miércoles, 20 de marzo de 2013

RCN: no más "los tres caines"






Señor
Diego Molano Vega
Ministro de Tecnologías de la Comunicación y las Telecomunicaciones

Señor
Ramón Guillermo Angarita Link
Director
Autoridad Nacional de Televisión
Ciudad

Señor
Pablo Felipe Robledo del Castillo
Superintendente de Industria y Comercio

Referencia: Proceso de Queja contra RCN Televisión y solicitud de investigación administrativa

Cordial Saludo;

La Sociedad Anónima denominada Radio Cadena Nacional de Televisión de Colombia más conocida por sus siglas de RCN Televisión, NIT. 830029703, está transmitiendo la  serie denominada “los tres caínes”, donde se pretende narrar de forma novelística la historia de la familia Castaño Gil, Carlos, Fidel y Vicente; estos personajes, los de la vida real, lo de la dolorosa historia sangrienta de Colombia, fueron reconocidos terratenientes de la costa atlántica y Antioquia y promotores del paramilitarismo desde sus albores, de esto dan fe, innumerables testimonios de ellos mismos y de cientos de sus socios y secuaces, particularmente la biografía de Carlos Castaño, cuyo nombre es “mi confesión”, escrita por el periodista Mauricio Aranguren Molina. También dan fe de ello innumerables procesos judiciales, sentencias de la Corte Suprema de Justicia y la voz de millones de víctimas que a lo largo del territorio nacional aún lloran a sus muertos o a sus desaparecidos.

El canal RCN, ha decidido producir una serie televisiva, para contar a su estilo y acorde a la versión del Señor Gustavo Bolívar la “vida y Obra de los Castaño”. En esencia este no es el problema medular, pues podría decirse aspirando a cierto grado de ingenuidad, que la televisión podría jugar un papel educador ante la sociedad, movilizador de valores democráticos y promotor de la memoria colectiva; pero este no es el caso de RCN ni mucho menos de la serie “los tres caines”. Esta serie pretende buscar en el melodrama las causas de la decisión que llevaron a esta familia a la delincuencia organizada, al asesinato como forma de imponer el poder y al narcotráfico como fuente primigenia de financiación de sus negocios (incluyendo los de adquisición de tierras). Incluso, en uno de los slogan publicitarios de la novela, se supone que Carlos Castaño convirtió en su causa el aniquilamiento de la izquierda, “no por venganza, sino porque halló injusticia”,  injusticia que Gustavo Bolívar argumenta en el hecho de que las protestas urbanas, las luchas estudiantiles y los movimientos políticos izquierdistas, están infiltrados por las organizaciones guerrilleras. El canal RCN, Gustavo Bolívar y los demás responsables de este señalamiento, terminan justificando la causa del asesinato selectivo de por lo menos 3000 líderes de la izquierda colombiana, que claramente no eran guerrilleros, pues murieron inermes en alguna calle, en una tienda, aeropuerto o dentro de su propia casa. No eran guerrilleros los niños asesinados en el Salado, las mujeres y hombres mutilados en Trujillo; no lo eran los muertos de las cientos de masacres en Córdoba, Urabá, Antioquia, La Costa Atlántica o el Meta, donde Carlos Castaño dirigió personalmente sus operaciones.

No puede la televisión atentar contra la verdad y contra la dignidad humana de miles de asesinados y desaparecidos ni contra los legítimos derechos de las víctimas. No puede el Estado colombiano permitir que se eternice el vejamen, la persecución y la estigmatización de todos quienes no podemos, por plenas convicciones éticas y políticas, compartir el modelo de estado y de economía salvaje que gobierna y dirige actualmente a la sociedad colombiana. Este país que ha llorado cada hora a un hijo suyo asesinado por el paramilitarismo, no puede darse el gusto de ver cada noche la justificación de estos crímenes, la elevación de los asesinos en héroes, la exculpación impune de los responsables directos de la masacre nacional vivida durante los últimos veinte años.

