viernes, 16 de enero de 2009

Sionismo Nazi... Las Ironías de la Historia



Hace ya dos años que volví de Palestina y desde entonces, quiero escribir este mail. Pero es tan grande todo lo vivido, que en dos años no he podido sentarme a resumir todo lo que quisiera contarles, para que al menos pudieran dimensionar lo que ahí sucede. Porque eso me pasó a mí. Creí ser conocedora del tema -algo al menos- creí saber y entender algo del "conflicto" y de la "causa", pero nada se asemeja a vivirlo. No hay libro que uno lea y no hay imágenes que uno vea, que puedan graficar lo que ahí sucede. Uno puede ser un "experto" en la materia, pero si no se ha pisado ese suelo, si no se ha respirado ese aire, si no se ha palpado esa miseria, es imposible llegar a compreder el lento genocidio que ocurre en esas tierras.

Es imposible, porque quienes lo cometen han sido las grandes víctimas del siglo XX y entonces cualquiera que acaso condene alguno de sus actos, corre el riesgo de ser tachado de antisemita. De hecho, eso aprendimos en el curso de "Conflicto en Medio Oriente" al que entré como invitada de piedra a unas cuantas horas de Tel Aviv. A la veintena de periodistas latinoamericanos que estábamos ahí, nos entregaron un riguroso listado de claves conductuales que se titulaba: "Cómo identificar el antisemitismo del siglo XXI". Y creo que muchos lo leímos y en voz baja pensamos que fácilmente seríamos tachados de antisemitas. Por eso, muchos callan. Porque ser antisemita ante el horror del holocausto, es algo inaceptable hoy, a más de 50 años de esa masacre original que le devuelve la mano al destino, convirtiendo a sus propias víctimas, en monstruos sedientos de sangre, como si la venganza ante el dolor sufrido, saliera a borbotones medio siglo después.

Ahí está el primer gran error. El holocausto judio nos avergüenza como especie. No hay duda. Al recorrer los campos de concentración que quedaron como vestigio, uno se pregunta cómo pudo existir ese infierno, mientras el mundo seguía girando. Cómo en esos precisos instantes, no fuimos capaces de detenerlo. Cómo fue posible que millones de seres fueran perseguidos, torturados y asesinados de la forma más cruel, en el más completo silencio del resto del planeta. Quizás, luego de la desolación y el horror que uno siente, eso es lo que más sorprende del holocausto: la indolencia y complicidad silente. Hoy, muchas décadas después, lo condenamos y somos cuidadosos al tener el más mínimo acto de aceptación de alguna actitud nazi.... ¿verdad?

¿Tendrán que pasar nuevamente décadas para que entonces nos preguntemos cómo fue posible que en el más completo silencio se masacrara a los palestinos?

¿Entonces seremos capaces de ver las fotos de los moribundos detrás del muro esperando comida? ¿A las mujeres pariendo en las fronteras establecidas por el sionismo? ¿A los prisioneros que Israel mantiene en condiciones infrahumanas? ¿Veremos entonces el muro y sus rejas interminables, con un judio hablando detrás de un vidrio mientras te grita que te quites la ropa una y otras vez, solo para atravesar de una lado a otro y poder visitar a tu familia? Y lo que parece más terrible aun, ¿las fotos de los palestinos tatuados con un número en los brazos como un carnet imborrable que les autoriza entrar a Jerusalem? Sí, tatuados. Igual que esas fotos espantosas de esqueléticos judios fichados en los Campos de Concentración. Hoy, de palestinos.

¿Tendrán que pasar otros 50 años para que podamos ver todo esto y no sentirnos amenazados de ser antisemitas?

Ahí está el primer error que los judios sionistas han sabido calarnos profundamente, para entonces amparar las más atroces injusticias que sus propios antepasados sufrieron bajo el yugo de los nazis. No hay que aceptar más este chantaje moral. Se que este mail bastará, para que mi nombre entre en la lista de los antisemitas. Pero no lo soy. Mi padre, yugoslavo, eslavo y casi gitano, sobrevivió a la limpieza étnica de los nazis y él mismo me enseñó que los nacionalismos enfermizos como el que persiguió a su pueblo en la Segunda Guerra, son la lacra social más terrible que puede existir. ¿Y qué es el sionismo de Israel sino un nacionalismo moderno y enfermo?

Un nacionalismo que, en sus vertientes más colonizadoras cercanas al socialismo (supuestamente ateo), apela a razones bíblicas para demandar un territorio que, además, pretende limpiar de las otras razas que ahí habitan. El sionismo es racista. No porque en sus principios esté escrito o porque la ONU en 1975 lo haya dicho en una resolución, sino simplemente porque no tolera la coexistencia de otros pueblos y actúa en esa dirección.

Como todos, crecí repudiando el holocausto y de cerca, con mi padre y sus historias.

