martes, 8 de junio de 2010

Con el dolor del alma, votaré por mockus

Con el dolor del alma, votaré por Mockus

 

Mauricio Rodríguez Amaya

www.bajolamole.blogspot.com

 

 

No es fácil asumir una postura en este debate electoral tan complejo. Primero, porque la esperanza de que Antanas Mockus encabezara una propuesta de unidad que le quitara el poder al ubérrimo, redujera la influencia de las mafias, y trabajara en devolverles la tierra a los campesinos, se volvió agua cuando despreció el apoyo de Polo a su aspiración presidencial en la segunda vuelta. Segundo, porque la decisión tomada por el POLO tampoco me convence. De todas las posibilidades que ofrece el panorama, creo que la más mala es la abstención activa, o no votar, para ser más claro. Meter la cabeza en la tierra y dejar que el mundo pase por encima, no es la actitud de un Partido que tiene claro su papel como constructor de un nuevo poder en Colombia. Hay decisiones que duelen y esta es una de esas, que van directo al hígado.

 

Yo también pensé que el desplante de los verdes al Polo, era razón suficiente para no votar por su candidato. Y es más que lógico; el Polo abrió la posibilidad de una diálogo programático al que el candidato Antanas se cerró de plano; se juntaron, la distancia diametral entre la izquierda y Peñaloza, el revanchismo de Lucho y la prepotencia de Mockus, para cerrarle el paso a un nuevo escenario en la política colombiana. Comparto la tesis de los que  dicen que no es un problema de ingenuidad, ni siquiera de un buen cálculo electoral, es simple prepotencia, arrogancia, imbecibilidad y ceguera. Mockus tuvo la oportunidad de ser el candidato de la UNIDAD  contra la IMP-UNIDAD, pero perdió esa opción por sus propios actos.

 

Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con los que dicen que este portazo en la cara al Polo, convierte irreductiblemente a Mockus en un uribista furibundo, porque de ser así, ni siquiera se le hubiera ocurrido al Partido de la izquierda hacerle una propuesta programática.  Precisamente por un análisis serio, que nos indica serias diferencias con el ubérrimo, es que el Polo vio posible y deseable un acercamiento programático, sin desconocer de entrada diferencias irreconciliables, por ejemplo, en el modelo económico y social que representa el profesor Antanas. Yo creo que en algunos casos, Mockus puede resultar peor que Uribe, pero lo que es incontrovertible es que el ámbito político y ético planteado por los verdes sí dista mucho de la inmundicia del actual gobierno y su candidato de cartera. Antanas Mockus no es la mafia, no representa al paramilitarismo ni a los terratenientes que los patrocinan, no viene de las huestes de la Gata, de Carranza ni los Castaño; no lo asesoran los herederos del cartel de Escobar, y eso lo diferencia históricamente del  uribismo. Debido al gobierno de Uribe y sus secuaces, no sé si sea posible que podamos estar peor en campos como la salud, la pobreza, el desempleo y la educación, así que cualquier cosa que haga Antanas en estos temas ya será mejor que lo que nos deja el ubérrimo. Suponer que Mockus es Uribe, es engañarse para sentirse mejor con el desplante, pensar así, solo tiene un efecto balsámico que poco tiene que ver con la realidad.

 

No votar por Mockus por el portazo, sería justo si en el debate no estuviera el uribismo. Si no se tratara de cortarle el poder a quienes han hecho del crimen su forma de política, de la impunidad su mejor aliada y del cinismo su mejor faceta. No podemos olvidar que el otro candidato es el responsable de 1770 asesinatos extrajudiciales que fueron presentados como guerrilleros en las calles de los barrios pobres, o en el camino a una promesa de trabajo, o sencillamente asesinados para ganar medallas, permisos o vacaciones.  No podemos olvidar que el otro candidato es el heredero de uno de los gobiernos más sucios y criminales de nuestra historia republicana.  No debemos olvidar que el otro candidato aspira a seguir estrictamente las directrices del Pentágono para conducirnos a una guerra fratricida contra el pueblo hermano de Venezuela. No debemos perder de vista que el otro candidato es la continuidad del mismo mal, en una versión deformada y caricaturesca. Esos crímenes deben ser pagados en la cárcel y ello será más fácil si ese candidato no es, precisamente, el próximo presidente de Colombia.

 

No votar en la segunda vuelta es dejarle el camino libre al hampa, para que, amparada en una abstención inercial y en una legalidad cuestionable, se empotre en el poder por otros cuatro y ocho años. Votar en blanco, es más decoroso, pero el efecto sobre el resultado es exiguo; lo menos peor, es votar por Mockus, aunque no me guste, aunque me sienta ofendido por su prepotencia; aunque haya despreciado mi voto y el de otro millón y medio de colombianos que creíamos en la posibilidad de la unidad para impulsar temas estratégicos. Estoy convencido que aún con todos los votos del Polo, no es suficiente para que el candidato del Partido Verde gane las elecciones, pero mi voto no responde a un cálculo pragmático, es ante todo un anónimo acto de protesta cuantificable y visible contra la mafia que nos gobierna. Me duele en el alma reconocerlo, pero en la segunda vuelta presidencial, votaré por Antanas Mockus para Presidente.

______________________ 


 

¿Mockus cayó en su propia trampa?

 
¿Mockus cayó en su propia trampa?
 
     
Escrito por Bernardo Congote *   
lunes, 07 de junio de 2010
www.bajolamole.blogspot.com

 

Un moralismo de estirpe religiosa sustituyó las iniciales convicciones civilistas del candidato del Partido Verde, que pasó del "todos ponen", de su parábola de la pirinola, al "no todo vale, pero todo vale", de su campaña política.

La trampa

El matemático Mockus habría sido víctima de una trampa filosófica urdida por él mismo. Se dijo por estos días que mucha gente estaba siendo confundida por él, lo que prueba que él mismo está confundido. Veamos: la "sacralidad de la vida", la "sacralidad de los recursos públicos" y el "¡no todo vale!" que fueron hasta ahora las bases de su programa de gobierno, contienen los elementos de su propia trampa[1].

El diccionario define una trampa como "...una táctica prevista para dañar, capturar, detectar, o incomodar a un intruso. Las trampas pueden ser objetos físicos, tales como jaulas, o metafóricos como acertijos o adivinanzas". La trampa mockusiana no sería una que él le haya tendido a un tercero, sino una propia construida sobre el abandono de sus más exitosas metáforas. Puesta en evidencia esa trampa en las plazas públicas, Mockus habría generado confusión entre sus electores induciendo un magro resultado en la primera vuelta. No en vano el propio Elster, en una entrevista radial pre electoral, manifestó que en el ambiente académico existía una sana expectativa por acompañar a Mockus calibrando, al tiempo, de qué manera unos experimentos probados con éxito en Bogotá podrían expandirse a toda Colombia y qué tanto el académico Mockus se podría proyectar como político de perfil nacional[2].