Nuestra Constitución Nacional establece  en su artículo 58, que la propiedad es una función social que implica obligaciones.  La Sociedad Anónima RCN Televisión tiene todo el derecho a la explotación comercial del servicio público de televisión, pero lo que no puede olvidar es que aún esta empresa, emblemática de las familias más poderosas de la sociedad colombiana, tras  años y  años de acumulación privada, debe responder por sus obligaciones sociales, por su compromiso con la verdad, la justicia, la reparación y la búsqueda de la paz, anhelos superiores no solo de los sectores estigmatizados como “guerrilleros” por pertenecer a la izquierda colombiana, sino del mismo Presidente de la República, Dr. Juan Manuel Santos, quien ha convertido la búsqueda de la paz en su reto  personal, institucional y político más importante. Es obligación del Canal RCN respetar la dignidad humana, la de los asesinados, la de sus víctimas y las de quienes hemos padecido la persecución paramilitar en algún momento de nuestra actividad política. Es obligación de esta empresa cumplir con los fines del Estado y los derechos fundamentales de los ciudadanos. Es un derecho de las víctimas la verdad; ante esa verdad, le compete a RCN retractarse de manera inmediata por todas las vergonzosas mentiras justificatorias de la actividad delincuencia de la familia Castaño; le corresponde suspender de manera inmediata la transmisión de esta serie que indigna a la nación y promueve la venganza y el hampa como formas de vida, contrariando el espíritu constitucional colombiano, que por el contrario busca que cada uno y cada una podamos vivir en paz, en dignidad y en un orden justo.

Debe recordarse que la televisión constituye un servicio público y que dichos servicios son inherentes a la finalidad del Estado social de derecho, al cual corresponde asegurar su prestación eficiente a todos los habitantes del territorio nacional y ejercer las actividades de regulación, control y vigilancia; Que de acuerdo con el artículo 366 de la Constitución Política el bienestar general y el mejoramiento de la calidad de vida de la población son finalidades sociales del Estado; Que el artículo 333 de la Constitución Política establece que la actividad económica y la iniciativa privada son libres, dentro de los límites del bien común, y que la empresa tiene una función social que implica obligaciones;  Estos preceptos exigen de los órganos del Estado, de orientación de políticas y los de inspección y vigilancia, atender de manera pronta y eficiente la protección del marco constitucional y evitar los abusos que puedan presentarse en el ejercicio de la libre empresa en Colombia. Debe el Estado colombiano, iniciar un proceso de investigación para determinar la responsabilidad de la Sociedad Anónima RCN Televisión con respecto a la malversación de la verdad, del irrespeto a los derechos fundamentales de todas los colombianos víctimas del paramilitarismo, a su intención de justificar la actividad delictiva de reconocidos líderes de organizaciones terroristas, a su pretensión de promover la conducta de quienes perpetraron el genocidio político contra la Unión Patriótica, lo que en nuestro ordenamiento penal se reconoce como Apología al genocidio (art. 102 Código Penal).

En defensa de la verdad, de la dignidad humana y del derecho a la convivencia pacífica, es necesario que el Estado colombiano exija a la Sociedad RCN televisión suspender de forma inmediata la transmisión de esta apologética historia del hampa, del genocidio, de la corrupción, del terrorismo y del narcotráfico; debe el Estado colombiano exigir a la Sociedad RCN ofrecer disculpas públicas, utilizando los medios fidedignos para ello, a todos los colombianos y colombianas que nos negamos a ver a los asesinos de nuestros familiares y compañeros, como héroes exculpados de toda su felonía y maldad.  Exijo al Estado colombiano en mi condición de ciudadano que inicie las investigaciones administrativas, penales o de otra índole contra los productores, gerentes y propietarios de la Sociedad RCN Televisión para establecer sus eventuales responsabilidades por la circulación de esta serie que claramente es justificatoria de los miles de asesinatos ordenados o adelantados por los Castaño, que es promotora del hampa y del narcoterrorismo como formas de vida, y que es contraria a los fines del Estado Colombiano de la paz, la convivencia y la justicia social.

Mi hermano Oscar Orlando Rodríguez Amaya, fue asesinado el 13 de noviembre de 2008, por orden de los Paramilitares; Oscar no era un guerrillero, era un artista convencido que la música sí puede cambiar al mundo; fue asesinado porque hacía parte de las listas horrendas de civiles que Carlos Castaño convirtió en guerrilleros de un plumazo; murió en una calle de Cúcuta sin más armas que las canciones de rap que llevaba en su cabeza. Por su memoria, por la dignidad que merece mi familia, particularmente mi madre y mi padre, quienes aún lloran por su hijo asesinado, solicito muy respetuosamente que el Estado Colombiano evite más dolor, más odio, más mentiras y exija la cancelación inmediata de las transmisiones de la novela “los Tres caínes”.