Tanto me enamoré de la "causa", que a los 19 años estuve a punto de irme a Kibutz, embobada en mi adolescencia por la justicia tardía para el pueblo judío. Enamorada de "la causa" y de la propuesta socialista de construir patria mancomunada en el desierto. Sin una gota de sangre judia, sentí que mi raza eslava estaba con ellos y si algo podía hacer concretamente, era ayudarlos a sembrar, en un proyecto de vida que aun quisiera para mis hijos. En paz, comunidad y tolerancia.

Veinteaños después conocí uno de los kibutz más emblemáticos de la oleada que se creó en los '70. Y sigo creyendo que es un proyecto precioso, sino fuera por "el alto costo humano que representa". Supe como se reparte el sueldo de todos para la comunidad, compartí con ellos el Hanukkah, vi los huertos inmensos perfectamente regados, las áreas comunes y su intimidad. Pero esta vez también vi los restos de casas bombardeadas, "tan moriscas en su arquitectura", que se levantan en medio de los verdes sembradíos del Kibutz como trofeo a la reconquista de la "tierra prometida".

A un lado, la lechería con vacas ultradesarrolladas capaces prácticamente de dar queso listo en un teta y al otro lado, las ruinas de la que fue el hogar de alguna familia palestina allegada hoy tras el muro en esos ghettos árabes que los judíos sionistas parecen haber recreado al más puro estilo de los ghettos judios de la Alemania Nazi donde sucumbieron sus propios antepasados. Así de irónico es todo y ellos mismos lo describen.

Pude ver tras el resplandor de las velas del Hanukkah, como se retiraba el bus diminuto que transportaba como ganado a la servidumbre: palestinos enflaquecidos por el hambre que son autorizados a ingresar a Israel, con un carnet especial que los acredita como tal y les permite un "libre" tránsito.

Recordé entonces esas viejas películas que mostraban el esplendor europeo de algunos pocos en plena década de los '40, mientras la Segunda Guerra asolaba el continente. Hitler en sus despampanantes juegos Olímpicos, y al frente la chimenea humeante de los Campos de Concentración. Recordé incluso algún texto que describe la casa de Townley en Santiago, cuando Mariana Callejas celebraba sus emperifolladas rondas literarias en plena dictadura, mientras en el subterraneo de su propia casa, el servicio de inteligencia torturaba sin piedad a quienes son hoy algunos de los Detenidos Desaparecidos de Pinochet.

No hay que tener miedo. Condenamos el holocausto judio y hoy condenamos -oportunamente- el holocausto palestino.

Ir a Palestina, entrando por Tel Aviv, es una experiencia demoledora y desde entonces, es imposible no sentir una pequeña cuota de responsabilidad al ser cómplice de esta masacre, simplemente por no hablar. Pero es tan abrumadora esa experiencia, que intentar describirla se hace cuesta arriba. Porque surge la ansiedad de que comprendan que condenar la masacre palestina, no tiene que ver con el antisemitismo ni es una causa "in" en estos días. Los análisis internacionales, las proyecciones políticas, y el complejo panorama de la zona, quedan a un lado cuando se respira ese aire absurdo de intolerancia y masacre permanente.

La "tierra prometida" es hoy un cuadrillé de pueblos enmarcados en un muro de más de 8 metros de altura que zigzaguea el suelo y forma ghettos palestinos, de donde no hay salida. Apuñados, los palestinos quedaron en algunos pueblos sin conexión entre sí muchas veces, sometidos al ímpetu de los israelitas que deciden qué puede entrar a ese ghetto -o pueblo si prefieres- y qué puede salir. Esto incluye, obviamente, hasta lo más básico como la comida que, estrategicamente, te permite matar de hambre lentamente a quienes están adentro.

Imagina por un instante un largo edificio de 6 pisos, interminable, rodeado de militares anónimos que te encañonan constantemente y que encierran el lugar donde vives. Nada puede salir o entrar a ese lugar, sin que una patrulla de judios sionistas lo autorice a través del pequeño "check point" dispuesto.

Si tu padre quedó en el ghetto de al frente, o pueblo -si prefieres- deberás visitarlo escasamente y previa autorización. Entonces, tendrás que hacer una larga fila, entre dos rejas como las vacas camino al matadero, ingresarás a una pequeña habitación donde sacarás tu ropa, serás humillado sin derecho a pataleo en tu propia casa, y alguien te gritará en hebreo detrás de un vidrio, si es correcto lo que estás haciendo. Sino, pueden apresarte y te llevarán a otra habitación quien sabe con qué fin.

Si la panadería quedó al otro lado del check point, deberás hacer esta rutina de ida y de vuelta, solo si tienes la suerte de entrar, para luego ver si tienes la otra suerte de encontrar algo para comer. Así como me han tenido que perdonar los amigos judios que leen este mail, que me perdonen también los palestinos por simplificar tanto el asunto, pero es en esta rutina cotidiana y abrumadora que todos desconocemos, como logran matar a todo un pueblo lentamente. Ahorcándolo, asfixiándolo cruelmente.

Belen es uno de los más dolorosos ghettos palestinos, porque buena parte del mundo recuerda ese lugar como un sitio histórico que quisieran visitar sin temor.

