martes, 20 de enero de 2009

Israel: el fascismo del siglo XXI


Por si quedan dudas sobre el fascismo de Israel contra el Pueblo Palestino.


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Palestina: Campo de concentracón de Israel

Por: J.M.G. / Redes Alternativas
 
 
 
THE GRANDCHILDREN OF HOLOCAUST SURVIVORS FROM WORLD WAR II ARE DOING TO THE PALESTINIANS EXACTLY WHAT WAS DONE TO THEM BY NAZI GERMANY …
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
CHECK POINTS NOT TO ALLOW PEOPLE BASIC FREEDOM OF MOVEMENT
 
 
 
 
 
 
 
 
 
ARRESTS & HARASSMENTS
 
 
 
 
 
 
 
 
 
DESTROYING HOMES & LIVELIHOODS
 
 
 
 
 
GIFTS (WITH LOVE) FROM THE CHILDREN OF PEACE-LOVING & CIVILIZED COUNTRIES
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

THE CLASSIC PROPAGANDA MACHINE - YOU WILL FIND THE PICTURE IN BLACK & WHITE IN ALL AMERICAN AND SOME OTHER WESTERN COUNTRIES HISTORY BOOKS, ENCYCLOPAEDIAS, LIBRARIES, MUSEUMS… THAT DEPICTS A YOUNG JEWISH BOY WITH HIS HANDS UP WHILE NAZI TROOPS POINT THEIR GUNS AT HIM AND HIS FAMILY IN ORDER TO EXPEL THEM FROM THEIR HOMES… (IT’S SUPPOSED TO MAKE YOU SYMPATHIZE WITH THE VICTIMS & TO SUPPORT THEIR CAUSE FOR JUSTICE & A HOMELAND)

THE ISRAELIS PRACTICE THE SAME TACTICS

 

 

 

 

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    viernes, 16 de enero de 2009

    Sionismo Nazi... Las Ironías de la Historia



    Hace ya dos años que volví de Palestina y desde entonces, quiero escribir este mail. Pero es tan grande todo lo vivido, que en dos años no he podido sentarme a resumir todo lo que quisiera contarles, para que al menos pudieran dimensionar lo que ahí sucede. Porque eso me pasó a mí. Creí ser conocedora del tema -algo al menos- creí saber y entender algo del "conflicto" y de la "causa", pero nada se asemeja a vivirlo. No hay libro que uno lea y no hay imágenes que uno vea, que puedan graficar lo que ahí sucede. Uno puede ser un "experto" en la materia, pero si no se ha pisado ese suelo, si no se ha respirado ese aire, si no se ha palpado esa miseria, es imposible llegar a compreder el lento genocidio que ocurre en esas tierras.

    Es imposible, porque quienes lo cometen han sido las grandes víctimas del siglo XX y entonces cualquiera que acaso condene alguno de sus actos, corre el riesgo de ser tachado de antisemita. De hecho, eso aprendimos en el curso de "Conflicto en Medio Oriente" al que entré como invitada de piedra a unas cuantas horas de Tel Aviv. A la veintena de periodistas latinoamericanos que estábamos ahí, nos entregaron un riguroso listado de claves conductuales que se titulaba: "Cómo identificar el antisemitismo del siglo XXI". Y creo que muchos lo leímos y en voz baja pensamos que fácilmente seríamos tachados de antisemitas. Por eso, muchos callan. Porque ser antisemita ante el horror del holocausto, es algo inaceptable hoy, a más de 50 años de esa masacre original que le devuelve la mano al destino, convirtiendo a sus propias víctimas, en monstruos sedientos de sangre, como si la venganza ante el dolor sufrido, saliera a borbotones medio siglo después.

    Ahí está el primer gran error. El holocausto judio nos avergüenza como especie. No hay duda. Al recorrer los campos de concentración que quedaron como vestigio, uno se pregunta cómo pudo existir ese infierno, mientras el mundo seguía girando. Cómo en esos precisos instantes, no fuimos capaces de detenerlo. Cómo fue posible que millones de seres fueran perseguidos, torturados y asesinados de la forma más cruel, en el más completo silencio del resto del planeta. Quizás, luego de la desolación y el horror que uno siente, eso es lo que más sorprende del holocausto: la indolencia y complicidad silente. Hoy, muchas décadas después, lo condenamos y somos cuidadosos al tener el más mínimo acto de aceptación de alguna actitud nazi.... ¿verdad?

    ¿Tendrán que pasar nuevamente décadas para que entonces nos preguntemos cómo fue posible que en el más completo silencio se masacrara a los palestinos?

    ¿Entonces seremos capaces de ver las fotos de los moribundos detrás del muro esperando comida? ¿A las mujeres pariendo en las fronteras establecidas por el sionismo? ¿A los prisioneros que Israel mantiene en condiciones infrahumanas? ¿Veremos entonces el muro y sus rejas interminables, con un judio hablando detrás de un vidrio mientras te grita que te quites la ropa una y otras vez, solo para atravesar de una lado a otro y poder visitar a tu familia? Y lo que parece más terrible aun, ¿las fotos de los palestinos tatuados con un número en los brazos como un carnet imborrable que les autoriza entrar a Jerusalem? Sí, tatuados. Igual que esas fotos espantosas de esqueléticos judios fichados en los Campos de Concentración. Hoy, de palestinos.