Atentamente;


Alvaro Mauricio Rodríguez Amaya
C.C. 88.224.552 de Cúcuta
Para notificaciones: mauro_rodriguez1@Yahoo.com
www.bajolamole.blogspot.com

miércoles, 6 de marzo de 2013

Hugo Chávez

Hugo Chávez

“la época ha cambiado, es nueva y sin precedentes, pero han cambiado o están cambiando los pueblos con gran historia como el tuyo, y surgen estadistas brillantes, audaces y valientes con nuevas ideas como tú; nuevas ideas de lo que esta época tan difícil necesita”. Fidel Castro (Sept. 1 de 2006)

Mauricio Rodríguez Amaya

Chávez ha muerto, y hay una América Triste, un mundo triste; el mundo de los desamparados, de los millones y millones de pobres, de los abandonados a la suerte (mala suerte) del sistema financiero internacional; lloran los desarraigados de América, la muerte de un hombre que en poco tiempo se instituyó como esperanza general. Lloran los niños que en Venezuela van a la Escuela en bicicletas cargando a cuestas sus computadores, los de que les entregó la revolución bolivariana en todos los rincones de esa patria;  están tristes los indios de América,  los que habitan desde de Méjico hasta la Patagonia, los que comanda Marcos y los que caminan con Evo cada una de sus pequeñas victorias; están tristes los negros y las negras de América, los hijos de otras tiranías, cuyos abuelos murieron en las minas o en los ingenios y que vieron en Chávez una reivindicación material, racial, de cientos de años de ignominia. 

Hoy sufre una parte de América, la América que es Nuestra, este boceto de proyecto cultural y político nuestroamericano, como habría de denominarlo el maestro de la Patria Grande, don José Martí, esa parte del mundo donde no hay conflicto entre las razas porque no hay razas, esa América que viene cultivando la plena conciencia que hasta que no se haga andar al Indio, no comenzará a andar bien la América. En esta nuestraamerica, hoy están tristes los pueblos, los movimientos de mujeres, los afrodescendientes, las naciones originarias, los y las jóvenes, los ejércitos estudiantiles, baluartes de la revolución nuestraamericana, las madres comunitarias, el campesinado en marcha o en la siembra, los obreros y las obreras pegados al sistema que los consume pero organizados para consumirlo; los intelectuales, las maestras de escuela, las poetisas y los cantores populares, estamos tristes casi todos, que vaina, son más poquitos los que no están tristes, pero que todavía controlan algunos Estados, los medios de comunicación, los parlamentos y las mafias que los engordan y los apoltronan en los solios presidenciales.

Nadie puede dar fe de ese paso indómito entre la vida temporal y la inmortalidad, pero por lo que se ve en esta nación nuestraamericana, ese paso consiste en desprenderse de las carnes envejecidas, abandonar en una cama los males y dejarlos ir sin remordimiento alguno, para ir a incrustarse en la cabeza y en los corazones de millones y millones de seres humanos. Si es así, desde hace rato, Chávez venía labrando ese tránsito doloroso y bello al mismo tiempo. En los pueblos de América, la presencia de Chávez contribuyó a consolidar los caminos de cambio, impulsó la perspectiva y contribuyó al éxito de esas otras luchas. El continente vio girar la rueda de su historia en la dirección necesaria, volvió a creer que era posible constituirse en un eje autónomo del desarrollo y no como la simple coima que sirve de comidas y materias primas en las mesas de los empresarios norteamericanos y europeos. Nuestraamerica volvió a pensar la unidad continental como un proyecto posible, la misma unidad que habían desbaratado los Estados Unidos, la Francia Republica y los británicos en tiempos de Bolívar. Este continente, condenado al exterminio fraterno, la exclusión diaria y el trabajo indigno, volvió creer que era posible que cada familia gozara del legítimo derecho al alimento, a la educación decente y al trabajo bien remunerado. En estos cambios, en estas vueltas a la perspectiva emancipatoria continental, Chávez estuvo cada uno de sus días, en cada una de sus experiencias y en cada una de sus decisiones de gobierno. Con Chávez, la unidad nuestraamericana tiene hoy cuerpo en la CELAC y en el ALCA en UNASUR y en Petrocaribe. Después de Chávez, América no es la misma, ha decidido verse en  su propio rostro, recoger las banderas pisoteadas por años y años de exterminio, y ha retomado el rumbo de su historia, que es sin duda la historia de los pueblos libres, empoderados, grandiosos. 