La plaza de Belén, enmarca la llegada a la Iglesia de la Natividad. Los habitantes de Belen, que obviamente poco y nada comparten el fervor cristiano, respetan a los escasos turistas y valoran ese espacio como el sitio histórico que indudablemente es. Que distinto entonces ir a Nazareth, hermoso en la pulcritud israelita y prácticamente neutralizado con el fanatismo religioso o ateo -como quieran- de la administración judia que lo gobierna. Si preguntas por alguien llamado Jesús de Nazareth, entrarás a lista de las personas no gratas, aunque simplemente seas un historiador nada de católico. La intolerancia se respira en Israel. El recorrido por Jerusalem con algún judio que quiera acompañarte como guía turístico, llega a ser tragicómico. Solo pasas por fuera del Santo Sepulcro y como quien indica que ahí hay un cruce de calle, te lo señalan.

Esto para los turistas que acaso logran evidenciar este ¿racismo? en un rápido tour. Pero si te quedas solo una noche en Belen, y te atreves a entrar por el Check Point que diariamente deben hacer los escasos habitantes del pueblo que todo el mundo mira el 25 de diciembre, comenzarás a sentir el dolor en el aire.

Las pocas tiendas que hay, abren sus puertas como para no perder la costumbre. La plaza se repleta de hombres enflaquecidos y hasta con el rostro como desfigurado por el dolor, que se pasean en círculo matando el tiempo, vestidos con ropas como de los años 50. No tienen trabajo, no pueden salir de Belén a buscar trabajo. Tienen hambre. Sus mujeres e hijos esperan en casa por algo para comer y ellos deambulan por la plaza, mirando a los escasos turistas y compartiendo algún café con cardamomo.

Las vitrinas están vacías. Puedes comer algún shawarma seco y duro, que quien sabe cuánto tiempo ha permanecido clavado en el asadero. Los judios no han dejado entrar carne, y el autoabastecimiento, nunca ha sido un ideal que funcione en la práctica. Un pequeño pueblo, rodeado de piedras y arena, al que ni siquiera llega agua con seguridad.

Te paseas como un perfecto idiota en uno de los lugares más emblemáticos para el mundo occidental y entonces decides entrar a un restorán a pocas horas del 25 de diciembre. Un escuálido árbol de navidad parpadea a la entrada, y al menos 10 mesoneros sentados en la barra te reciben con felicidad, llevarás algunas monedas, también judias... que solo podrán transar entre ellos mismos. Eres el único turista que ingresa y el menú es reducido. No hay casi comida, porque la frontera no se ha abierto. Viven en la tierra donde siempre existió su gente, pero hoy no tienen derecho salir, ni a moverse, ni a comer, ni a decidir nada sobre su propio destino. Están presos en su propia casa, esperando... esperando.

Entonces pides un té y un pan con queso. Esa es la cena de navidad que puedes comer en Belén, mientras afuera un grupo de niños y hombres te mira engullendo el queso que han reservado para el turista, con la esperanza de que se mueva la microeconomía que tienen en ese ghetto donde nació Jesús.

Si puedes permanecer más días en Belén, comenzarás a sentir entonces la angustia de vivir en un Ghetto. Comenzarás a sentir la desesperación y entenderás otro poco de la historia: simplemente un buen día, el mundo decidió hacer justicia con un pueblo masacrado como el judio, y en la accidentada división territorial, tu casa quedó al otro lado.

Deberás desocuparla, y partir al ghetto, acarreando las pocas cosas que pudiste sacar, y arrastrando a tus niños entre lágrimas y griteríos. Te intalarás en un campo de refugiados, que se diferencia de los campos de concentración nazis, porque la muerte es más lenta que con el gas. Morirás de locura y hambre y no asfixiado.

Vivirás arriba de varias familias en una habitación (con suerte), sitiado a pocos metros por el muro que te encañona con tanquetas y fusiles, y esperarás con ansias la llegada de algún valiente grupo de turistas alternativos, que quiera "conocer tu realidad". Entonces te comprarán a 10 dólares algún tejido de la abuela, o alguna precaria artesanía que hizo tu esposo en la cárcel condenado a 15 años por apedrear un carro de policías judíos y podrás decidir qué hacer con esos 10 dólares. Lo más probable es que los pases a la olla común, porque te dará mucho dolor ver a los hijos de tu "vecino" con tanta hambre como los tuyos.

Así transcurrirán tus días. Lentamente. Muy lentamente. Siempre esperando como que la pesadilla termine y un buen día te digan, acabó... puedes regresar a tu casa. Pero eso no pasará. Hace 30, 40 años que tu casa ya no existe. En su lugar, hay un país que instaló sobre tu cama, una preciosa lechería de vacas genéticamente perfectas.