Del Mockus civilista al sacralizado

Antanas Mockus construyó a pulso un sitial de privilegio en la política colombiana en los años 90. Contestatario y convencido del uso práctico de patrones civilistas como la Participación Ciudadana estatuida en la Carta del 91 y sustentada teóricamente en la acción colectiva y el neo institucionalismo de la gran academia, fue primer actor de dos alcaldías cimeras en Bogotá y de importantes logros en la Universidad Nacional de Colombia. Como ejemplo, su poderosa metáfora de "la pirinola" con el resultado del "todos ponen", permitió entender sin rodeos el valor que tiene que cada ciudadano asuma su propia responsabilidad en la vida política y, de contera, le abrió paso a la aplicación de métodos exitosos, entre otros, en el atinado manejo de un Concejo Distrital donde no tenía bancada, en la profundizació n de un nuevo método que ayudó a modificar un recaudo tributario castrado por la evasión y la elusión, y en la consolidación de la seguridad ciudadana, en la cual Bogotá había sido hasta el momento una de las ciudades más peligrosas en América Latina.

Sin embargo, hacia 2004, en su discurso de aceptación del doctorado Honoris Causa otorgado por Paris VIII, Mockus comenzó a replantear el enfoque civilista, cambiándolo por otro sacralizado. Así, reemplazó "la pirinola" por la imposición de la culpa y el arrepentimiento como herramientas de formación política ciudadana[3] . Una entrevista que le concedió por esos días a Margarita Vidal confirmó sus convicciones. Para él "...la impunidad es también la ausencia de sentimiento de culpabilidad"; "... nuestra sociedad se basa aún más en la autorregulació n moral"; y "...los sentimientos de culpabilidad. .. nos carcomen... mucho más que el miedo a la represión por parte del Estado[4]/[5] . Lo anterior es sólo una muestra de la forma en que el discurso mockusiano comenzó a reemplazar, sin beneficio de inventario, su perspectiva civilista original por supuestos de inspiración religiosa. No compete aquí elaborar la precaria correlación existente entre los patrones de culpabilidad, su esencia religiosa y su operatividad política, pero sí llamar la atención en relación con el hecho de que, tal como ha ocurrido en la campaña electoral que ahora culmina, este "moralismo mockusiano" ha hecho metástasis socavando la prestancia probada de sus más caras convicciones civilistas[6] .

¿Una campaña "sagrada"?

La trampa se puso en evidencia con la propuesta del manejo presuntamente "sagrado" de categorías civilistas como la defensa de la vida y el cuidado en la administració n de los recursos públicos. En lugar de mantenerse aferrado al éxito comprobado del "todos ponen", Mockus lanzó la hipótesis de que una etérea "sacralización" de ambos objetivos resultaría más atractiva electoralmente y más eficaz en el ejercicio de un posible gobierno suyo, lo que lo distrajo, además, de poner de relieve que el Partido Verde se presentaba como el primer experimento de acción colectiva en lo político inspirado en la sana metáfora de "los tenores". Pero, tal como se lo hemos advertido algunos críticos, el enfoque moralizante propuesto en la campaña degeneró en un trastrocamiento dañino de su exitosa concepción de lo político (que se basó en la Participación ciudadana, Responsabilidad colectiva, Rendición de Cuentas, Legalidad, Impunidad y Reparación), a cambio de poner en práctica prejuicios sagrados, que como la Culpa y el Arrepentimiento sólo amenazan profundizar "... las ingentes dificultades que sociedades como Colombia enfrentan para construir tejido (y capital) social[7].

El verdadero "salto al vacío"

Al surgir la "marea verde" los opositores de Mockus, asustados por su impacto inicial,  echaron a rodar la especie de que votar por él constituiría una especie de "salto al vacío". Adoptando esta táctica, la oposición se habría equivocado y acertado al mismo tiempo. Se equivocó endilgándole a Mockus un presunto ablandamiento en el manejo del problema de la seguridad, frente al cual no sólo fáctica sino programáticamente el candidato había aparecido, y sigue apareciendo, inclusive "más duro" que Uribe y Santos. Pero acertó abriendo subliminalmente la posibilidad de que sus electores percibieran que Mockus era el que estaba dando un salto al vacío trocando al nunca bien ponderado "todos ponen", por un sacralismo etéreo que al tiempo que rompía con las valiosas pautas civilistas que le había aplaudido Colombia en los años 90, no despertaba expectativas sólidas entre sus posibles electores. Hundido en esta trampa conceptual, el candidato del "Todos ponen" echó por la borda la memoria de haber sido quien rescató a Bogotá de ser una caótica urbe marcada por la irresponsabilidad ciudadana, la evasión tributaria, la inseguridad urbana, el asedio guerrillero y el más caro desamor por lo propio que caracterizaban la sobrevivencia de los bogotanos por los años 90, frustrando, de paso, la posibilidad de lograr algo semejante en toda Colombia.

Por ello unos y otros terminamos sin saber si los mimos continuarían circulando por las cebras urbanas indicando el camino correcto del comportamiento ciudadano o si ahora Mockus instalaría confesionarios en las esquinas para que las personas desnudaran sus presuntas maldades, profundizaran sus culpas y se arrepintieran ante este nuevo "sumo sacerdote". Predicamento frente al cual buena parte del voto autoritario cautivado por Mockus se habría devuelto masivamente hacia Santos porque, a la hora de elegir entre predicadores, resultaba más seguro elegir al monaguillo de Uribe que al proyecto de cura asesorado por el melifluo padre Alirio. Parafraseando nuestros devaneos marxistas del siglo pasado, bien podría haber ocurrido que las esperanzas que despertó el "Joven Mockus" en los 90 hayan sido derrotadas por las confusiones sacralistas del "Viejo Mockus" de los 2000.

¡La paradoja de un ateo sagrado!

Probablemente ésta fue la manifestación plena de la trampa y, al tiempo, de las precariedades del debate electoral. Negándose a ver que su planteamiento es atávicamente moralista, Mockus desperdició la posibilidad de escaparse a la crítica sobre su presunto ateísmo, demostrando que, al contrario, no había sobre la palestra otra propuesta más moralista ni más teísta que la suya. Pero hubo algo peor. También sus contrincantes desperdiciaron la oportunidad de tocar la médula del problema porque reducidos a indagar faranduleramente sobre si Mockus iba o no a misa (¡!) ninguno tuvo la lucidez para poner a Mockus contra las cuerdas mostrándole al electorado que lo inconveniente de su candidatura era su pretensión de imponer precarios patrones moralistas para resolver los problemas políticos que acosan a Colombia.