Cada hombre y cada mujer de esta América Nuestra, tiene una deuda histórica con el Comandante Hugo Chávez, cada hombre y cada mujer de esta América, debe a Chávez el resurgimiento de la esperanza, el volver a enamorarse de estas tierras recónditas, el querer respetarlas y hacerlas respetar de los nuevos y viejos usurpadores; de volver a soñar con la patria grande y de intentar palmo a palmo construirla definitivamente. Gracias a Usted Comandante Hugo Chávez, por que como diría Fidel, la época ha cambiado, es nueva y sin precedentes; y estamos seguros que ha cambiado, porque las revoluciones que encendió son esencialmente irreversibles, y sin precedentes, porque nunca la América Nuestra había estado tan cerca de su propio rostro, de su propia fisionomía negra, amerindia, mestiza, cósmica, llena de vigor revolucionario y de esperanza en el presente y el futuro.

Gracias Comandante.


martes, 23 de octubre de 2012

LA MAGIA DE PACIFIC RUBIALES, por Daniel Pardo

Daniel Pardo's Blog Un reguero de letras, por Daniel Pardo

Pacific ES Colombia

carátula 393. .
No era un montaje. Las imágenes de las condiciones infrahumanas en las que vivían y laburaban los trabajadores de Pacific Rubiales eran una realidad. Y las denuncias del senador Jorge Robledo también. La multinacional que llegó al país en 2007 para convertirse en un poder económico sin igual estaba, en el 2011, en el foco de atención. SemanaEl Nuevo SigloDinero,Kien&Ke y El Espectador, entre otros, lo reportaron y le dieron micrófono a Robledo. La petrolera manejada por venezolanos quedó mal parada.

Y respondió con una campaña publicitaria según la cual "Pacific es para ti". Rubiales inundó los medios con publicidad y, tal vez gracias a eso, las noticias que seguía generando la petrolera empezaron a cambiar de tono. Las investigaciones de los medios, en general, desaparecieron.

Quizá el caso más visible es el de La W, dirigida por el empresario/periodista Julio Sánchez Cristo. El director de Primera Página, Héctor Mario Rodríguez, que denuncióen esa emisora la presunta inflación de cifras de Pacific Rubiales, en 2011, y el supuesto matoneo judicial que estaba sufriendo a cuenta de un pleito que tenía con la petrolera, en 2012, me dijo: "Pacific sabía que mi flanco de salida era La W y buscaron cortar ese filtro con avisos". En el archivo de La W se encuentran pocas noticias o investigaciones que cuestionan a la petrolera después de que empezó la campaña según la cual "Pacific es Colombia".

Pero había que seguir investigando. Son varios los episodios polémicos que involucran a la petrolera: el bloqueo de las carreteras en el Meta; los problemas de contratos con Ecopetrol; una indagación de la Dian a unos de sus contratistas por evasión de impuestos; los aparentes desastres en sus inversiones en BPZ Energy; las investigaciones de las Superintendencia de Sociedades por la falta de claridad en la propiedad de unas filiales; la contratación de innumerables exfuncionarios públicos, cual devolución de favores; los fallidos negocios en Papúa Nueva Guinea, donde aseguraron haber encontrado petróleo y aparentemente no fue así. En fin: hay mucha tela que cortar y los medios no han ni comprado las tijeras. El único que ha investigado, Héctor Mario, fue demandado cuatro veces y es, según él, víctima de un matoneo judicial.