Y como no hay territorio donde construir, deberás seguir en el Ghetto delimitado por otros, subsistiendo otros 40 años más hasta que mueras de viejo, con la mejor de las suertes. Tus hijos acaso irán a la escuela, cada vez más llenos de odio e impotencia, porque los escolta el muro, los militares, los tanques que te acechan a cada paso. Hasta que un día ese pequeño se convierta en hombre y entonces definitivamente no encuentre respuesta para entender por qué no puede ir a ese lugar también sagrado para él que es Jerusalem y que está solo a 10 minutos. Hasta que no encuentre respuestas para entender por qué no puede ir a estudiar a una universidad libremente, o casarse y formar una familia dignamente.

Entonces, ese muchacho que criaste en la miseria del Ghetto explotará de ira e impotencia, y juntará un puñado de piedras que arrojará contra el muro que lo somete a la más espantosa miseria. Ese muchacho entonces, será detenido y torturado varios años acusado de terrorismo. La evidencia serán las piedras, y la honda artesanal que fabricó a escondidas. Tu envejecerás esperando su libertad y explicándole a sus hermanos lo que sucede, intentado que ellos no corran la misma suerte, mientras sobrevivien ahogados en ese ghetto cada vez más infernal. Y si el muchacho entonces sale, será solo para juntar ahora un puñado de clavos y construir esos famosos cohetes que tanto desesperan a los judios sionistas.

Los "kassam", tubos artesanales de metal, rellenos de pólvora y clavos, que tienen la fuerza suficiente para subir 8 metros, traspasar el muro y explotar en una lluvia de clavos contra tus opresores y que irónicamente ellos mismos rescatan para transformar en esculturas que adornan sus hermosos jardines y que muestran como una evidencia de la violencia que son víctimas.

Vendrá entonces la primera represalia, un tanto desproporcionada, cinco tanques aplastarán viejos autos palestinos, arrollarán niños que se entrenan en la intifada ("levantamiento") afinando la puntería con las históricas piedras de Belén.

Mientras revuelves la olla común con escasos porotos y pepinos, escuchas el griterío y la desesperación, como cuando los nazis entraban de golpe al pueblo de mi padre en Brac buscando a los partisanos. Nuevamente el horror te aplasta. Verás a morir a los tuyos, correrás entre el humo con los cuerpos ensangrentados, y los refugiarás en el Ghetto, a la espera de alguien de la Cruz Roja que cumpla la rutina humanitaria mientras José Levi despacha con su espantoso sonsonete español que: "ha empezado una nueva intifada".

Si la frontera no se abre ni siquiera para la carne, o la leche, más difícil es aun ingresar artefactos que te permitan igualar la violencia de bombardeos aéreos o incursiones con tanques que reprimen los piedrazos o los kassam de tus hijos.

Entonces llegará al poder de otro de tus hijos un poco de pólvora y tu se la quitarás. En silencio, sentirás -como ellos en su ferviente adolescencia- que los kassam con ese puñado de clavos, no igualan al poderío militar que te reprime. No tienes trabajo, no tienes comida, no puedes moverte del Ghetto, en tu mente solo existe la necesidad de hacer justicia, no puedes pesar en nada más. No hay futuro.

Darás vueltas en el ghetto una y otra noche, como siempre hace 40 años. Los bombardeos intensifican el bloqueo. No tienes agua, no tienes comida. Tus hijos sobrevivientes están muriendo de hambre y tu estás enloqueciendo. Pasarás muchas noches desvelada, hasta que aprenderás a construir un explosivo casero con esa pólvora. No le dirás a nadie, pero después de 40 años de miseria y represión, estás agobiada. No hay salida y decides que no te matarán de hambre lentamente y que tu muerte entonces no será en vano. Construirás explosivos que esconderás en tu cuerpo. Lograrás pasar el check point y lo harás estallar en el lugar más repleto de judíos que puedas encontrar. Esa es será tu pequeña venganza.

Mientras los restos de tu cuerpo se mezclaron con la sangre de los judíos también muertos, José Levi informará de un nuevo atentado suicida y horas más tarde, anunciará la segunda replesalia. Bombardeos aéreos han dado sobre tu campo de refugiados. 290 muertos y 900 heridos en una nueva incursión de uno de los países militarmente más poderosos del planeta, que somete a los esqueléticos terroristas palestinos armados de piedras y cohetes kassam que tras 40 años de miseria y destierro no encuentran solución a su existencia y no se resignan a morir en uno de los ghettos del siglo XXI que reviven a los del Tercer Reich.

Ese fue el titular cuando llegué a Palestina: "Abuelita terrorista se suicida y mata a dos judíos". Tenía 50 nietos, versaba la bajada de la crónica. 50 nietos que habrá criado en el Ghetto, en esta 4 décadas... dónde más.

Después de estar 4 días en Belén, decodifiqué el titular. De-construí el titular y entonces, comencé a sentir cómo era posible enrollarse un montón de explosivos en el cuerpo. Sentí la angustia, abrumadora, la desesperación.

Decidí salir de Belén, angustiada, amargada... aterrorizada, y con una de las tristezas más profundas que he sentido en mi alma, simplemente porque tienes la certeza absoluta de que no hay retorno.