No hubo quién fuera capaz de denunciar que, más grave que enfrentar con girasoles a la insurgencia, lo que resultó un infundio, el problema de la candidatura Mockus consistía en su pretensión de corregir los efectos perversos que ha producido entre nosotros el lastre de una red de valores católicos proclives al ejercicio violento de la política y de la vida cotidiana en la familia, en la escuela o en el taller y opuestos a experimentar las posibilidades políticas de la acción colectiva y la responsabilidad ciudadana[8] .

De manera que ¡no había tal ateo! Colombia se enfrentaba, por el contrario, a los sueños de un civilista vergonzante que, posando de teísta confeso, pretendía reimplantar las cepas de la enfermedad padecida durante dos siglos de vida republicana por un cuerpo social, que, afectado por un moralismo de estirpe católica, no ha podido resolver los retos de la modernidad. Mockus estaba ofreciendo algo así como la posibilidad de huir hacia los brazos del enemigo, pero el electorado rechazó caer en esa trampa animado antes que por los méritos de otro candidato por sus más primarias intuiciones y miedos atávicos.

"Todo vale" ¿sí o no?

Pero, como si lo anterior no bastara, tampoco resultó coherente que Mockus presentara una iniciativa de defensa por la vida pero que al mismo tiempo se hubiera mantenido favorable al endurecimiento de la "seguridad democrática"[9]. Con este otro paso en falso olvidó, y olvidó en materia grave, que esa estrategia se apalancó en el "todo vale" que cobró la vida de ciudadanos inocentes mediante ejecuciones extrajudiciales[ 10]. La estrategia ya ha sido develada en los estrados judiciales donde se demostró cómo sus precarios éxitos han descansado, en buena parte, en que "todo vale".

Mockus, sin embargo, nunca se zafó de ese enredo. Es cierto que apareció ligeramente crítico de los ajusticiamientos de civiles inocentes por parte de militares, y de las interceptaciones del DAS, pero nada más, porque omitió señalar que el "todo vale" de la seguridad democrática había significado que el arrinconamiento de la insurgencia hacia las fronteras nos costó, de una parte, dañar las relaciones diplomáticas regionales y, de la otra, sólo apaciguar más no derrotar a la insurgencia.

Ahora, tampoco denunció que el "todo vale" de la estrategia convirtió en un éxito mediático una acción de rescate teatralizada mediante el uso ilegítimo de emblemas internacionales y del oficio periodístico. Por acción u omisión, también ocultó el error del gobierno que pretendió diseñar una victoria militar contra guerrillas y paramilitares sin reconocer la existencia del conflicto en Colombia, lo que hizo que la estrategia cayera en una crasa petición de principio militar[11].

El "todo vale", también permitió presentar como democrático un proyecto autocrático. Formalmente amparado en el artículo 2 de la Constitución que compromete a "... todas las autoridades del Estado en la guarda de la honra y bienes ciudadanos.. .", el Poder Ejecutivo pretendió que él sólo era capaz de lograr ese objetivo, por lo que urdió la deformación de sus relaciones con el Poder Legislativo e irrespetó el fuero del Poder Judicial mediante acusaciones, infiltraciones y seguimientos lo que tampoco ha sido denunciado por Mockus ante el electorado[12] .

El "todo vale" de la estrategia también hizo aparecer como permanente, insustituible e indiscutible para Colombia la seguridad democrática, ocultando que estas calidades amenazan antes que fortalecen la solidez del Estado. Mockus tampoco denunció ese riesgo político[13]. En suma, agitando la bandera del "no todo vale" pero defendiendo el "todo vale" de la seguridad democrática, Mockus echó a la basura la llave que hubiera podido ayudarle a zafarse de su propia trampa.

Del "todos ponen" al "todo vale"

Sumados todos esos argumentos parece claro que en la primera vuelta Mockus se quedó con un voto que podríamos llamar "puro", o, peor, "desavisado", y perdió el voto del hastío contra el gobierno Uribe que terminó trasladándose a favor de Santos mediante la aplicación del adagio según el cual "más vale malo conocido que bueno por conocer". El costo de este desperdicio fue elevado. El enfrentamiento que se avisaba definitivo y retador entre la opción guerrerista de los Vulcanos devotos de la seguridad autocrática contra los Eros que profesaban devoción a la posibilidad de concitar la civilidad para construir nación, terminó reducido a que, en asuntos de guerra, Santos es fácticamente mejor que Mockus pero que también lo es en los otros temas porque, habrían dicho muchos, resulta mejor votar por un heredero confeso del todo vale que por un vergonzante huyendo del todos ponen[14].

¿De qué sirven los cálculos?

A Mockus lo habría derrotado la confusa urdimbre de preceptos moralistas sacralizados que desdibujaron al prometedor político civilista que conocimos, para bien, en los años 90. El problema puede ser ahora de tal magnitud y la trampa auto inducida hallarse tan celosamente armada, que, inclusive, las mejores alianzas programáticas o ciudadanas, impidan hacerles cosquillas a las mayorías santistas obtenidas de forma incuestionable. Si se tratara ahora, como se suponía comenzando este trimestre, de apuntalar una opción civilista libertaria que se opusiera al continuismo de la seguridad autocrática, habrían "caído de perlas" en esta segunda vuelta los votos producidos por alianzas que elevaran  la opción presidencial de Mockus. Pero el asunto ha adquirido una dimensión que supera el simple cálculo electoral, dado que el estropicio no podría solucionarse sólo mediante algoritmos numéricos cuando la enfermedad demuestra que al paciente le habrían hecho metástasis tumores estructurales que afectarían su perspectiva de lo político en general y de lo conveniente para Colombia en particular.

* Investigador socio político independiente con Maestría en Ciencia Política y Pregrado en Economía.

Notas de pie de página


 

[1] Mockus, Antanas "Juntos podemos demostrar que sí se puede", carta abierta post-electoral, 31 de mayo de 2010, vía electrónica a través de MasterBase® ST por Partido Verde, www.partidoverde. org.co.

[2] Elster, John. Extracto de una entrevista directa formulada por WRadio en la semana corrida entre mayo 24-29 de 2010.

[3]  Su discurso de aceptación fue reseñado a espacio en UNPeriódico, Bogotá, 1 ero de agosto de 2004.

[4] Mockus, Antanas,  Entrevista concedida a Margarita Vidal, Lecturas Dominicales, El Tiempo, 22 de junio de 2004.

[5] El autor amplió esta reseña y desarrolló una crítica a espacio en su artículo "El moralismo mockusiano", Le monde diplomatique, Edición Colombia, septiembre 2004, Pp 10,11.