En general, los medios donde Pacific pauta ya no se refieren a la empresa si no es para elogiarla o defenderla. No es que nieguen la realidad, sino que no la investigan o la acomodan a favor de Pacific. El vicepresidente Garzón no había terminado de publicar el comunicado donde aseguraba que había una huelga en Campo Rubiales este lunes, y Pacific ya estaba en todos los medios desmintiéndola. Y hace unas semanas Bloomberg dijo que una directora de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales le había negado una licencia ambiental a Rubiales y ahí estuvo La W, con rigor, para acorralar a la funcionaria.

Las campañas publicitarias de Pacific en prensa no se reducen a La W, así parezca. Historias en Kien&Ke como "El factor humano de Pacific Rubiales" o "El colombiano que pesa en Pacific Rubiales" son publirreportajes pagados que se presentan como periodismo. Y así, parecido, ocurre en otros medios impresos, radiales y televisivos. Semana pagó un histórico evento protagonizado por prestigiosos periodistas del mundo entero con plata de Pacific y ahora prepara un libro, también con el patrocinio de la empresa. ¿Cómo van a hacer los medios en 2014 para reportar con transparencia el vencimiento del contrato de Rubiales con el Estado?
El periodismo depende, en parte, del dinero de los anunciantes. Al negociar, empresarios y periodistas crean vínculos implícitos que perjudican la información. Ahí están las fotos de los altos ejecutivos de Pacific en los cocteles periodísticos. Tal vez no sea una estrategia deliberada de Rubiales, sino una reacción inconsciente de los periodistas/empresarios al ver que sus hijos comen de la mano de la empresa; en cualquier caso, la pauta de la petrolera parece haber tenido enormes efectos en la información que se publica sobre ella.

Y no solo porque los reportes que se publican son para celebrarle o defenderla. Las notas que se publican para criticarla también se ven perjudicadas por este fenómeno. En Colombia, lo que no sale en el periodismo informativo se publica en las columnas de opinión: ahí están las críticas de María Elvira SamperHéctor RiverosCésar Rodríguez o Razón Pública en contra de Rubiales. Que son importantes, y tienen su punto. Pero sirven poco, porque no son investigaciones. Y, según me dijo un ejecutivo de Pacific, se basan en datos equivocados, porque los columnistas —que no tienen responsabilidades informativas—  no verificaron sus números con la empresa. A punta de opiniones es muy difícil.

La relación entre los empresarios y los periodistas, cuya primera y más obvia consecuencia son los empresarios/periodistas como Julito, es un problema histórico del periodismo colombiano, donde los medios públicos, que en otros países hacen de solución a esta situación, son prácticamente inexistentes. Las investigaciones sobre los fraudes del Grupo Grancolombiano, por ejemplo, casi quiebran a El Espectador en los ochenta. Y la denuncia de unas polémicas prácticas del Grupo Santo Domingo en los noventa, por las que el Grupo retiró su pauta de la revista, fue un duro golpe económico para Semana.

Pacific Rubiales ha hecho lo que ha querido con los grandes medios colombianos porque los periodistas/empresarios que manejan la prensa se lo permitieron. Pacific ES Colombia porque su llegada demuestra que en este país la plata puede comprar lo que sea, incluso la verdad.

Cualquier multinacional que llega a un país a invertir enormes cantidades de capital aprovecharía semejante apertura de patas. Si los medios han dejado de reportar las posibles irregularidades de Rubiales es porque así lo quisieron, no porque en su contrato con la empresa estuviese estipulado.

"¿Acaso quiere que rechacemos el dinero con el que le damos de comer a nuestros hijos?", me diría un periodista/empresario. Que la relación de la prensa con los empresarios genere estrechos vínculos que perjudican la objetividad de la información es inevitable. Pero que se sacrifique la trasparencia por cuenta de morder pasito a quienes pautan es perjudicial para colombianos, inversionistas extranjeros y trabajadores de Pacific. La periodista Marta Ruiz me recordó, cuando hablamos de esto, la ya legendaria tesis de The Economist: "la nueva objetividad está en la transparencia". No en Colombia.

Publicado en Kien&Ke en octubre de 2012.

jueves, 11 de octubre de 2012

Un doce de octubre, conspirar es necesario


Un doce de octubre,  conspirar es necesario

Mauricio Rodríguez Amaya
Descamisados, sedientos y a punto de morir de inanición, cerca de ochenta hombres desembarcaron en las Antillas, para sobrevivir primero y luego, con más fuerzas, arrasar la vida sobre estas tierras novedosas e indómitas; hoy los nuevos conquistadores vienen en aviones privados abastecidos hasta el derroche, con ni siquiera el más mínimo problema pero con el doble de las posibilidades de éxito.