    ¿Tendrán que pasar otros 50 años para que podamos ver todo esto y no sentirnos amenazados de ser antisemitas?

    Ahí está el primer error que los judios sionistas han sabido calarnos profundamente, para entonces amparar las más atroces injusticias que sus propios antepasados sufrieron bajo el yugo de los nazis. No hay que aceptar más este chantaje moral. Se que este mail bastará, para que mi nombre entre en la lista de los antisemitas. Pero no lo soy. Mi padre, yugoslavo, eslavo y casi gitano, sobrevivió a la limpieza étnica de los nazis y él mismo me enseñó que los nacionalismos enfermizos como el que persiguió a su pueblo en la Segunda Guerra, son la lacra social más terrible que puede existir. ¿Y qué es el sionismo de Israel sino un nacionalismo moderno y enfermo?

    Un nacionalismo que, en sus vertientes más colonizadoras cercanas al socialismo (supuestamente ateo), apela a razones bíblicas para demandar un territorio que, además, pretende limpiar de las otras razas que ahí habitan. El sionismo es racista. No porque en sus principios esté escrito o porque la ONU en 1975 lo haya dicho en una resolución, sino simplemente porque no tolera la coexistencia de otros pueblos y actúa en esa dirección.

    Como todos, crecí repudiando el holocausto y de cerca, con mi padre y sus historias.

    Tanto me enamoré de la "causa", que a los 19 años estuve a punto de irme a Kibutz, embobada en mi adolescencia por la justicia tardía para el pueblo judío. Enamorada de "la causa" y de la propuesta socialista de construir patria mancomunada en el desierto. Sin una gota de sangre judia, sentí que mi raza eslava estaba con ellos y si algo podía hacer concretamente, era ayudarlos a sembrar, en un proyecto de vida que aun quisiera para mis hijos. En paz, comunidad y tolerancia.

    Veinteaños después conocí uno de los kibutz más emblemáticos de la oleada que se creó en los '70. Y sigo creyendo que es un proyecto precioso, sino fuera por "el alto costo humano que representa". Supe como se reparte el sueldo de todos para la comunidad, compartí con ellos el Hanukkah, vi los huertos inmensos perfectamente regados, las áreas comunes y su intimidad. Pero esta vez también vi los restos de casas bombardeadas, "tan moriscas en su arquitectura", que se levantan en medio de los verdes sembradíos del Kibutz como trofeo a la reconquista de la "tierra prometida".

    A un lado, la lechería con vacas ultradesarrolladas capaces prácticamente de dar queso listo en un teta y al otro lado, las ruinas de la que fue el hogar de alguna familia palestina allegada hoy tras el muro en esos ghettos árabes que los judíos sionistas parecen haber recreado al más puro estilo de los ghettos judios de la Alemania Nazi donde sucumbieron sus propios antepasados. Así de irónico es todo y ellos mismos lo describen.

    Pude ver tras el resplandor de las velas del Hanukkah, como se retiraba el bus diminuto que transportaba como ganado a la servidumbre: palestinos enflaquecidos por el hambre que son autorizados a ingresar a Israel, con un carnet especial que los acredita como tal y les permite un "libre" tránsito.

    Recordé entonces esas viejas películas que mostraban el esplendor europeo de algunos pocos en plena década de los '40, mientras la Segunda Guerra asolaba el continente. Hitler en sus despampanantes juegos Olímpicos, y al frente la chimenea humeante de los Campos de Concentración. Recordé incluso algún texto que describe la casa de Townley en Santiago, cuando Mariana Callejas celebraba sus emperifolladas rondas literarias en plena dictadura, mientras en el subterraneo de su propia casa, el servicio de inteligencia torturaba sin piedad a quienes son hoy algunos de los Detenidos Desaparecidos de Pinochet.

    No hay que tener miedo. Condenamos el holocausto judio y hoy condenamos -oportunamente- el holocausto palestino.

    Ir a Palestina, entrando por Tel Aviv, es una experiencia demoledora y desde entonces, es imposible no sentir una pequeña cuota de responsabilidad al ser cómplice de esta masacre, simplemente por no hablar. Pero es tan abrumadora esa experiencia, que intentar describirla se hace cuesta arriba. Porque surge la ansiedad de que comprendan que condenar la masacre palestina, no tiene que ver con el antisemitismo ni es una causa "in" en estos días. Los análisis internacionales, las proyecciones políticas, y el complejo panorama de la zona, quedan a un lado cuando se respira ese aire absurdo de intolerancia y masacre permanente.

    La "tierra prometida" es hoy un cuadrillé de pueblos enmarcados en un muro de más de 8 metros de altura que zigzaguea el suelo y forma ghettos palestinos, de donde no hay salida. Apuñados, los palestinos quedaron en algunos pueblos sin conexión entre sí muchas veces, sometidos al ímpetu de los israelitas que deciden qué puede entrar a ese ghetto -o pueblo si prefieres- y qué puede salir. Esto incluye, obviamente, hasta lo más básico como la comida que, estrategicamente, te permite matar de hambre lentamente a quienes están adentro.