Lleguamos a Betjala, que tiene conexión directa con Belén, omitiendo el check point. Entramos al mejor hotel de Betjala, un hermoso edificio de casi 12 pisos, hermosamente decorado, con un salón inmenso en la recepción, un gran comedor, un hermoso bar. Más de 300 habitaciones. Todas vacías.

Pedimos una buena habitación. Estaban todas disponibles. Un gran ventanal. Betjala como deshabitada, detenida en el tiempo. Y nosotros omitiendo un rato el caudal de incompresiones que teníamos en la cabeza y el corazón. Estábamos escapando, al menos unos días. Teníamos hambre. Esa noche podríamos comer bien. Entonces por teléfono pedimos a la recepción algo de comida. Decidimos bajar al restorán. A las 9 de la noche, un restorán con más de 100 mesas había sido abierto solo para nosotros. La mesa repleta de las más exquisitas comidas árabes, sin exagerar. Todos los mesoneros a nuestra disposición. Estaba siendo difícil huir de la miseria. La teníamos escondida tras el lujo de ese hotel también detenido en el tiempo. Era temporada alta, plena navidad y no habían llegado pasajeros. Comimos lento, pensando en cómo hubieran querido algo de "very tipical food" en el campo de refugiados que habíamos visitado horas antes.

Una cerveza fue el postre y nos instalamos en el hermoso salón contiguo. Prendieron las luces para nosotros y entonces apareció un hombre alto, canoso, amable. Saludó y se presentó como el dueño del hotel. Comenzó una tonta conversación sobre clima. El no quería hablar del tema y nosotros tampoco, pero nuestro inglés chapurreado, tan chileno, pronto lo hizo sospechar sobre nuestra procedencia. Como muchos en Betjala, él también tenía un familiar en Santiago. Entramos en confianza, y entonces preguntamos y preguntamos.

Cómo sobrevivía, cómo mantenía ese hotel y para qué lo hacía en medio de tanta desolación. La conversa cada vez era más triste. Los escasos 200 dólares que podíamos dejar por nuestra estadía, ni siquiera alcanzaban para pagar la electricidad de 1 día funcionamiento del hotel. ¿Por qué no te vas a Chile?, le preguntamos. Uno de sus hermanos vive en Santiago. Sus ojos se llenaron de lágrimas, como si ese tremendo hombre de rasgos tan masculinos, fuera un pequeño nene muerto de susto. Como un comandate derrotado en su trinchera, moribundo, pero impecable y de corbata, él estaba dispuesto a morir ahí, en el precioso hotel que heredó de su padre y que antaño estaba repleto de turistas, viviendo el esplendor de la cultura árabe mezclada con el rito católico de la navidad.

No puedo hablar, dijo tartamudeando y se despidió de lejos antes de marchar. A la mañana siguiente partimos rumbo a Jordania. No pudimos conseguir un auto palestino que nos llevara a la frontera. No queríamos dejar ni 10 dólares más en manos de Israel. Pero fue imposible. Está prohíbido y aunque los "territorios palestinos" dan con Jordania, la frontera también es de los judios.

Pao Dragnic


jueves, 15 de enero de 2009

EL 2008, CADA QUIEN HABLA DE LA FERIA SEGÚN COMO LE FUE


por Germán Ávila

Los medios de comunicación se extienden en adjetivos para calificar el año que acaba de terminar, la revista SEMANA exhibe en portada un collage de fotografías con los personajes mas destacados durante el 2008 acompañado del sonoro título: "¡Que año carajo!", el cenit de la política de Seguridad Democrática del presidente Uribe, pero el año en que enterró la posibilidad de una reelección inmediata; reacciones y análisis de todos los calibres reconocen en el año inmediatamente anterior uno de los mas agitados de los últimos tiempos, pero realmente ¿que balance arroja a los ciudadanos del común el 2008?

Uno de los aspectos mas movidos del año anterior tiene que ver indiscutiblemente con el conflicto armado; el año empieza dando una luz después de la fallida participación en 2007 del presidente Hugo Chávez como garante de un proceso de acuerdo humanitario y que fue desechada con débiles argumentos por parte del gobierno colombiano, las liberaciones unilaterales por parte de las FARC varias personas que hasta el momento se encontraban en su poder ponen en la mesa un importante avance que fuerza al gobierno a generar espacios de negociación, sin embargo la respuesta de este no puede ser mas cerrada, la convocatoria a la marcha del 4 de Febrero pasado que quiso ser exhibida como una iniciativa independiente, pero que al final mostró haber sido atizada desde el gobierno agita consignas de verdadera intolerancia y le mete mas gasolina al conflicto desde el escenario político; cada vez que la insurgencia hacía un movimiento para buscar al menos interlocución, la contraparte se movía con el fin de deslegitimarla, las giras del presidente por Europa con el único objetivo de exigir pronunciamientos de los gobiernos contra las FARC, mostraban que las dos partes estaban caminando por dos senderos distintos hacia destinos contrarios.