Cuando el Almirante genovés besó estas tierras, eran vírgenes multimillonarias en productos y especies; en el Caribe, los pueblos vivían de sus propios cultivos, las tierras no eran de nadie porque eran de todos y de todas; habían imperios y grupos y guerras, y dominios, pero la vida tenía valor y la naturaleza alimentaba todos los estómagos y alcanzaba para vivir todos los sueños. Los nuevos conquistadores, tienen que lidiar con un pueblo esencialmente pobre, endeudado y desterrado; más de  la  mitad de América Latina es Pobre y otro 30% está en la indigencia. En vez de bosques inhóspitos y frondosos, estas tierras están condenadas al monocultivo del cacao, el café, el azúcar, el algodón, las flores o el banano, o cualquier otro producto de conspicuo gusto en los paladares europeos o norteamericanos. La tercera parte de la selva brasilera ha sido transformada en caucho,  otra  tercera  parte sufre los rigores de la explotación maderera; en Colombia, donde la tierra respiraba limpio, pululan palmas aceiteras para producir combustibles;  en Haití no nace un árbol porque el monocultivo de la caña quemó las tierras por más de cuatrocientos años; la selva chilena ha sido prácticamente destruida y en Guatemala, el banano devastó la comida de más de 15 millones de indígenas.

Hace quinientos veinte años, los camellones de américa brillaban de noche como si fueran estrellas; los cerros de Potosí, en Bolivia, Huancavelica en Chile, Zacatecas y Guanajuato en México, guiaban a los desprevenidos en las noches con su brillo y de día producían refulgencias sobre los cielos en gamas de colores incontables. Hoy, los nuevos conquistadores analizan desde sus aparatos electrónicos la explotación minera del continente entero. Ecuador vive condenada a la extracción, el 10% del territorio chileno es un cráter inconmensurable; en Bolivia las reservas de Plata son limitadas después de surtir por más de doscientos años al mercado europeo y luego al de Estados Unidos; en Colombia, más del 60% del territorio está entregado a empresas cuyos dueños ni siquiera conocen el Español, o el lugar exacto de las minas que sus empresas explotan. Centroamérica agotó sus reservas de oro, y el cobre y el níquel van directo de la mina al mar.

Cuando Colón llegó debió utilizar sus embarcaciones para llevarse todo cuanto era posible y poder, de esta manera, iniciar la larga historia de la extracción, la desolación americana y el desarraigo. Hoy, pareciera que no hubiera pasado nada; que el mundo que vivimos es el mismo que instauró Colón y su pléyade de delincuentes y extraditados; algunos cambios, por su puesto, han operado en el modelo de extracción: antes de abrir la tierra de nuestro continente, ésta ya ha sido vendida en las Bolsas de Nueva York o Londres; en los escritorios de Washington o Toronto se reparten las ganancias de la explotación minera o energética; en Francia, Alemania o España, los grupos empresariales deciden cuantas palmas se deben sembrar para producir el combustible suficiente para los carros de Norteamérica; En España, los grupos empresariales deciden el agua que deben acumular para luego venderla en pequeñas provisiones en su continente, ante la inminencia de quedarse seco. Antes de expurgar las entrañas de los llanos o las montañas, ya es posible saber la cantidad de lo exportable y los eventuales rendimientos, los cuales, de no ser alcanzados, son pagados por el Estado gracias a los modernísimos negocios de Joint Venture.

Con Colón nació la circulación mundial del dinero, antes era solo una quimera del mundo moderno europeo. Hoy los billetes circulan mucho menos que las inflaciones en las bolsas, los capitales inexistentes especulan en el país que se les da la gana; al parecer nadie los controla, pero la verdad es que es un sistema global que engorda un día a un pueblo, empresarios y gobierno y a las pocas horas los hace vomitar todo cuanto tengan en lo más íntimo de sus entrañas. Los banqueros tienen más dinero acumulado que los conquistadores industriales; producir es un riesgo innecesario, y si se hace, debe ser para alimentar el modo de vida europeo o norteamericano; al fin de cuentas, este continente, África y gran parte de Asia, siguen proveyendo las materias primas necesarias para producir el fomento industrial y financiero de los nuevos conquistadores.