    Imagina por un instante un largo edificio de 6 pisos, interminable, rodeado de militares anónimos que te encañonan constantemente y que encierran el lugar donde vives. Nada puede salir o entrar a ese lugar, sin que una patrulla de judios sionistas lo autorice a través del pequeño "check point" dispuesto.

    Si tu padre quedó en el ghetto de al frente, o pueblo -si prefieres- deberás visitarlo escasamente y previa autorización. Entonces, tendrás que hacer una larga fila, entre dos rejas como las vacas camino al matadero, ingresarás a una pequeña habitación donde sacarás tu ropa, serás humillado sin derecho a pataleo en tu propia casa, y alguien te gritará en hebreo detrás de un vidrio, si es correcto lo que estás haciendo. Sino, pueden apresarte y te llevarán a otra habitación quien sabe con qué fin.

    Si la panadería quedó al otro lado del check point, deberás hacer esta rutina de ida y de vuelta, solo si tienes la suerte de entrar, para luego ver si tienes la otra suerte de encontrar algo para comer. Así como me han tenido que perdonar los amigos judios que leen este mail, que me perdonen también los palestinos por simplificar tanto el asunto, pero es en esta rutina cotidiana y abrumadora que todos desconocemos, como logran matar a todo un pueblo lentamente. Ahorcándolo, asfixiándolo cruelmente.

    Belen es uno de los más dolorosos ghettos palestinos, porque buena parte del mundo recuerda ese lugar como un sitio histórico que quisieran visitar sin temor.

    La plaza de Belén, enmarca la llegada a la Iglesia de la Natividad. Los habitantes de Belen, que obviamente poco y nada comparten el fervor cristiano, respetan a los escasos turistas y valoran ese espacio como el sitio histórico que indudablemente es. Que distinto entonces ir a Nazareth, hermoso en la pulcritud israelita y prácticamente neutralizado con el fanatismo religioso o ateo -como quieran- de la administración judia que lo gobierna. Si preguntas por alguien llamado Jesús de Nazareth, entrarás a lista de las personas no gratas, aunque simplemente seas un historiador nada de católico. La intolerancia se respira en Israel. El recorrido por Jerusalem con algún judio que quiera acompañarte como guía turístico, llega a ser tragicómico. Solo pasas por fuera del Santo Sepulcro y como quien indica que ahí hay un cruce de calle, te lo señalan.

    Esto para los turistas que acaso logran evidenciar este ¿racismo? en un rápido tour. Pero si te quedas solo una noche en Belen, y te atreves a entrar por el Check Point que diariamente deben hacer los escasos habitantes del pueblo que todo el mundo mira el 25 de diciembre, comenzarás a sentir el dolor en el aire.

    Las pocas tiendas que hay, abren sus puertas como para no perder la costumbre. La plaza se repleta de hombres enflaquecidos y hasta con el rostro como desfigurado por el dolor, que se pasean en círculo matando el tiempo, vestidos con ropas como de los años 50. No tienen trabajo, no pueden salir de Belén a buscar trabajo. Tienen hambre. Sus mujeres e hijos esperan en casa por algo para comer y ellos deambulan por la plaza, mirando a los escasos turistas y compartiendo algún café con cardamomo.

    Las vitrinas están vacías. Puedes comer algún shawarma seco y duro, que quien sabe cuánto tiempo ha permanecido clavado en el asadero. Los judios no han dejado entrar carne, y el autoabastecimiento, nunca ha sido un ideal que funcione en la práctica. Un pequeño pueblo, rodeado de piedras y arena, al que ni siquiera llega agua con seguridad.

    Te paseas como un perfecto idiota en uno de los lugares más emblemáticos para el mundo occidental y entonces decides entrar a un restorán a pocas horas del 25 de diciembre. Un escuálido árbol de navidad parpadea a la entrada, y al menos 10 mesoneros sentados en la barra te reciben con felicidad, llevarás algunas monedas, también judias... que solo podrán transar entre ellos mismos. Eres el único turista que ingresa y el menú es reducido. No hay casi comida, porque la frontera no se ha abierto. Viven en la tierra donde siempre existió su gente, pero hoy no tienen derecho salir, ni a moverse, ni a comer, ni a decidir nada sobre su propio destino. Están presos en su propia casa, esperando... esperando.

    Entonces pides un té y un pan con queso. Esa es la cena de navidad que puedes comer en Belén, mientras afuera un grupo de niños y hombres te mira engullendo el queso que han reservado para el turista, con la esperanza de que se mueva la microeconomía que tienen en ese ghetto donde nació Jesús.

    Si puedes permanecer más días en Belén, comenzarás a sentir entonces la angustia de vivir en un Ghetto. Comenzarás a sentir la desesperación y entenderás otro poco de la historia: simplemente un buen día, el mundo decidió hacer justicia con un pueblo masacrado como el judio, y en la accidentada división territorial, tu casa quedó al otro lado.

    Deberás desocuparla, y partir al ghetto, acarreando las pocas cosas que pudiste sacar, y arrastrando a tus niños entre lágrimas y griteríos. Te intalarás en un campo de refugiados, que se diferencia de los campos de concentración nazis, porque la muerte es más lenta que con el gas. Morirás de locura y hambre y no asfixiado.

