alimentos el esfuerzo de más de 18 horas diarias de trabajo sin descanso. En pocos días, CARGOBAN deberá implementar jornadas de trabajo legales, gracias a la presión de la Unión Portuaria y a las exigencias del Ministerio del Trabajo para que esta empresa supere el estado de ilegalidad en que se desarrollan los turnos de trabajo.

Falta mucho por ganar, CARGOBAN es una compañía que durante años ha logrado mantener intacto su esquema ilegal de contratación. Pero gracias a la acción colectiva de los trabajadores, lograremos tener por fin contratos a término indefinido, estabilidad laboral, salario decente, jornadas de trabajo dignas, descansos remunerados, recargos nocturnos, pagos de dominicales y festivos, vacaciones, entre otras cosas establecidas por la ley que jamás se han visto en CARGOBAN.

No deja de preocuparnos la actitud de los asesores de CARGOBAN en la mesa de negociaciones, quienes se han puesto una venda en los ojos para no ver las ilegalidades  en que operan las relaciones laborales en esta empresa. No quieren escuchar razón alguna a pesar de tener conciencia sobre los altos costos económicos que pueden producirse para la compañía ante las ilegalidades en que funciona su esquema laboral. Por esta razón, el Sindicato buscará en los próximos días una reunión directa con los dueños y socios directivos de CARGOBAN y UNIBAN, para plantearles la gravedad de la actual modalidad ilegal de contratación.  

CONVOCATORIA
ASAMBLEA EXTRAORDINARIA DE TRABAJADORES PORTUARIOS
Domingo 25 de enero de 2015
9:00 A.M.
Turbo, (auditorio empresa solidaria)

Comisión Negociadora
Unión Portuaria de Colombia


¡Empleo digno, puerto en Paz!

miércoles, 14 de enero de 2015

Inició negociación de Pliego entre CARGOBAN Y LA UNIÓN PORTUARIA

SE INICIÓ ETAPA DE ARREGLO DIRECTO ENTRE
CARGOBAN Y UNIÓN PORTUARIA


E
l 14 de enero de 2015 se inició la etapa de arreglo directo de la negociación del Pliego de Peticiones presentado por la organización sindical Unión Portuaria a la Empresa CARGOBAN. El pliego fue presentado el 25 de noviembre, pero debido a varias tácticas dilatorias de la empresa para impedir la negociación, solo hasta hoy fue posible arrancar la discusión del pliego de peticiones. Sin embargo, esta negociación se inicia en un ambiente hostil contra los trabajadores, pues desde la presentación del pliego, CARGOBAN ha despedido más de 16 obreros y ha ejercido presiones indebidas contra los sindicalizados, para obligarlos a renunciar al sindicato; la Unión Portuaria ha manifestado abiertamente su rechazo a las medidas represivas contra los trabajadores adelantadas por CARGOBAN, rechaza las agresiones y amenazas contra los líderes sindicales y exige el reintegro inmediato de los despedidos.

En las próximas jornadas se abordarán prioritariamente el reintegro de los despedidos, la cesación de los hostigamientos y los contenidos del pliego de peticiones, donde se resaltan como principales aspectos: estabilidad laboral, contratación directa de los trabajadores de CARGOBAN con contratos laborales a término indefinido; establecimiento de jornada laboral, salarios justos, recargos y nivelación salarial, respeto al debido proceso en cuestiones disciplinarias, subsidios de alimentación, transporte, uniformes y calzado, entre otros aspectos relevantes para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores. Para la Unión Portuaria, es un principio que el mejoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores, la estabilidad laboral, el respeto a las jornadas y horarios de trabajo, redunda directamente en empresas más productivas para la región y el País. Llamamos a los trabajadores a sindicalizarse a la Unión Portuaria, porque la unión hace la fuerza, y los convocamos a estar atentos a los avances de este proceso de negociación.