Más de 600 multinacionales europeas o norteamericanas son dueñas de más del 50% del territorio de Nuestra América; pero al día, crecen el desplazamiento y la miseria. En Puerto Gaitán, principal municipio petrolero en Colombia, las multinacionales Pacific Rubiales, de Canadá, y CEPSA, de España, extraen más de 320 mil barriles de petróleo por día y venden una porción a las refinerías colombianas a precio internacional -otra parte va directamente a sus refinerías en el resto del mundo-. Pero en Puerto Gaitán, el 44% de los pobladores viven en la miseria; en la zona de principal explotación, no existe red eléctrica, aunque la Empresa canadiense tiene su propia subestación; los cables de energía pasan por encima de las casas pero la luz no baja hasta sus viviendas; más de 200 familias toman agua contaminada con petróleo o derivados diariamente; no hay acueducto, ni alcantarillado, ni carretera pavimentada, ni centro de salud, ni siquiera puesto de Policía, la seguridad local también está en manos de una empresa privada al servicio de la multinacional.

Cada doce de octubre, algunos de nuestros gobiernos hacen eventos y proclaman discursos elevando aleluyas a la sacrosanta modernización. Hacen ritos en conmemoración de Colón y su tropa de harapientos y mercachifles, en donde participan gustosamente los nuevos conquistadores con la anuencia de los nuevos ricos de acá, cuyas riquezas se deben a que han permitido que todo cuanto tenemos valioso viaje casi gratis hacia allá.

No siempre ha sido así; hace cerca de doscientos treinta años, miles de negros arrasaron las zafras de azúcar en casi todo el Caribe; los cimarrones de Haití se elevaron a las montañas y desde allí proclamaron su independencia y la de su nueva patria. En Colombia, un  campesino convertido en comerciante, declaró a orillas del Magdalena la libertad de los esclavos y la abolición de la encomienda, el negro Galán gritó para Colombia por primera vez independencia; por la misma época, un hombre misterioso y gigante reunió a más de 20 mil indígenas, hermanos y hermanas de su misma sangre, y declaró la expulsión de España de sus tierras y de su reino, proclamó que el español no volvería a comer del trabajo del Indio, Tupac Amaru hizo la primera independencia posible en la capital del imperio español; años después, otra generación se aventuró a la independencia y la alcanzaron, liberaron al continente de España, Portugal, Francia y Holanda, aunque no lograron liberarla del atraso, las deudas ni la presión de los Estados Unidos. Pero hubo una época donde era posible soñar y construir mundos libres, poderosos, soberanos, decentes. Hoy otra generación de hombres y mujeres están intentando recuperar esas rutas que el atolondramiento de las clases dominantes dejó perder, o borraron  para su propia  comodidad. En Venezuela y  Bolivia, en Brasil y en Cuba; en Ecuador y en la histórica ciudad de Lima; en los Andes del Sur y en los valles del Rio de la Plata, el sueño de la libertad sigue retumbando los oídos de los sórdidos nuevos conquistadores.

En muchos rinconcitos hay gente conspirando contra esos nuevos ricos, porque conspirar en Nuestra América consiste en esa vilipendiada herejía de soñar con alimento, con educación digna y para todos, con empleos estables y decentes, con derecho a un techo, con servicios básicos y con espacio para todos los hijos, las hijas y las nietas; soñar y vivir con aire fresco y con agua limpia, con mares propios y con montañas coloridas y valles verdes. En América conspirar es pensar que tenemos derecho a realizar nuestra propia historia, aunque implique siquiera sea un poquito, sacrificar el gusto de los nuevos conquistadores.

Cada doce de octubre, es un día que necesita conspirarse más, hasta que logremos que por fin, no nos acordemos de esta fecha sino como parte de una ignominiosa campaña que nos partió la historia y nos condenó al olvido. Hasta que olvidemos las celebraciones y recuperemos las conspiraciones, hasta ese día, conspirar en octubre será necesario.
_________________________
Octubre 12, 2012