[6] Dos notas periodísticas de junio 6, El Editorial y la columna de María Elvira Samper de El Espectador confirman este sesgo sacralizado del antaño político contestatario y civilista (www.elespectador. com, Junio 6 2020)

[7] Congote, Cit., 2004, Pg. 10. En relación con el capital social, hacemos referencia, entre otras, a Thoumi, Francisco "Seguridad, justicia social y legalidad una falsa escogencia", Razón Pública, edición del 31 de mayo de 2010, www.razonpublica. com Ver el siguiente link: http://www.razonpub lica.com/ index.php? option=com_ content&task=view&id=1064&Itemid=159

[8] Esta es la hipótesis fuerte demostrada en la tesis magistral del autor: "Anatomía religiosa de la guerra", Departamento Ciencia Política, Universidad de los Andes, 2004.

[9] En reunión con el presidente Uribe Mockus afirmó sobre ella: "Le pregunté al Presidente si creía que yo le podía cuidar los huevitos (seguridad democrática.. .)" En: Diario El Tiempo, Bogotá, 3 de junio de 2010, Pg. 1-4.)

[10] Mockus ha insistido en que actuará militarmente inclusive adoptando "... en algunos aspectos (una política) más dura que la del presidente (Álvaro) Uribe..." (Evento en Manizales reseñado en www.eltiempo. com, Mayo 10 2010. Notas entre paréntesis del autor de este artículo).

[11] Uribe, Álvaro, 2002, "Programa de los Cien Puntos". "Punto 26. Colombia sin guerrilla y sin paramilitares. La autoridad legítima del Estado protege a los ciudadanos y disuade a los violentos. Es la garantía de la seguridad ciudadana durante el conflicto y después de alcanzar la paz... Nota 2. Conserve este manifiesto. Si ganamos la Presidencia haga que lo cumplamos". (Fuente: www.presidencia. gov.co).

[12] Uribe, Álvaro, 2002, "Programa de los Cien Puntos" ("Punto 30. El Presidente dirigirá el orden público como corresponde en una sociedad democrática en la cual la fuerza pública respeta a los gobernantes de elección popular...") (Fuente: www.presidencia. gov.co).

[13] Según Nietzsche existe el riesgo de que el Estado como institución destinada a proteger a unos individuos de otros "... si se exagera en ese refinamiento es en aras de (concentrarse en proteger al) individuo debilitado.. . por lo que el objetivo originario del Estado queda radicalmente aniquilado." (Nietzsche, Friedrich "Humano, demasiado humano", Ed. ME EDITORES SL, España, 1993. Pgs.169, 170. Nota entre paréntesis del autor de este artículo).

[14]  Congote, Bernardo "Aplastó Vulcano", Cartas de nuestros lectores, 1 ero de junio de 2010 www.elespectador. com


 

VIDEO SOBRE LOS FALSOS POSITIVOS





 

jueves, 3 de junio de 2010

Así votó Colombia, ultimo informe

 

Así votó Colombia




El país de los zombies




Explore the seven wonders of the world Learn more!


 
__._,_.___
Actividad reciente:
    .

    __,_._,___

     

    miércoles, 2 de junio de 2010

    La godarria se junta y los liberales se pegan


    La godarria se junta y los liberales se pegan.

     

     

    Mauricio Rodríguez Amaya

    www.bajolamole.blogspot.com

     

     

    En las últimas horas, el Partido Conservador adhirió a la candidatura de Juan Manuel Santos y un grupo mayoritario de parlamentarios liberales aboga por seguir el mismo camino. Noemí Sanín declaró que ella siempre ha sido, de corazón, una militante fiel del partido de la U, y que se merece una embajada en el próximo Gobierno. Pardo aún no despierta de la tunda y en este momento le están rezando los SANTOS oleos.

     

    De esta manera, vuelve a quedar sellado el Frente Nacional, afirmó Enrique Gómez Hurtado, lo más de satisfecho por la decisión de su partido de apoyar a Juan Manuel Santos; Andrés Felipe Arias, a quien se le conocía en su pasado con el mote de Uribito  aseguró que ya le pueden empezar a decir santito, porque no tiene duda que desde hoy será la viva imagen del próximo presidente, incluso ya anunció que se mandará depilar las cejas con un guiño hacia arriba en los extremos. Por su parte Belisario Betancourt,  también salió a elogiar las calidades del candidato oficialista, y predice un buen gobierno, eso sí, si le regalan la suscripción gratuita al nuevo canal de televisión que pertenecerá a la casa del próximo presidente, y que será dirigido por el ex vicepresidente SanPacho, "pensando en buscarle un trabajito decente, solo para que aprenda a hacer algo", confesó una tía cercana.

     

    Están de fiesta los conservadores, y algunos ya están preparando la manera para que los secuestren y poder pasar de la caverna a un ministerio; entre ellos se cuentan Araujo y Pastrana, (aunque la cosa está un poco complicada porque según se dice, el Presidente Uribe ya acabó con toda la FAR). Por su parte, Carranza afirmó que de ganar su Santo preferido, le regalará un mercadito (de esmeraldas) de Boyacá, con todo el sabor de la tierrita. Desde la Costa, la Gata y sus hijitos andan brincando de pared en pared, ahora que se han encomendado a este santo de su devoción, y que esperan que los devuelva a sus legítimos puestos al frente de sus respectivas alcaldías.  Galat, ya propuso llevarse su programa de opinión al canal de televisión propiedad del nuevo presidente, porque, según él, la televisión colombiana requiere una imagen fresca y rozagante. En FEDEGAN están preparando unas carnitas para un asado con todo y grupo vallenato (esos que gritan: vivan loj paraco ijueput…) el próximo 8 de agosto, cuando empiece el próximo gobierno; ya tienen listo el mapa de unas tierritas que aún no están bajo su colección, para pedirle el favorcito al nuevo presidente que se las regale. Ahora, que el país vuelve a la normalidad, Noguerita, el consentido del anterior gobierno, le propondrá  a Santos, que le ayude a montar una MIPYME de celulares (chuzados) en un esquina de Bogotá, o que lo deje de ministro de Comunicaciones, porque él sí que sabe de eso.  Fuentes cercanas al Palacio, afirmaron que esta mañana vieron a Joséobdulio entrando unos muebles de su propiedad a una oficina con ventana a la calle, antes que, según dijo, se la quite j.j. "La competencia es dura", aseguró el primo de Pablito el capo.

     

    Por otro lado, un inmenso número de liberales anda en las mismas, esperando en casa a este Hijo prohijo; (no pródigo como en la historia bíblica), sino a este prohijo de la casa que salió solito y volvió con gobierno; que cuando se fue, tenía los ojos chiquiticos y ya se hizo la lipo en los párpados; que sólo tenía un periodiquito de limitada circulación y ahora posee canal de televisión público y privado. "Qué enseñanza, qué estoicismo, qué ejemplo para las nuevas generaciones de liberales de bien", comentó Cesar Gaviria, y fue enfático en marcar  decididamente el acento cuando dijo "los de bien", porque en el fondo, él está seguro que gente como Piedad Córdoba O Nestorelí, nunca aprenderán las lecciones benévolas que hoy reciben de Santos, seguramente porque ya se quedaron así, bruticos.