    Vivirás arriba de varias familias en una habitación (con suerte), sitiado a pocos metros por el muro que te encañona con tanquetas y fusiles, y esperarás con ansias la llegada de algún valiente grupo de turistas alternativos, que quiera "conocer tu realidad". Entonces te comprarán a 10 dólares algún tejido de la abuela, o alguna precaria artesanía que hizo tu esposo en la cárcel condenado a 15 años por apedrear un carro de policías judíos y podrás decidir qué hacer con esos 10 dólares. Lo más probable es que los pases a la olla común, porque te dará mucho dolor ver a los hijos de tu "vecino" con tanta hambre como los tuyos.

    Así transcurrirán tus días. Lentamente. Muy lentamente. Siempre esperando como que la pesadilla termine y un buen día te digan, acabó... puedes regresar a tu casa. Pero eso no pasará. Hace 30, 40 años que tu casa ya no existe. En su lugar, hay un país que instaló sobre tu cama, una preciosa lechería de vacas genéticamente perfectas.

    Y como no hay territorio donde construir, deberás seguir en el Ghetto delimitado por otros, subsistiendo otros 40 años más hasta que mueras de viejo, con la mejor de las suertes. Tus hijos acaso irán a la escuela, cada vez más llenos de odio e impotencia, porque los escolta el muro, los militares, los tanques que te acechan a cada paso. Hasta que un día ese pequeño se convierta en hombre y entonces definitivamente no encuentre respuesta para entender por qué no puede ir a ese lugar también sagrado para él que es Jerusalem y que está solo a 10 minutos. Hasta que no encuentre respuestas para entender por qué no puede ir a estudiar a una universidad libremente, o casarse y formar una familia dignamente.

    Entonces, ese muchacho que criaste en la miseria del Ghetto explotará de ira e impotencia, y juntará un puñado de piedras que arrojará contra el muro que lo somete a la más espantosa miseria. Ese muchacho entonces, será detenido y torturado varios años acusado de terrorismo. La evidencia serán las piedras, y la honda artesanal que fabricó a escondidas. Tu envejecerás esperando su libertad y explicándole a sus hermanos lo que sucede, intentado que ellos no corran la misma suerte, mientras sobrevivien ahogados en ese ghetto cada vez más infernal. Y si el muchacho entonces sale, será solo para juntar ahora un puñado de clavos y construir esos famosos cohetes que tanto desesperan a los judios sionistas.

    Los "kassam", tubos artesanales de metal, rellenos de pólvora y clavos, que tienen la fuerza suficiente para subir 8 metros, traspasar el muro y explotar en una lluvia de clavos contra tus opresores y que irónicamente ellos mismos rescatan para transformar en esculturas que adornan sus hermosos jardines y que muestran como una evidencia de la violencia que son víctimas.

    Vendrá entonces la primera represalia, un tanto desproporcionada, cinco tanques aplastarán viejos autos palestinos, arrollarán niños que se entrenan en la intifada ("levantamiento") afinando la puntería con las históricas piedras de Belén.

    Mientras revuelves la olla común con escasos porotos y pepinos, escuchas el griterío y la desesperación, como cuando los nazis entraban de golpe al pueblo de mi padre en Brac buscando a los partisanos. Nuevamente el horror te aplasta. Verás a morir a los tuyos, correrás entre el humo con los cuerpos ensangrentados, y los refugiarás en el Ghetto, a la espera de alguien de la Cruz Roja que cumpla la rutina humanitaria mientras José Levi despacha con su espantoso sonsonete español que: "ha empezado una nueva intifada".

    Si la frontera no se abre ni siquiera para la carne, o la leche, más difícil es aun ingresar artefactos que te permitan igualar la violencia de bombardeos aéreos o incursiones con tanques que reprimen los piedrazos o los kassam de tus hijos.

    Entonces llegará al poder de otro de tus hijos un poco de pólvora y tu se la quitarás. En silencio, sentirás -como ellos en su ferviente adolescencia- que los kassam con ese puñado de clavos, no igualan al poderío militar que te reprime. No tienes trabajo, no tienes comida, no puedes moverte del Ghetto, en tu mente solo existe la necesidad de hacer justicia, no puedes pesar en nada más. No hay futuro.

    Darás vueltas en el ghetto una y otra noche, como siempre hace 40 años. Los bombardeos intensifican el bloqueo. No tienes agua, no tienes comida. Tus hijos sobrevivientes están muriendo de hambre y tu estás enloqueciendo. Pasarás muchas noches desvelada, hasta que aprenderás a construir un explosivo casero con esa pólvora. No le dirás a nadie, pero después de 40 años de miseria y represión, estás agobiada. No hay salida y decides que no te matarán de hambre lentamente y que tu muerte entonces no será en vano. Construirás explosivos que esconderás en tu cuerpo. Lograrás pasar el check point y lo harás estallar en el lugar más repleto de judíos que puedas encontrar. Esa es será tu pequeña venganza.

    Mientras los restos de tu cuerpo se mezclaron con la sangre de los judíos también muertos, José Levi informará de un nuevo atentado suicida y horas más tarde, anunciará la segunda replesalia. Bombardeos aéreos han dado sobre tu campo de refugiados. 290 muertos y 900 heridos en una nueva incursión de uno de los países militarmente más poderosos del planeta, que somete a los esqueléticos terroristas palestinos armados de piedras y cohetes kassam que tras 40 años de miseria y destierro no encuentran solución a su existencia y no se resignan a morir en uno de los ghettos del siglo XXI que reviven a los del Tercer Reich.