Apartadó, Urabá; Enero 14 de 2014
Unión Portuaria

Subdirectiva Turbo

viernes, 13 de junio de 2014

Los caminos de la Paz



Los caminos de la paz


Mauricio Rodríguez Amaya


Primero fue el camino de la Uribe en 1982, donde la comisión del Gobierno de Belisario Betancourt se encontró con las FARC para discutir los términos de una paz negociada. De ese intento surgió la Unión Patriótica como movimiento político nacional de la izquierda, pero dos grandes fenómenos llevaron al traste esta posibilidad: la retoma a sangre y fuego del Palacio de Justicia en Cabeza de Jaime Castro y el General Plazas Vega, y el asesinato de los parlamentarios, concejales y alcaldes electos de la UP, que en las elecciones de 1986 logró 5 senadores, 9 representantes (incluido Iván Márquez, por el Caquetá), 14 diputados, 351 alcaldes y 23 concejales; también fue asesinado el Candidato presidencial Jaime Pardo Leal, en  la noche triste del 28 de marzo de 1987. La democracia quedaba herida de muerte y la paz, calcinada entre los escombros del Palacio. Se fulminó la ley de amnistía del año 82 y la tregua se esfumó con su estela de muerte y dolor.  

Belisario Betancur Cuartas 1982-1986 / negociaciones con las FarcTras algunos encuentros secretos del expresidente con esa guerrilla se llegó a los acuerdos de La Uribe, que dieron pie a la creación a la extinta Unión Patriótica.  

Otro intento de paz en medio del baño de sangre nacional, se creaba desde las tierras de Corinto, en el Cauca, donde el M-19 buscaba la negociación a pesar del asesinato del candidato Liberal Luis Carlos Galán  Sarmiento el 18 de agosto de 1989; en efecto, el 8 de marzo de 1990 el eme entregó las armas para impulsar una nueva Colombia desde las vías de la democracia; La respuesta ofrecida por el establecimiento colombiano fue contundente y unívoca: el candidato a la Presidencia por la Unión Patriótica, Bernardo Jaramillo Ossa, fue asesinado en la mañana del 22 de marzo, en el Puente Aéreo de Bogotá, y Carlos Pizarro, Jefe Máximo de la Alianza Democrática M-19, fue acribillado solo mes y medio después de entregar las armas, dentro de un avión, un miserable 26 de abril. 
 http://www.kienyke.com/wp-content/uploads/2014/02/Carlos-Pizarro.jpg

Un nuevo intento surgió en los diálogos de Cravo Norte, en el Arauca, donde el ELN, el EPL y las FARC, buscaron de nuevo la alternativa de la negociación, a pesar de la masacre contra la Unión Patriótica, el asesinato de Bernardo y Pizarro y de la fracasada operación “Casa Verde” con que el Presidente de Colombia pensaba acabar la dirigencia de las FARC el mismo día que escogía la Nueva Asamblea Nacional Constituyente, el 9 de diciembre de 1990. El 15 de mayo de 1991, la Coordinadora Guerrillera y el Gobierno Nacional acordaron realizar diálogos de Paz en Caracas los cuales se iniciaron en 1992, año en que el entonces Coronel Hugo Chávez Frías intentó una toma militar del Gobierno de Venezuela, lo que obligó a la mesa de negociaciones trasladarse a Tlaxcala, en México, donde los diálogos se suspendieron después de la muerte en cautiverio del Ex ministro colombiano Argelino Durán Quintero; de nuevo, la esperanza de la paz volvía a cerrarse el 22 de mayo de 1992. 


Andrés Pastrana Arango  
1998-2002 / Negociaciones del Caguán 
En marzo de 1999 se dio una reunión secreta en Costa Rica entre 'Raúl Reyes' (Farc), Philip Chicola (Gobierno de EE. UU.) y el secretario de Palacio Juan Hernández. El excomisionado Víctor G. Ricardo no pudo viajar.Fueron casi diez años más de guerra, acercamientos y conversaciones en diferentes lugares del planeta,  giras internacionales, países amigos, reuniones de alto nivel, y miles de muertos en los barrios y los pueblos de Colombia y una inversión incalculable en defensa, para que en el 2000 gobierno y guerrilla volvieran a asumir una postura decisiva frente a la paz. Con el acuerdo de Los Pozos, volvimos a pensar en serio en la posibilidad de un acuerdo que nos permitiera vivir el final del conflicto armado; varias veces fuimos a Los Pozos a participar en las reuniones convocadas por el comité Temático, desde Neiva por la vía de Balsillas, una trocha inexpugnable de más de 18 horas en la que había que bajarse de los carros para rellenar con piedras y palos los tremendos huecos producidos por la lluvia y el barro, hasta llegar a San Vicente del Caguán. Muchas veces fuimos con la esperanza de aportar a los cambios desde la perspectiva de las organizaciones juveniles y estudiantiles; pero el proceso tenía tres grandes enemigos: la estrategia paramilitar que se había consolidado después de 20 años de desolación y terror por todo el territorio colombiano, el Plan Colombia que redimensionó la arrogancia guerrerista de las fuerzas militares y la soberbia de una guerrilla que creyó que la negociación no era más que una táctica en su estrategia de derrota militar al Establecimiento colombiano. Álvaro Uribe Vélez encarnó los intereses de los dos primeros enemigos del proceso y supo aprovechar políticamente los errores de la estrategia guerrillera.