     

    "Conmigo, este país puede dormir tranquilo", afirmó el candidato Santos en su alocución triunfal el pasado 30 de mayo. Y es cierto: de eso pueden dar fe, más de dos mil guerrilleros (post-morten) asesinados en canchas de futbol, o en el camino hacia una promesa de trabajo, o sencillamente en las calles de Soacha, o de Tolima. "Ese es el gobierno que nos merecemos", aseguró anoche Alvaro Uribe Vélez, mientras intentaba dormir, preocupado un poco por lo que se dedicará a hacer a partir de agosto, cuando deba entregar la Casa de Nari para que se convierta en un SANTUARIO,  en este país que aún no renuncia a pertenecer al Sagrado Corazón (grande).

     

     

     

     

    martes, 1 de junio de 2010

    Mockus Vs. Santos

    Mockus vs Santos

    "Lo imposible no es más que lo difícil visto por ojos donde no ha nacido la fe y ha muerto la esperanza"

    J.E. Gaitan

    CARLOS MEDINA GALLEGO

    Docente –Investigador

    Universidad Nacional de Colombia

     

    Los resultados de las elecciones del pasado 30 de mayo ameritan una reflexión que lejos de las expectativas electorales, para la segunda vuelta, que se mueven entre un triunfalismo absoluto de Santos  y el escepticismo total frente a las posibilidades de Mockus, se acerquen a una asimilación de aprendizajes políticos y de posibilidades de acción. Al respecto seria bueno puntualizar lo siguiente:

     

    Primero. Mas allá de las lecturas de las encuestas y las teorías de la conspiración estadística contra las distintas fuerzas, lo que se evidencia es la falta de una estrategia de marketing político, unida a un candidato que sabe comunicar lo que la gente quiere oír y establecer con toda claridad un escenario de alianzas y coaliciones, con todas las fuerzas que le puedan sumar resultados a su propósito de  éxito electoral, por encima de los resultados que anuncian las rimbombancias estadísticas. Un candidato que considere que su causa engloba el conjunto de la sociedad,  que no excluye a ningún sector y, que además, tiene para cada uno respuesta a sus necesidades y expectativas. 

     

    Segundo.  Es marcar las diferencias en el discurso propositivo para no caer en la trampa de terminar haciendo eco al discurso que se pretende enfrentar. En este caso los candidatos, exceptuando  Petro en la segunda fase de campaña,  terminaron haciendo el coro al discurso de la seguridad democrática, del presidente Uribe, cuyo heredero natural lo representa Santos, su Ministro de Defensa. Lo que se produjo en las urnas fue la ratificación pública de lo que ya habían hecho los demás candidatos, con la excepción señalada también en este aspecto de forma parcial, en las entrevistas y debates.   

     

    Tercero. Señalar que quien gobierna debe convertir su administració n en créditos políticos para su partido o para su causa. Es un gobierno de partido o de grupo con un interés legítimo de mantenerse en el poder. Ý eso exactamente fue lo que hizo el Uribismo, contrario a la situación del Polo que ha gobernado a la ciudad durante dos administraciones con una importante agenda social que no logra concretarse políticamente en respaldos organizativos y electorales, porque a la postre no es un gobierno de partido sino de clientelas sin compromiso de partido. 

     

    Cuarto. Pensar que el voto de opinión, por si solo, define una contienda electoral a favor de uno de los candidatos en el marco de una cultura política como la colombiana construida en el clientelismo institucional y partidario, es absolutamente ingenuo y mas frente a unas condiciones sociales donde los electores de los estratos inferiores están imbuidos de un pragmatismo rentista absoluto. Pero, mas grave aun resulta agredir el voto de opinión, que es en lo esencial el de las clases medias y altas, colocando la campaña en contra de sus intereses al anunciarles incremento de impuestos, mientras el opositor más fuerte,  anuncia empleo en un país de desocupados. Los impuestos en ningún país del mundo son parte de la agenda de campaña. Son en lo esencial resultado de las necesidades de un programa de gobierno y su plan de desarrollo.  

     

    Quinto. En estas elecciones se hizo evidente en la derrota contundente de los partidos tradicionales la consolidación del modelo Uribista que resulta ser la recomposición de un nuevo bloque de poder político y social que se recicla en una la alianza liberal – conservadora, un neo-frentenacionali smo, con un programa de unidad nacional, bajo la envoltura del Partido de la U.  No es la crisis de la hegemonía liberal - conservadora, sino su nueva forma de existir, que sigue representando los sectores agrarios latifundistas y las elites económicas y políticas, históricas y emergentes, militantes de la servidumbre voluntaria en el campo internacional.  Seguramente en estos días se producirá el efecto imán y lo que queda de los dos partidos tradicionales irán a esa coalición para no quedarse por fuera del gobierno

     

    Sexto. Lejos de las lecturas que presentan un izquierda derrotada, lo que electoralmente es cierto,  en la practica la participación decorosa e inteligente de su candidato lo que le dejo al país fue la imagen de una izquierda democrática y propositiva, que se va legitimando cada día más  frente a una opinión publica bombardeada por un discurso institucional que la señala, la estigmatiza, la persigue y criminaliza. Ese acumulado debe conservarse e incrementarse hacia el futuro en los distintos escenarios de la vida política e institucional. Pero a esa izquierda no le quedan sino dos caminos y una exigencia: Apoya al Partido Verde y construye con él una fuerza democrática de oposición en medio de las múltiples diferencias que los animan recuperando para su acumulado parte de las simpatías que se fueron tras la ola verde, o se enquista en un digno, pero improductivo, voto en blanco. La exigencia es aun más contundente y temeraria, recoger sin ningún compromiso el discurso de Santos sobre su programa de Unidad Nacional exigiendole explique al país cual es el lugar que le corresponde a una izquierda democrática en su gobierno, demandarle garantías y un estatuto para la oposición y, que cualquiera que se sea el partido de oposición mayoritario, este regente alguno de los organismos de control, incluyendo la Procuraduría General de la Nación.     

     

    Séptimo.  Para no señalar lo que otros ya han dicho sobre el país político - un país de cafres- no deja de preocupar que los electores hayan en alguna medida legitimado la ilegalidad de practicas de Estado como los falsos positivos, las chuzadas a las Cortes y a la oposición política por parte del Das, la yidispolitica y la neo- corrupción entre muchas otras escandalosas faltas como la trans-fronterizacio n de los operativos militares en su lucha contra la insurgencia, en la medida en que se vota por el continuismo.