La posibilidad de un encuentro de algunos presidentes de América y el mundo con el comandante de las FARC Manuel Marulanda en territorio colombiano acercaban cada vez mas la posibilidad de que esta guerrilla adquiriese el Estatus de Beligerancia, lo que sería un muy duro golpe al gobierno Uribe que había desgastado seis años de gobierno casi exclusivamente en sostener el calificativo de terroristas hacia los insurgentes; ante esa posibilidad el gobierno opta por atacar el campamento que Raúl Reyes había instalado en territorio ecuatoriano a pocos metros de la frontera con Colombia causando la muerte del comandante guerrillero y de casi 30 personas mas en un posible caso de ejecuciones extrajudiciales; esta fue una victoria pírrica para la Casa de Nariño, pues aunque logra el objetivo de dar de baja a un miembro del Secretariado de las FARC e interrumpe la posibilidad del mencionado encuentro de los presidentes con Marulanda en los llanos del Yarí, genera una crisis aún no superada con Ecuador, Venezuela y otros países del hemisferio y muestra a un gobierno vacilante y que se contradice públicamente con una facilidad y un cinismo impactantes, los representantes de Colombia quedan ante sus vecinos poco mas que como unos mentirosos.

El estímulo a la política de la traición empieza a dar frutos importantes, es entonces cuando a pocos días de la muerte de Raúl Reyes, otro miembro del secretariado es asesinado de una manera por demás macabra por parte del encargado de su seguridad, quien no solo le dispara en la frente mientras dormía, sino que le cercena un brazo para entregarlo al ejército como prueba de su acción y en espera de una recompensa que no solo no llegó, sino que fue reemplazada por una condena en prisión, la entrega de una guerrillera que había sido mostrada por los medios como "emblemática", pero que llevaba años aislada, es aprovechada por estos mismos para anunciar con bombos y platillos y a coro el fin de la organización armada, final que era "confirmado" con la muerte de Marulanda, que aunque fue por causas naturales, caía como anillo al dedo a quienes gritaron el conteo regresivo que anunciaba el fin de las FARC.

La "operación jaque" además de mostrar que los extranjeros en poder de las FARC no eran tres sino cuatro, pues el fabricado "símbolo de la libertad colombiana" no bien estuvo en libertad para recordar que su casa era en Francia y no aquí, mostró que para el gobierno colombiano el fin justifica los medios y mas allá del delito de Perfidia, que es la utilización de emblemas humanitarios y de organizaciones de prensa en operaciones militares, nuevamente muestra a un gobierno contradiciéndose y mintiendo abiertamente a la opinión pública con respecto al uso de dichas insignias y a un CICR muy débil a la hora de exigir claridad al estado colombiano; los argumentos que justifican esta Perfidia reposan en que no fue una operación militar, pues no hubo intercambio de disparos ni pérdida de vidas humanas; sin embargo aun con lo que las FARC anunciaron como una traición por parte de las personas encargadas de custodiar a los retenidos, la intervención del estado fue eminentemente militar, pues estuvo a cargo de militares y agentes de inteligencia y no de funcionarios de oficina; y la principal contradicción del gobierno radica precisamente ahí, pues a la hora de anunciar la "gran victoria" se habla de una "operación encubierta y de infiltración impecable", pero a la hora de explicar el uso premeditado y durante todo el lapso de la operación de insignias humanitarias ya no es una operación militar.

Pero mientras las pocas victorias militares auténticas (por que no hay que olvidar los falsos positivos, sobretodo los que no se saben) son cantadas a los cuatro vientos, los dramas televisivos majestuosamente reproducidos por los noticieros ocultan el inefable escándalo de un estado absolutamente permeado y sustentado por el narcotráfico y el paramilitarismo, donde el dolor de los familiares de las víctimas de un lado tiene mas valor que el de las víctimas del otro, donde la única forma de poder sufrir con dignidad la muerte de un ser querido en medio del conflicto es solo si era diputado, congresista, alcalde o ex gobernador, los hijos de los humildes están condenados a morir entre las sombras.

Y esos mismos humildes (y otros no tanto), que le apostaron a una luz poniendo su dinero en una empresa que ofrecía enormes dividendos bajo la sola condición de no preguntar por su procedencia vieron de nuevo sus sueños humillados a los pies de los grandes señores del dinero, el sector bancario nacional debe vivir, aun cuando sea con los jirones de piel de sus ahorradores, no importa que con el fiasco producido por la intervención de DMG se haya caído la reelección inmediata, el plan de quienes la impulsan no es a cinco sino a treinta, cincuenta y mas años, el Uribismo es una forma transitoria de decirle a algo que prevalece en el tiempo por encima de quienes se favorecen de él.