    Ese fue el titular cuando llegué a Palestina: "Abuelita terrorista se suicida y mata a dos judíos". Tenía 50 nietos, versaba la bajada de la crónica. 50 nietos que habrá criado en el Ghetto, en esta 4 décadas... dónde más.

    Después de estar 4 días en Belén, decodifiqué el titular. De-construí el titular y entonces, comencé a sentir cómo era posible enrollarse un montón de explosivos en el cuerpo. Sentí la angustia, abrumadora, la desesperación.

    Decidí salir de Belén, angustiada, amargada... aterrorizada, y con una de las tristezas más profundas que he sentido en mi alma, simplemente porque tienes la certeza absoluta de que no hay retorno.

    Lleguamos a Betjala, que tiene conexión directa con Belén, omitiendo el check point. Entramos al mejor hotel de Betjala, un hermoso edificio de casi 12 pisos, hermosamente decorado, con un salón inmenso en la recepción, un gran comedor, un hermoso bar. Más de 300 habitaciones. Todas vacías.

    Pedimos una buena habitación. Estaban todas disponibles. Un gran ventanal. Betjala como deshabitada, detenida en el tiempo. Y nosotros omitiendo un rato el caudal de incompresiones que teníamos en la cabeza y el corazón. Estábamos escapando, al menos unos días. Teníamos hambre. Esa noche podríamos comer bien. Entonces por teléfono pedimos a la recepción algo de comida. Decidimos bajar al restorán. A las 9 de la noche, un restorán con más de 100 mesas había sido abierto solo para nosotros. La mesa repleta de las más exquisitas comidas árabes, sin exagerar. Todos los mesoneros a nuestra disposición. Estaba siendo difícil huir de la miseria. La teníamos escondida tras el lujo de ese hotel también detenido en el tiempo. Era temporada alta, plena navidad y no habían llegado pasajeros. Comimos lento, pensando en cómo hubieran querido algo de "very tipical food" en el campo de refugiados que habíamos visitado horas antes.

    Una cerveza fue el postre y nos instalamos en el hermoso salón contiguo. Prendieron las luces para nosotros y entonces apareció un hombre alto, canoso, amable. Saludó y se presentó como el dueño del hotel. Comenzó una tonta conversación sobre clima. El no quería hablar del tema y nosotros tampoco, pero nuestro inglés chapurreado, tan chileno, pronto lo hizo sospechar sobre nuestra procedencia. Como muchos en Betjala, él también tenía un familiar en Santiago. Entramos en confianza, y entonces preguntamos y preguntamos.

    Cómo sobrevivía, cómo mantenía ese hotel y para qué lo hacía en medio de tanta desolación. La conversa cada vez era más triste. Los escasos 200 dólares que podíamos dejar por nuestra estadía, ni siquiera alcanzaban para pagar la electricidad de 1 día funcionamiento del hotel. ¿Por qué no te vas a Chile?, le preguntamos. Uno de sus hermanos vive en Santiago. Sus ojos se llenaron de lágrimas, como si ese tremendo hombre de rasgos tan masculinos, fuera un pequeño nene muerto de susto. Como un comandate derrotado en su trinchera, moribundo, pero impecable y de corbata, él estaba dispuesto a morir ahí, en el precioso hotel que heredó de su padre y que antaño estaba repleto de turistas, viviendo el esplendor de la cultura árabe mezclada con el rito católico de la navidad.

    No puedo hablar, dijo tartamudeando y se despidió de lejos antes de marchar. A la mañana siguiente partimos rumbo a Jordania. No pudimos conseguir un auto palestino que nos llevara a la frontera. No queríamos dejar ni 10 dólares más en manos de Israel. Pero fue imposible. Está prohíbido y aunque los "territorios palestinos" dan con Jordania, la frontera también es de los judios.

    Pao Dragnic


    jueves, 15 de enero de 2009

    EL 2008, CADA QUIEN HABLA DE LA FERIA SEGÚN COMO LE FUE


    por Germán Ávila

    Los medios de comunicación se extienden en adjetivos para calificar el año que acaba de terminar, la revista SEMANA exhibe en portada un collage de fotografías con los personajes mas destacados durante el 2008 acompañado del sonoro título: "¡Que año carajo!", el cenit de la política de Seguridad Democrática del presidente Uribe, pero el año en que enterró la posibilidad de una reelección inmediata; reacciones y análisis de todos los calibres reconocen en el año inmediatamente anterior uno de los mas agitados de los últimos tiempos, pero realmente ¿que balance arroja a los ciudadanos del común el 2008?

    Uno de los aspectos mas movidos del año anterior tiene que ver indiscutiblemente con el conflicto armado; el año empieza dando una luz después de la fallida participación en 2007 del presidente Hugo Chávez como garante de un proceso de acuerdo humanitario y que fue desechada con débiles argumentos por parte del gobierno colombiano, las liberaciones unilaterales por parte de las FARC varias personas que hasta el momento se encontraban en su poder ponen en la mesa un importante avance que fuerza al gobierno a generar espacios de negociación, sin embargo la respuesta de este no puede ser mas cerrada, la convocatoria a la marcha del 4 de Febrero pasado que quiso ser exhibida como una iniciativa independiente, pero que al final mostró haber sido atizada desde el gobierno agita consignas de verdadera intolerancia y le mete mas gasolina al conflicto desde el escenario político; cada vez que la insurgencia hacía un movimiento para buscar al menos interlocución, la contraparte se movía con el fin de deslegitimarla, las giras del presidente por Europa con el único objetivo de exigir pronunciamientos de los gobiernos contra las FARC, mostraban que las dos partes estaban caminando por dos senderos distintos hacia destinos contrarios.