     

    Octavo. No deja de sorprender tampoco que las regiones del país más afectadas con las deterioradas relaciones con los países vecinos – Norte de Santander y Nariño- que padecen las crisis de frontera hayan ratificado la "continuación" del conflicto y por lo tanto de su crítica situación comercial.

     

    Noveno. No deja de ser preocupante la situación del Partido Verde, pero no es una situación catastrófica; debe hacer una muy juiciosa evaluación de su situación política y electoral, pensarse a futuro, tomar opciones de decisión…que básicamente son dos: "renunciar" a la segunda vuelta, votando por la borda los acumulados, su electorado prácticamente se triplico en tres meses…,  o marchar con entusiasmo,  sin pretensiones de éxito a una segunda vuelta cargados de esperanza, tratando de sumar los votos de los candidatos afines, en particular, los del Polo Democrático Alternativo y de algún sector del liberalismo. Para ello,  debe comenzar por restituirle al Polo el lugar que ocupa con mucho esfuerzo como izquierda democrática en la sociedad colombiana. Este es el momento en que las coaliciones se construyen haciendo confluir las agendas, no son adhesiones pragmáticas de derrotados buscando participar en un gobierno, ni ideológicas,  sino unidades programáticas de construcción de futuro. 

     

    Décimo. Una frase de Gaitán que podría servirles, en este periodo, es aquella que señala "lo imposible no es más que lo difícil visto por ojos donde no ha nacido la fe y ha muerto la esperanza"; superar el impacto de los resultados de la primera vuelta, resulta para el Partido Verde una urgencia, así como revisar el discurso haciéndolo más incluyente y social,  ajustándolo al interés nacional e impulsar una campaña alegre, distinta, vital, con el convencimiento que cualquiera que sea el resultado es un triunfo significativo para un partido que tiene apenas cuatro meses de existencia política real.      

     

                  


     
    __._,_.___
     
    .

    __,_._,___

     

    viernes, 28 de mayo de 2010

    EStás muy cerca de un cambio


    Estás muy cerca de un cambio

    Mauricio Rodríguez Amaya

    www.bajolamole.blogspot.com

     

    El próximo domingo, cuando tengas el tarjetón encontrarás once posibilidades de marcar, incluyendo el Voto en Blanco.  Muchos pensarán en votar por Santos, pero tan solo a tres centímetros de su casilla, exactamente sobre ella encontrarás  a Petro. Piénsalo bien, porque estás a cinco centímetros de un cambio de rumbo; de votar por alguien que sueña en un país en el cual las mafias no sean las que dirijan la economía y la política, donde los campesinos sean los dueños de las tierras, donde la educación no sea una lotería sino un derecho para todos. Si quieres un país sin parapolítica,  sin joseobdulios y sin ubérrimos, vota por Petro.

     

    Si crees que el país debe recuperar la ética y la transparencia, pero aún no te has decidido a buscar un cambio de fondo que vaya más allá de las buenas intenciones,  estás a tiempo. En el mismo tarjetón solo hay diez centímetros que separan tu respetable decisión de cambio, por un cambio real. Si crees en la transparencia y en la honestidad, pero en el fondo sabes ello solo es posible si hay justicia social, empleo, salud decente y educación de calidad, vota por Petro.

     

    Estamos a muy pocos centímetros de un cambio de rumbo. Ha llegado la hora de ese cambio. Vota por Petro el próximo domingo 


     

     

    Estás muy cerca de un Cambio

    sábado, 22 de mayo de 2010

    Nunca votaría por Pertro

    Nunca votaría por PETRO

    Vivan Santos, Mockys, Nohemí y hasta Vargas.

     

    Mauricio Rodríguez Amaya

    www.bajolamole.blogspot.com

     

    Ya es hora de decir la verdad. ¿A quien se le ocurre que un exguerrillero, pueda dirigir esta patria plagada de medallas militares, de honores a los héroes y tan amigo de la mejor tropa militar del mundo, la gringa?. Nuestro excelentísimo exministro de Defensa, para organizar su auto-defensa mediática, condecoró a cientos de militares por haber asesinado a más de dos mil subversivos (presentes o presuntos) por todo el país. Algunos le llamaron a la hazaña FALSOS POSITIVOS, pero el verdadero nombre de este magnánimo acto de combate contra el enemigo (el que sea) es SEGURIDAD DEMOCRÁTICA, la que le debemos al padre de la patria, al dueño de la finca, al capaz del Hato, al patrón de Nari-ño, el prohombre, jamás igualado y nunca bien ponderado (en las encuestas) Uribe Vélez.  Votaré por quién siga esta política, sea un santo, una dama, un filósofo o un Vargas (caso extremo, pero preferible). Nunca votaré por un subversivo que enseñó a leer a terroristas iletrados  en las mazmorras (legítimas) del régimen.  Jamás pondré mi voto por un terrorista que denunció a los empresarios antioqueños, dizque porque entre ellos había uno que otro comprometido con los paramilitares; semejante afirmación es indigna para cualquier colombiano de bien, que conozca el invaluable aporte a la paz (paz, pas) de Don berna, o la Oficina empresarial de Embigado o los hermanitos Castaño, tan queridos y útiles.  En la vida votaría por un terrorista defensor de esa  degenerada lista de vagabunderías (que algunos llaman derechos) establecidas en ese manifiesto comunista llamado constitución del noventaiuno, o algo así. Jamás.

    Estamos en peligro, el enemigo acecha. Es hora de afinar el instinto (principal órgano de uso de la clase dirigente), para preservar la seguridad, la confianza de  los inversionistas de la palma de aceite y el país de propietarios (de tierras). El señor Petro, ha estado usurpando la paz de los honorables senadores norteamericanos, para llenarlos de embustes contra nuestro necesitado TLC. Algunos, ellos tan ingenuos, se han dejado engañar de los vejámenes que habló este traidor de la patria. Incluso, varios se creyeron el cuento que en Colombia los sindicalistas son asesinados, o perseguidos: Flagrante Embuste: Basta ver la fórmula presidencial del Doctor Santos, El señor Angelino Garzón, un sindicalista arrepentido a tiempo de su falta de cordura que hoy hace gala de la más natural de sus posturas ideológicas: el arrepentimiento comprometido con la causa de sus nuevos jefes. Este ex – sindicalista es el símbolo de la democracia colombiana, de la coherencia de las ideas y del hecho de que en nuestro país esa clase inferior de los obreros alcanza ciertos niveles de proximidad con la clase superior de los patronos (eso sí, si se esfuerzan; gratis no). Yo votaré por alguien que les quite la venda a los norteamericanos que se oponen a nuestro amado TLC y busque que lo aprueben inmediatamente. Ya me muero por probar esas alitas de pollo fresquitas y crocantes que están esperando nuestro mercado desde 2008. Nunca votaré por un haragán comunista que cree en la haraganería del sindicalismo, que cree que los obreros tienen derechos distintos a trabajar, trabajar y trabajar (sin salario, sin estabilidad y sin prestaciones) como lo exige el justo precio del pecado de Adán. Nadie debe votar por ese señor Petro, ruin embustero que insiste en que, de ser presidente, no nos dejará conocer las bondades de la ropa usada norteamericana sobre la cual tenemos legítimo derecho desde el día en que nuestro amado presidente negoció el TLC.