Entonces esta navidad mostró que los enormes éxitos de la seguridad democrática no dieron ventajas objetivas a quienes sintieron la crisis con inclemencia, se percibió una importante disminución de las posibilidades de la gente a la hora de celebrar las fiestas de fin de año (que son un buen medidor del estado de la economía), esta vez algunos sí notaron que son los "padres de la patria" los que se sostienen con la guerra, no el resto del país; habrá que ver en la cena navideña de qué familias se sirvieron porciones de Raúl Reyes, con una tajada de Felipe Rincón o algo del brazo de Iván Ríos acompañados de copas rebosantes de la sangre de los jóvenes de Soacha, Pereira y los tantos otros sitios donde fueron masacrados por el estado como animales para justificar el brindis de la cena del fin del anterior, que fue: "¡que año carajo!".


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Publicado por German Avila para NOTICIAS DE COLOMBIA el 1/14/2009 07:35:00 PM

miércoles, 14 de enero de 2009

El verdugo premia y Filadelfia llora

Indignación nacional

El verdugo premia y Filadelfia llora

Mauricio Rodríguez Amaya

www.bajolamole.blogspot.com


La medalla de la libertad, símbolo de los revolucionarios de Filadelfia que hace 232 años sellaron la independencia norteamericana, es ahora la herramienta con que el Asesino de Bagdad premia a sus más cercanos colaboradores, cómplices y aliados. Y por su puesto, Como ya parece ser costumbre, Colombia tiene que registrar en las negras páginas de su amarga historia que un Presidente reciba semejante distinción, no por haber contribuido a la lucha por los derechos de los pueblos a la libertad y la autodeterminación, sino, por el contrario, por apoyar sin cortapisas a uno de los gobiernos más sanguinarios e impopulares de la Patria de Washington, Thomas Jefferson, John Adams y Benjamin Franklin.

W. Bush es responsable de más de 30 mil muertos en Irak durante la guerra que él mismo creó, sin contar a los más de 4 mil soldados norteamericanos que dieron su vida por semejante caprichito petrolero. G.W. Bush es el responsable de más de 7 mil muertos durante su aventura en Afganistán. Se debe a su provocadora política de seguridad el alevoso atentado contra las Torres gemelas. Bush apoya soterradamente con inteligencia, dólares y armas la masacre contra Palestina; Bush propició el atentado contra la democracia venezolana en abril de 2002, estimula golpes y masacres en Bolivia y alimenta diariamente la felonía de los guerreristas en Colombia. Este matarife texano pone las medallas mancillando los símbolos de la libertad norteamericana y los sueños de quienes en Filadelfia firmaron por una patria respetuosa de los pueblos.

A quienes condecora? A los mismos que han apoyado su vergonzoso trajinar de guerra y muerte: Howard, ex primer ministro australiano, Blair, ex primer ministro británico y Álvaro Uribe, presidente de Colombia. Los dos primeros apoyaron con armas y dinero las agresiones contra Irak y Afganistán, el último, no contó con los recursos para hacer lo mismo, pero hace parte de la lista negra de gobiernos lacayos que firmaron las cruentas aventuras del imperio. Como si fuera poco, mientras Nuestra América busca los rumbos de la autodeterminación, las reformas y el socialismo, el gobierno de Uribe, junto a otros Estados afiliados a la Doctrina Monroe, es el más pertinaz aliado del gobierno de Bush en la región. Provoca odios inútiles entre los vecinos del sur para congraciarse con sus jefes en el norte. Estimula la guerra y facilita la instalación de bases militares en el Sur para instigar y provocar a los gobiernos que promueven el viraje y las reformas. El gobierno de Colombia, en nombre de la Seguridad Democrática, ha motejado con el sesgo de Terroristas a todos quienes hacen parte de la oposición política, ha descuartizado el presupuesto para garantizar los 800 mil dólares diarios que le cuesta a la patria su histeria guerrerista.

El verdugo del mundo premia a sus secuaces y Filadelfia llora el ultraje de su estrella. Pero nuestro pueblo sufre una indignación más al saber que el pérfido gobierno de Colombia es premiado por apoyar la guerra, la destrucción y el asalto del mundo. ¿Con qué ojos nos mirará el mundo?, cómo podremos verlos a la cara sin sentir la vergüenza de cargar con la marca del tirano?. Indignación es lo que se siente al ver de nuevo que quien se aposta en el gobierno para ser de las suyas es premiado por su arrogancia, cuatrerismo frenético y genuflexión a los intereses de Monroe y sus discípulos.






martes, 6 de enero de 2009

La humanidad sangra por Palestina

Por Germán Ávila

El ataque israelí en contra de la franja de Gaza no puede calificarse de manera diferente a una carnicería: mas de 500 muertos (23 civiles sólo el lunes), 2.200 heridos del lado Palestino contra cinco muertos del lado de Israel y no mas de quince heridos, un número difícil de establecer de desplazados desde el inicio de los ataques aéreos el 27 de diciembre pasado agravado con los bombardeos desde la costa mediterránea, la incursión y el bloqueo terrestre muestran un panorama desolador y una crisis humanitaria solo comparable a otras generadas por los mismos israelíes.