    La posibilidad de un encuentro de algunos presidentes de América y el mundo con el comandante de las FARC Manuel Marulanda en territorio colombiano acercaban cada vez mas la posibilidad de que esta guerrilla adquiriese el Estatus de Beligerancia, lo que sería un muy duro golpe al gobierno Uribe que había desgastado seis años de gobierno casi exclusivamente en sostener el calificativo de terroristas hacia los insurgentes; ante esa posibilidad el gobierno opta por atacar el campamento que Raúl Reyes había instalado en territorio ecuatoriano a pocos metros de la frontera con Colombia causando la muerte del comandante guerrillero y de casi 30 personas mas en un posible caso de ejecuciones extrajudiciales; esta fue una victoria pírrica para la Casa de Nariño, pues aunque logra el objetivo de dar de baja a un miembro del Secretariado de las FARC e interrumpe la posibilidad del mencionado encuentro de los presidentes con Marulanda en los llanos del Yarí, genera una crisis aún no superada con Ecuador, Venezuela y otros países del hemisferio y muestra a un gobierno vacilante y que se contradice públicamente con una facilidad y un cinismo impactantes, los representantes de Colombia quedan ante sus vecinos poco mas que como unos mentirosos.

    El estímulo a la política de la traición empieza a dar frutos importantes, es entonces cuando a pocos días de la muerte de Raúl Reyes, otro miembro del secretariado es asesinado de una manera por demás macabra por parte del encargado de su seguridad, quien no solo le dispara en la frente mientras dormía, sino que le cercena un brazo para entregarlo al ejército como prueba de su acción y en espera de una recompensa que no solo no llegó, sino que fue reemplazada por una condena en prisión, la entrega de una guerrillera que había sido mostrada por los medios como "emblemática", pero que llevaba años aislada, es aprovechada por estos mismos para anunciar con bombos y platillos y a coro el fin de la organización armada, final que era "confirmado" con la muerte de Marulanda, que aunque fue por causas naturales, caía como anillo al dedo a quienes gritaron el conteo regresivo que anunciaba el fin de las FARC.

    La "operación jaque" además de mostrar que los extranjeros en poder de las FARC no eran tres sino cuatro, pues el fabricado "símbolo de la libertad colombiana" no bien estuvo en libertad para recordar que su casa era en Francia y no aquí, mostró que para el gobierno colombiano el fin justifica los medios y mas allá del delito de Perfidia, que es la utilización de emblemas humanitarios y de organizaciones de prensa en operaciones militares, nuevamente muestra a un gobierno contradiciéndose y mintiendo abiertamente a la opinión pública con respecto al uso de dichas insignias y a un CICR muy débil a la hora de exigir claridad al estado colombiano; los argumentos que justifican esta Perfidia reposan en que no fue una operación militar, pues no hubo intercambio de disparos ni pérdida de vidas humanas; sin embargo aun con lo que las FARC anunciaron como una traición por parte de las personas encargadas de custodiar a los retenidos, la intervención del estado fue eminentemente militar, pues estuvo a cargo de militares y agentes de inteligencia y no de funcionarios de oficina; y la principal contradicción del gobierno radica precisamente ahí, pues a la hora de anunciar la "gran victoria" se habla de una "operación encubierta y de infiltración impecable", pero a la hora de explicar el uso premeditado y durante todo el lapso de la operación de insignias humanitarias ya no es una operación militar.

    Pero mientras las pocas victorias militares auténticas (por que no hay que olvidar los falsos positivos, sobretodo los que no se saben) son cantadas a los cuatro vientos, los dramas televisivos majestuosamente reproducidos por los noticieros ocultan el inefable escándalo de un estado absolutamente permeado y sustentado por el narcotráfico y el paramilitarismo, donde el dolor de los familiares de las víctimas de un lado tiene mas valor que el de las víctimas del otro, donde la única forma de poder sufrir con dignidad la muerte de un ser querido en medio del conflicto es solo si era diputado, congresista, alcalde o ex gobernador, los hijos de los humildes están condenados a morir entre las sombras.

    Y esos mismos humildes (y otros no tanto), que le apostaron a una luz poniendo su dinero en una empresa que ofrecía enormes dividendos bajo la sola condición de no preguntar por su procedencia vieron de nuevo sus sueños humillados a los pies de los grandes señores del dinero, el sector bancario nacional debe vivir, aun cuando sea con los jirones de piel de sus ahorradores, no importa que con el fiasco producido por la intervención de DMG se haya caído la reelección inmediata, el plan de quienes la impulsan no es a cinco sino a treinta, cincuenta y mas años, el Uribismo es una forma transitoria de decirle a algo que prevalece en el tiempo por encima de quienes se favorecen de él.