    El país está en peligro y ese riesgo hay que eliminarlo, excluirlo, señalarlo o chuzarlo; usar todos aquellos  métodos ingeniosos y legítimos que puso en acción nuestro Padre y su sagaz joseobdulio para garantizar el poder de nuestra aurea estirpe. Debemos salir a las calles, a evitar que algunos se dejen engañar por la bazofia amarilla de nos quiere conducir a una hecatombe (no a esa que aún no llega y que si llegara nos evitaría estas elecciones, porque podríamos nombrar presidente vitalicio a nuestro único líder verdadero) para beneficiar a esa clase marginal de pobres, mísera en número y recursos, en este país próspero y de ricos. Así que votaré por algún Santo que nos haga el milagro de continuar la obra de nuestro propio heredero de Escribá de Balaguer; si por alguna razón me equivoco lo haré por Nohemí, la señora esa que pasa vacaciones cada cuatro años en Colombia y que precisamente le coinciden con épocas electorales, o por Vargas, como caso extremo.  Ellos son los representantes legítimos del orden natural de las cosas.

     

    Es más, en caso de que por alguna causa me viera en la obligación de votar por otro, lo haría por ese Señor Mockus: lo he estado observando y escuchando. Dice cosas que me gustan mucho: apoya el apoyo militar que nuestros hermanos mariners nos ofrecen tan gratuitamente; está de acuerdo con aprobar todos los TLC, para que podamos disfrutar de los beneficios del comercio justo con la Unión Europea y nuestra amada patria norteamericana. Me preocupa el hecho que no viene directamente de las viandas de nuestro padre Uribe. Pero cada vez que lo escucho me convenzo más que no representa ya ningún peligro.

    Pero que quede claro: que ni muerto, votaré por Petro.

     


     

    Carta abierta a Antanas Mockus. Carlos Valdés


    Fecha: ESTOCOLMO, 15 de mayo de 2010 16:04


    Asunto: Carta abierta a Antanas Mockus

    Estimado Antanas Mockus:

     

    El 10 de mayo de 2010 dijo usted en Manizales que no hará alianzas con el Polo Democrático Alternativo "porque hay fuerzas en ese movimiento que todavía no han roto lazos con la subversión".

    Tres días más tarde cayó asesinado en Barranquilla el ciudadano Iván de la Rosa, militante del Polo Democrático Alternativo. Una víctima más en la larga lista de asesinatos políticos que se cometen en Colombia, con plena impunidad.

     

    ¿Existe alguna relación directa entre sus palabras, estimado Antanas Mockus, y este asesinato u otros que puedan cometerse en los días que vienen, contra militantes del Polo?

     

    Por supuesto que sí. Hace ya más de sesenta años, el entonces presidente Alberto Lleras pedía ponderación y mesura a los líderes políticos del país, y advertía que "los discursos en el Congreso se vuelven muertos en las veredas".

     

    Usted no había nacido todavía, pero yo sí. Recuerdo eso perfectamente y por eso se lo cuento ahora.

     

    Mi infancia y adolescencia están marcadas por la ferocidad de La Violencia, cuyos horrores indescriptibles solamente pueden compararse al infierno de las masacres, mutilaciones, despojos y desplazamientos cometidos por los paramilitares, agentes armados de la nueva clase que desde hace dos décadas se ha empeñado en controlar el monopolio del poder, a sangre y fuego, en nuestra martirizada Colombia.

    En la década de 1940, los discursos en el congreso se convertían en muertos en las veredas. Hoy, las declaraciones electorales sufren la misma metamorfosis. Y es por esta sencilla razón que quiero sugerirle, estimado Antanas, que haga buen uso de la mesura y la ponderación en sus declaraciones. Lo sugiero y no lo pido, porque en una buena democracia los ciudadanos no le piden nada a los candidatos y, en cambio, los candidatos oyen y respetan los buenos consejos de los ciudadanos.

    Son los candidatos los que tienen obligaciones y deberes. Y su primer deber consiste en no hacer ni decir nada que pueda poner en peligro la vida de los ciudadanos.

     

    He visto que otras personas ya han comentado extensamente sus declaraciones y sus explicaciones posteriores. Parecería que cualquier cosa que yo dijera no agregaría nada nuevo al asunto. Sin embargo tengo algo que decir, algo que no he visto expresado por otros compatriotas.

     

    Me explico. Usted usa una formulación muy desafortunada: "fuerzas –dice­– que todavía no han roto lazos con la subversión".

     

    Si yo dijera, aquí en Europa (hasta aquí me han traído mis exilios sucesivos, que ya suman casi sesenta años) que un filósofo colombiano es el autor de esa frase, nadie me lo creería. Porque, como usted sabe muy bien, en los diccionarios de la filosofía y la cultura la palabra "subversión" tiene otro contenido diferente del que consta en los diccionarios policiales.

     

    Todos los grandes filósofos han sido subversivos, porque subvirtieron viejas y anquilosadas formas del pensar y establecieron nuevos caminos en la búsqueda del saber. Los grandes profetas fueron todos subversivos. Jesús subvirtió un viejo orden religioso, de un pueblo, y fundó una iglesia universal, para toda la humanidad. Sócrates fue subversivo, como lo fueron Heráclito y Pitágoras, Copérnico y Galileo, Freud y Darwin, Einstein y Niels Bohr, Sartre y Russell. Subversivos fueron los grandes literatos y poetas, subversivos fueron los hombres y mujeres que lucharon por convertir nuestra patria, que era una colonia, en una república independiente, subversivos fueron sus antepasados y parientes, estimado Antanas, que se opusieron a la ocupación de su patria por parte de una gran potencia y trabajaron por su independencia nacional. Y subversivos son, a veces, también, quienes se atreven a desafiar al entorno agresivo e intolerante, se bajan los pantalones y muestran el trasero.

     

    Pero esto no consta en los diccionarios policiales. En ellos consta que "subversivo" es criminal, terrorista, bandido, secuestrador y asesino.

     

    Usted tiene todo el derecho de emplear el diccionario que mejor le parezca, ni más faltaba. Pero tenga en cuenta que nadie puede simplemente usar un lenguaje policial y al mismo tiempo decir que es filósofo.

     

    Platón sostenía que la república perfecta era la que estaba gobernada por sabios y filósofos. Yo sospecho que Platón no tuvo en cuenta los procesos de metamorfosis: el mejor filósofo se transforma en otra cosa cuando a sus narices llega el irresistible perfume del poder.