Quizá en ese momento no entendimos que Uribe representaba toda la escoria del establecimiento, empoderado bajo el influjo del narcotráfico y protegido por los ejércitos privados de los Castaño, los Bernas y los Mancuso. Con su llegada a la presidencia desapareció la esperanza de paz y se agudizó la conflagración con todas sus barbaridades y estertores; en su gobierno vimos cientos de pueblos despedazados y millones de campesinos condenados a la expulsión de sus propias tierras, rutas del narcotráfico consolidadas so pretexto de la estrategia contrainsurgente y un gobierno dedicado al saqueo y al engaño. Con Alvaro Uribe Vélez se volvieron pan de cada día las ejecuciones extrajudiciales, a las que el eufemismo de nuestra doctrina militar determinó Falsos positivos; con Uribe creció la corrupción de las instituciones, incrementaron los montajes judiciales contra la izquierda y contra los detractores del nuevo régimen; con Uribe llegamos más cerca del Fascismo y tuvimos que vivir doce años más de guerra, de dolor y de muerte; de exclusión y pobreza, de atraso y venganza. 


Juan Manuel Santos, es heredero genuino de Alvaro Uribe Vélez,  hijo legítimo del establecimiento que condenó a estas tierras a la guerra, el mismo establecimiento que ha sabido aprovechar la guerra como medio para enriquecerse,  para desolar el campo, para reprimir la lucha popular y para eliminar a los opositores. Santos representa la misma agenda de exclusión colonial que Colombia ha debido soportar desde 1990; fue ministro de todos los gobiernos neoliberales y dirigió directamente la economía de muerte y la guerra de exterminio de los últimos 30 años. Él es un representante de quienes se han enriquecido en nombre de la guerra, de quienes han liquidado las esperanzas de paz y que han hecho de Colombia un cráter insondable de terror y miseria. 

Pero Santos volvió a abrir la puerta de la esperanza de la paz, avanzó dos años en diálogos con la Guerrilla y se ha comprometido a llevar dichos diálogos hasta la firma de un acuerdo para el fin del conflicto. Ese hecho histórico lo diferencia radicalmente de su antecesor y lo distancia definitivamente de quienes necesitan la guerra para mantener vivo el pretexto de las rutas seguras del narcotráfico, la expropiación de la tierra y la corrupción medular del Estado. Lo que sucede en la Habana con las FARC y la posibilidad de diálogo con el ELN, son hoy ventanas determinantes para creer que nuestras hijas y nuestros nietos tendrán derecho a vivir sin la guerra, sin la muerte amparada en las guarniciones militares o escondida en cualquier rincón de la patria. Esos diálogos no son más que una mera expectativa, pero de esa expectativa depende el futuro. Santos y la clase que representa debe cumplir su palabra de firmar el fin de la confrontación armada, para poder empezar otro largo y tortuoso camino de recomposición nacional, de verdad, de justicia, de no repetición y de reparación integral a las víctimas.
http://www.colombia.com/actualidad/nacionales/sdi/62132/inicia-la-novena-ronda-de-negociaciones-en-la-habana

 Permitir el retorno de Uribe a la jefatura del Estado es condenar a mis hijas a otros 20 años de miseria y muerte, de guerra descomunal contra los pobres, de narcotráfico y paramilitarismo. Permitir el retorno de Uribe, es declarar que quienes hemos vivido ya más de 30 años de guerra y solo cuatro intentos de paz, hemos sido derrotados por el guerrerismo y las mafias, que nos han ganado la tiranía del narcotráfico y sus bandas paramilitares, que merecemos la miseria y la muerte, porque no supimos actuar consecuentemente en momentos decisivos como estas elecciones presidenciales. 