    Entonces esta navidad mostró que los enormes éxitos de la seguridad democrática no dieron ventajas objetivas a quienes sintieron la crisis con inclemencia, se percibió una importante disminución de las posibilidades de la gente a la hora de celebrar las fiestas de fin de año (que son un buen medidor del estado de la economía), esta vez algunos sí notaron que son los "padres de la patria" los que se sostienen con la guerra, no el resto del país; habrá que ver en la cena navideña de qué familias se sirvieron porciones de Raúl Reyes, con una tajada de Felipe Rincón o algo del brazo de Iván Ríos acompañados de copas rebosantes de la sangre de los jóvenes de Soacha, Pereira y los tantos otros sitios donde fueron masacrados por el estado como animales para justificar el brindis de la cena del fin del anterior, que fue: "¡que año carajo!".


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    Publicado por German Avila para NOTICIAS DE COLOMBIA el 1/14/2009 07:35:00 PM

    miércoles, 14 de enero de 2009

    El verdugo premia y Filadelfia llora

    Indignación nacional

    El verdugo premia y Filadelfia llora

    Mauricio Rodríguez Amaya

    www.bajolamole.blogspot.com


    La medalla de la libertad, símbolo de los revolucionarios de Filadelfia que hace 232 años sellaron la independencia norteamericana, es ahora la herramienta con que el Asesino de Bagdad premia a sus más cercanos colaboradores, cómplices y aliados. Y por su puesto, Como ya parece ser costumbre, Colombia tiene que registrar en las negras páginas de su amarga historia que un Presidente reciba semejante distinción, no por haber contribuido a la lucha por los derechos de los pueblos a la libertad y la autodeterminación, sino, por el contrario, por apoyar sin cortapisas a uno de los gobiernos más sanguinarios e impopulares de la Patria de Washington, Thomas Jefferson, John Adams y Benjamin Franklin.

    W. Bush es responsable de más de 30 mil muertos en Irak durante la guerra que él mismo creó, sin contar a los más de 4 mil soldados norteamericanos que dieron su vida por semejante caprichito petrolero. G.W. Bush es el responsable de más de 7 mil muertos durante su aventura en Afganistán. Se debe a su provocadora política de seguridad el alevoso atentado contra las Torres gemelas. Bush apoya soterradamente con inteligencia, dólares y armas la masacre contra Palestina; Bush propició el atentado contra la democracia venezolana en abril de 2002, estimula golpes y masacres en Bolivia y alimenta diariamente la felonía de los guerreristas en Colombia. Este matarife texano pone las medallas mancillando los símbolos de la libertad norteamericana y los sueños de quienes en Filadelfia firmaron por una patria respetuosa de los pueblos.

    A quienes condecora? A los mismos que han apoyado su vergonzoso trajinar de guerra y muerte: Howard, ex primer ministro australiano, Blair, ex primer ministro británico y Álvaro Uribe, presidente de Colombia. Los dos primeros apoyaron con armas y dinero las agresiones contra Irak y Afganistán, el último, no contó con los recursos para hacer lo mismo, pero hace parte de la lista negra de gobiernos lacayos que firmaron las cruentas aventuras del imperio. Como si fuera poco, mientras Nuestra América busca los rumbos de la autodeterminación, las reformas y el socialismo, el gobierno de Uribe, junto a otros Estados afiliados a la Doctrina Monroe, es el más pertinaz aliado del gobierno de Bush en la región. Provoca odios inútiles entre los vecinos del sur para congraciarse con sus jefes en el norte. Estimula la guerra y facilita la instalación de bases militares en el Sur para instigar y provocar a los gobiernos que promueven el viraje y las reformas. El gobierno de Colombia, en nombre de la Seguridad Democrática, ha motejado con el sesgo de Terroristas a todos quienes hacen parte de la oposición política, ha descuartizado el presupuesto para garantizar los 800 mil dólares diarios que le cuesta a la patria su histeria guerrerista.

    El verdugo del mundo premia a sus secuaces y Filadelfia llora el ultraje de su estrella. Pero nuestro pueblo sufre una indignación más al saber que el pérfido gobierno de Colombia es premiado por apoyar la guerra, la destrucción y el asalto del mundo. ¿Con qué ojos nos mirará el mundo?, cómo podremos verlos a la cara sin sentir la vergüenza de cargar con la marca del tirano?. Indignación es lo que se siente al ver de nuevo que quien se aposta en el gobierno para ser de las suyas es premiado por su arrogancia, cuatrerismo frenético y genuflexión a los intereses de Monroe y sus discípulos.






    martes, 6 de enero de 2009

    La humanidad sangra por Palestina

    Por Germán Ávila

    El ataque israelí en contra de la franja de Gaza no puede calificarse de manera diferente a una carnicería: mas de 500 muertos (23 civiles sólo el lunes), 2.200 heridos del lado Palestino contra cinco muertos del lado de Israel y no mas de quince heridos, un número difícil de establecer de desplazados desde el inicio de los ataques aéreos el 27 de diciembre pasado agravado con los bombardeos desde la costa mediterránea, la incursión y el bloqueo terrestre muestran un panorama desolador y una crisis humanitaria solo comparable a otras generadas por los mismos israelíes.