     

    Le digo todo esto, estimado Antanas, porque sus palabras son síntoma de profundos procesos sicológicos que solamente usted puede analizar y reconocer. Usted ha dicho que apoya la presencia de tropas extranjeras en territorio colombiano, usted, que conoce mejor que nadie lo que sufrieron los pueblos del Báltico, el pueblo de sus padres, bajo la bota militar extranjera en su territorio. Esa es la razón fundamental que hace imposible que yo apoye su candidatura a la presidencia de mi patria. Y si le escribo esta carta, amistosa pero franca, es solamente para decirle que yo lamentaría muchísimo que usted, que puede prestarle enormes servicios a Colombia en los campos de la educación, la investigación y la filosofía, sufriera ahora la terrible metamorfosis del candidato y se convirtiera, simplemente, en un animal político, en el mal sentido de la palabra.

     

    Reciba usted mi saludo cordial.

     

     

    Carlos Vidales









     

    jueves, 6 de mayo de 2010

    Pensar con el deseo

    Pensar con el deseo:

    Mockus Y Petro en la segunda Vuelta

     

     

    Mauricio Rodríguez Amaya

    www.bajolamole.blogspot.com

     

     

    El uribismo se disuelve como lo que es: una ilusión óptica creada por mafiosos, paramilitares y banqueros, para que la gente sintiera una falsa sensación de bienestar, mientras se le quitaban sus derechos al trabajo digno, la salud y la educación. Los banqueros alcanzaron ganancias de más de 5 mil billones de pesos por año, el negocio del tráfico de drogas sigue incólume; ni las rutas, ni los clientes en el extranjero han sido molestados por la Seguridad Democrática. No hay un solo paramilitar condenado por los miles de muertos, las masacres, las tomas ilegales de tierras y su desmovilización no fue más que un reacomodo. Pero la maquinita tuvo su daño, cuando la corte constitucional echó atrás en embeleco reeleccionista del ubérrimo, y la crisis ya no tuvo reverso cuando el presidente bendijo con su casta potestad al santo que debía secundar su obra.

     

    El santo que persigue el cetro de su amo, no es ni siquiera una mala fotocopia. Y sin embargo en todo se parece. Durante su paso por el ministerio de Defensa, se cometieron más de 2000 asesinatos extrajudiciales, por los cuales no hay ningún miembro del ejército en prisión, pues los que fueron capturados en poco tiempo volvieron a las calles y a sus puestos. Invadió militarmente a Ecuador, violando todos los protocolos internacionales. En su contra aún pesa una orden de captura. Y ya en campaña, se consiguió su propio joseobdulio: un jj sin intestinos a la hora de hacerle daño a los enemigos de su jefe de turno. La campaña se este poderoso santo se cae sin que nada pare su debacle. El uribismo en su versión más parecida se derrumba en escombros y el desespero no  deja dormir tranquilos ni a los que salen, ni a los que sueñan en seguir viviendo del miedo y el horror.  

     

    La otra uribista, la señora que viste del color que le sirve, tampoco tiene nada que decir, ni que pensar; su campaña no representa nada nuevo, ni viejo en el escenario político. Los genuinos conservadores, los más reaccionarios, están con el santo del ubérrimo, detrás, a ver que les toca en esta tienda. Nada dice interesante la señora, nada propone y su imagen, producto de maquillaje y cámaras, no alcanza el espectáculo que aspira.

     

    Ni que decir de Vargas, el de las posturas anti guerri-lleras. No sube, no baja, no anda. Ni hablar de Pardo, a quien se le cobra la ambigüedad de su partido y el daño feroz al país causado por su jefe Gaviria (el Cesar, por si acaso).

     

    Estas circunstancias me permiten pensar con el deseo. Y es que a menos de quince días de las elecciones solo dos candidatos irrumpieron con fuerza suficiente para proponer cosas nuevas y radicales, desde dos puntos de vista disímiles y contradictorios. Por un lado, a la derecha está Mockus, el representa el anhelo legalista de una país que ha visto como el ubérrimo se limpió los huesitos y las carnitas con la constitución del 91, que hizo la ley a su antojo y que propuso, a lo Fujimori, acabar las cortes si se seguían entrometiendo en sus pilatunas. Todos conocemos a Mockus, maestro del mackartismo, cuando se trata de atacar a sus opositores; amplio con el sector privado y cerrado con los trabajadores. En sus administraciones, avanzó disciplinadamente en la privatización de la educación y la Salud en Bogotá, a la vez que despidió a más de 13 mil trabajadores, que después de un largo proceso ganaron la batalla legal contra el distrito. Pero ahí está Mockus hoy, proponiéndole a este país devastado por la política del traquetismo, los falsos positivos y la corrupción, recuperar la moralidad administrativa, la lealtad a la ley, y el amor por el respeto a lo ajeno. Sin duda, Mockus desde su óptica, representa un cambio de rumbo para este país desangrado a lo sumo y maltratado al máximo por las peripecias de ubérrimo en su afán de controlarlo todo.

     

    El segundo candidato con una marcada posición de cambio es Gustavo Petro. Ganó en franca lid en una consulta de debió ser en marzo y no en septiembre. Ganó a pesar de haber iniciado su campaña en franca minoría. Ganó caminando más y trabajando más, derrotando el triunfalismo de una izquierda facilista y cómoda. Petro ha sido el mejor proponente en los debates televisados y en los foros académicos y universitarios; es el candidato con la más clara estructura discursiva, sabe hacia dónde va, conoce el terreno del debate político y lo hace con claridad y con respeto. El martes volví a verlo en el debate contra el D.A.S. y su exposición fue de nuevo impecable. Petro habla sin miedo: no reconoce como legal el acuerdo de las bases militares, está dispuesto a desmontar las cooperativas de trabajo asociado como intermediarias del empleo; ha planteado la necesidad imperante de quitarle el poder a las mafias (incluyendo la del ubérrimo); es claro en su oposición al TLC y sabe que el camino de la paz es el de la negociación sin descuidad la fuerza del Estado.

     

    La mejor segunda vuelta es esa: un Mockus, dispuesto a defender el estatus quo con legalidad, honestidad y transparencia, y un Petro dispuesto a ofrecer a este país un cambio de rumbo necesario y posible.

     

    Petro tiene el coraje para ganar en este último tramo, la voluntad no solo de su partido, sino de miles de colombianos indecisos. Mockus supo aprovechar el lugar que la sorpresa ofrece en contiendas electorales que se dan por definidas. Ambos tienen la fuerza suficiente para pasar a la segunda vuelta. Pero insisto, estoy pensando con el deseo, y con ese mismo deseo, en cualquier caso, votaré por Petro.