Voy a votar por la Paz, porque las futuras generaciones merecen otro mundo, otra Colombia, otros sueños. Para que los mercaderes de la muerte dejen por fin de azuzar el odio y producir miseria, para que algún día, condenados por sus crímenes, reconozcan que teníamos razón  y la negociación política era el camino posible hacia la paz.
     

miércoles, 28 de mayo de 2014

Carta al Candidato Santos



Carta al Candidato Santos

Pugna en la campaña reeleccionista .


Por Mauricio Rodríguez Amaya


Señor candidato Juan Manuel Santos, como usted sabrá mejor que yo, varias voces significativas de la izquierda colombiana, de los sectores progresistas y de reconocidos y reconocidas demócratas, indudablemente más inteligentes que yo, vienen planteando la tesis de votar por usted en la Segunda Vuelta presidencial, como un aporte generoso y sincero por la continuidad del Proceso de Paz. Pese a semejante nivel de altruismo que representa para la izquierda votar por usted, yo aún no me convenzo de que ese hecho represente la continuidad del proceso en la Habana, ni el arranque de Diálogos con el ELN, ni mucho menos cambios favorables para los trabajadores y trabajadoras ni para las clases populares, que representan más del 70% de la población colombiana.

Sin embargo, con el ánimo de tomar una decisión a conciencia, me permito presentar a Usted muy respetuosamente el presente formulario, con el cual quiero tener una mirada más clara de lo que significaría acompañarlo con mi voto el próximo 15 de Junio, o por el contrario, saber a qué me atengo si me quedo en mi casa esperando el cierre definitivo de esta campaña indecorosa, ausente de debates y vacío de propuestas de no haber sido por el programa presentado por las Doctoras Clara López y Aida Avella. 

1.      Si es reelegido en la Presidencia de Colombia, llevará hasta la firma de un acuerdo los diálogos que se adelantan en la Habana con las FARC-EP, asumirá hasta las últimas consecuencias ese diálogo?

2.      Iniciará diálogos de paz con el ELN?

3.      Promoverá una asamblea Constituyente o un referendo que ratifique los compromisos firmados con la Guerrilla?

4.      Está dispuesto a cumplir los compromisos hechos con el Gobierno de los Estados Unidos para promover la formalización efectiva del empleo, garantizar la estabilidad laboral y los derechos de los trabajadores a la libre asociación y a la negociación colectiva, teniendo en cuenta que su Ministro del Trabajo, no solo no cumplió el Plan de Acción, sino que estimuló la impunidad y la persecución antisindical, la tercerización laboral y el desmantelamiento de la negociación colectiva?

5.      Suspenderá definitivamente las licencias que permiten operar a la multinacional DRUMOND, o permitirá que esta empresa continúe destruyendo el mar y las riquezas naturales del Magdalena y La Guajira?

6.      Exigirá a Ecopetrol que asuma la operación directa de los campos petroleros operados en el Meta por la Multinacional Pacific Rubiales, o se quedará callado como hasta ahora, ante el incumplimiento de los compromisos sociales, la persecución sindical y las violaciones a los derechos humanos que esta empresa produce diariamente en Puerto Gaitán?

7.      Detendrá la destrucción de Cajamarca y de la reserva natural del Tolima que ahora está entregada en concesión a la Anglo-Gold, o dejará pasar la devastación natural más grande del país?

8.      Exigirá que el Fiscal General de la Nación asuma en serio las investigaciones de los más de 4000 asesinatos extrajudiciales (falsos positivos) o dejará que la impunidad y el dolor consuman definitivamente a las víctimas?

9.      Devolverá y titulará la tierra a los campesinos beneficiarios de reforma agraria o seguirá permitiendo que los grandes ricos y las empresas multinacionales se hagan titular las tierras que fueron despobladas por la violencia paramilitar?

10.  Solicitará el retiro inmediato del proyecto de reforma a la Salud, o permitirá que con este las EPS logren alcanzar más beneficios y libertades en contra de los pacientes, los médicos y los hospitales?

11.  Exigirá al Ministerio de Educación que entregue los recursos que requieren las universidades públicas, o seguirá amenazando con entregar los centros educativos al capital privado?
  

Agradezco la prontitud de su respuesta,  pues de ella dependerá si salgo a votar o no el próximo 15 de junio de 2014, el mismo día en que usted deberá asumir la responsabilidad por lo que hizo, por lo que no hizo y por lo que piensa hacer.