    Las imágenes de niños asesinados por los bombardeos y ametrallamientos dirigidos claramente en contra de la población civil se han vuelto cotidianas, las justificaciones por parte del gobierno de Tel Aviv dejan un amargo sabor y el clamor de cientos de gobiernos que tímidamente buscan un cese al fuego a fuerza de reunirse entre ellos no muestra un final cercano ni mucho menos equitativo para las partes.

    Meron Reuben, embajador de Israel en Colombia afirma en entrevista concedida al diario EL TIEMPO antes del inicio de la ofensiva terrestre el pasado 3 de enero, que "Israel hace la diferencia entre el pueblo palestino y Hamas", pero cientos de civiles asesinados, escuelas y hospitales bombardeados, residencias con mujeres y niños bajo fuego de artillería parecen desmentir esta afirmación o por lo menos ponen otra realidad en la mesa y es que Hamas y el pueblo palestino no son tan fácilmente diferenciables, pues Hamas, Al Fatah y Hezbolla (entre otros) pueden ser una expresión de quienes se han levantado en contra de lo que ya se llama de manera mecánica "la ocupación" del territorio Palestino por parte de los israelíes, llevando esto a la conclusión entonces de que para acabar con esas expresiones insurgentes deben acabar con el pueblo palestino en su conjunto, lo que muestran que están dispuestos a hacer y que esas poses pseudo-humanitarias carentes de contenido al diferenciar entre los unos y los otros no son mas que artificios diplomáticos.

    Mientras tanto la justificación del gobierno presidido por Ehud Olmert es que Israel se ha cansado de los 8 años de constantes ataques con cohetes desde Gaza a su territorio y que están protegiendo su pueblo al buscar la erradicación de Hamas, que es quien gobierna esta zona de Palestina. De primera mano parecería un argumento, aunque no convincente ni justificable, por lo menos para considerar, sin embargo al revisar las cuentas de esos "constantes ataques" se encuentra que los 1.500 muertos del lado de Israel están muy bien "compensados" con los mas de 4.700 del lado Palestino desde el año 2000 hasta antes de iniciado el bombardeo el 27 de Diciembre.

    Teniendo en consideración los ataques suicidas que son los mas publicitados y que indiscutiblemente causan zozobra en la población judía, no es precisamente una postura pasiva la de estos, pues sólo como ejemplos se puede mostrar el ataque que desde la costa de Beit Lahya hace un barco israelí el 9 de junio de 2006 y donde murieron los 7 miembros de una familia (padre, madre y cinco niños) en el área de Waha o la destrucción de la única planta eléctrica que hay en Gaza hecha el 28 del mismo mes y como "respuesta" al secuestro del cabo Gilad Shalit.

    Uno de los elementos a tener en cuenta es que los hechos ocurridos desde el 27 de Diciembre hasta la fecha tienen un cariz que no cabe ser catalogado como una confrontación entre dos fuerzas en iguales condiciones de combate, el argumento de los cohetes qassam palestinos, cuyo poder real de destrucción es muy poco, los fusiles AK 47 y las granadas y morteros antitanque, queda muy mal parado al lado de los misiles y bombas lanzados desde los buques, aviones y tanques de las fuerzas militares mejor armadas de todo el medio oriente (y una de las del mundo); como muestra de semejante desigualdad se ve el caso de Mohamed Barrakeh, quien murió producto de los disparos recibidos porque "estaba lanzando piedras contra un puesto militar israelí" en las inmediaciones de la población de Gush Katif.


    Todas estas acciones son perfectamente justificadas por el Ministro de Defensa de Israel Ehud Barak, quien ya fue Primer Ministro entre 1999 y 2001tras una prolija carrera en el campo militar, habiendo participado en varias operaciones encubiertas contra blancos palestinos, incluyendo la famosa "Primavera Juvenil" en Beirut en 1973 que valió hasta para una película de Steven Spielberg. Sin embargo, sea Barak, Sharon, Golda Mehir u Olmert, siempre hay quien justifique la agresión, como ocurrió con el brutal ataque contra Libano el año 2006, que dejó cientos de civiles muertos y a Beirut en ruinas, lo cual fue perfectamente maquillado por la persecución del grupo Hezbolla.

    La comunidad internacional se muestra "consternada", pero salvo tímidos intentos de unos pocos presidentes europeos y del medio oriente, nadie toma una postura realmente seria contra esa masacre, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió con el único objetivo de rechazar de manera radical los ataques a la población civil y la postura israelí de no permitir veedores internacionales en el conflicto, además del sitio que estableció sobre la franja de Gaza y que tiene completamente aislados a un millón y medio de personas (eso sin contar con la situación de Cisjordania o el muro que rodea Palestina), pero mas allá de eso no pasará nada; de nuevo habrá protestas desde lejos y un silencio cómplice desde los mas poderosos, nuevamente el dios de los católicos, junto con el de los protestantes, Alá y todas las otras deidades útiles en la política, vuelven el rostro hacia otro lado mientras aplastan a los que son sus hijos en tiempos de paz y prosperidad, aun cuando estos se aferran a ellos como única esperanza y fortaleza para una lucha desigual que solo parece acabarse cuando se sacie la sed de sangre.


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    Publicado por German Avila para NOTICIAS DE COLOMBIA el 1/06/2009 06:54:00 PM