Las imágenes de niños asesinados por los bombardeos y ametrallamientos dirigidos claramente en contra de la población civil se han vuelto cotidianas, las justificaciones por parte del gobierno de Tel Aviv dejan un amargo sabor y el clamor de cientos de gobiernos que tímidamente buscan un cese al fuego a fuerza de reunirse entre ellos no muestra un final cercano ni mucho menos equitativo para las partes.

Meron Reuben, embajador de Israel en Colombia afirma en entrevista concedida al diario EL TIEMPO antes del inicio de la ofensiva terrestre el pasado 3 de enero, que "Israel hace la diferencia entre el pueblo palestino y Hamas", pero cientos de civiles asesinados, escuelas y hospitales bombardeados, residencias con mujeres y niños bajo fuego de artillería parecen desmentir esta afirmación o por lo menos ponen otra realidad en la mesa y es que Hamas y el pueblo palestino no son tan fácilmente diferenciables, pues Hamas, Al Fatah y Hezbolla (entre otros) pueden ser una expresión de quienes se han levantado en contra de lo que ya se llama de manera mecánica "la ocupación" del territorio Palestino por parte de los israelíes, llevando esto a la conclusión entonces de que para acabar con esas expresiones insurgentes deben acabar con el pueblo palestino en su conjunto, lo que muestran que están dispuestos a hacer y que esas poses pseudo-humanitarias carentes de contenido al diferenciar entre los unos y los otros no son mas que artificios diplomáticos.

Mientras tanto la justificación del gobierno presidido por Ehud Olmert es que Israel se ha cansado de los 8 años de constantes ataques con cohetes desde Gaza a su territorio y que están protegiendo su pueblo al buscar la erradicación de Hamas, que es quien gobierna esta zona de Palestina. De primera mano parecería un argumento, aunque no convincente ni justificable, por lo menos para considerar, sin embargo al revisar las cuentas de esos "constantes ataques" se encuentra que los 1.500 muertos del lado de Israel están muy bien "compensados" con los mas de 4.700 del lado Palestino desde el año 2000 hasta antes de iniciado el bombardeo el 27 de Diciembre.

Teniendo en consideración los ataques suicidas que son los mas publicitados y que indiscutiblemente causan zozobra en la población judía, no es precisamente una postura pasiva la de estos, pues sólo como ejemplos se puede mostrar el ataque que desde la costa de Beit Lahya hace un barco israelí el 9 de junio de 2006 y donde murieron los 7 miembros de una familia (padre, madre y cinco niños) en el área de Waha o la destrucción de la única planta eléctrica que hay en Gaza hecha el 28 del mismo mes y como "respuesta" al secuestro del cabo Gilad Shalit.

Uno de los elementos a tener en cuenta es que los hechos ocurridos desde el 27 de Diciembre hasta la fecha tienen un cariz que no cabe ser catalogado como una confrontación entre dos fuerzas en iguales condiciones de combate, el argumento de los cohetes qassam palestinos, cuyo poder real de destrucción es muy poco, los fusiles AK 47 y las granadas y morteros antitanque, queda muy mal parado al lado de los misiles y bombas lanzados desde los buques, aviones y tanques de las fuerzas militares mejor armadas de todo el medio oriente (y una de las del mundo); como muestra de semejante desigualdad se ve el caso de Mohamed Barrakeh, quien murió producto de los disparos recibidos porque "estaba lanzando piedras contra un puesto militar israelí" en las inmediaciones de la población de Gush Katif.


Todas estas acciones son perfectamente justificadas por el Ministro de Defensa de Israel Ehud Barak, quien ya fue Primer Ministro entre 1999 y 2001tras una prolija carrera en el campo militar, habiendo participado en varias operaciones encubiertas contra blancos palestinos, incluyendo la famosa "Primavera Juvenil" en Beirut en 1973 que valió hasta para una película de Steven Spielberg. Sin embargo, sea Barak, Sharon, Golda Mehir u Olmert, siempre hay quien justifique la agresión, como ocurrió con el brutal ataque contra Libano el año 2006, que dejó cientos de civiles muertos y a Beirut en ruinas, lo cual fue perfectamente maquillado por la persecución del grupo Hezbolla.

La comunidad internacional se muestra "consternada", pero salvo tímidos intentos de unos pocos presidentes europeos y del medio oriente, nadie toma una postura realmente seria contra esa masacre, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió con el único objetivo de rechazar de manera radical los ataques a la población civil y la postura israelí de no permitir veedores internacionales en el conflicto, además del sitio que estableció sobre la franja de Gaza y que tiene completamente aislados a un millón y medio de personas (eso sin contar con la situación de Cisjordania o el muro que rodea Palestina), pero mas allá de eso no pasará nada; de nuevo habrá protestas desde lejos y un silencio cómplice desde los mas poderosos, nuevamente el dios de los católicos, junto con el de los protestantes, Alá y todas las otras deidades útiles en la política, vuelven el rostro hacia otro lado mientras aplastan a los que son sus hijos en tiempos de paz y prosperidad, aun cuando estos se aferran a ellos como única esperanza y fortaleza para una lucha desigual que solo parece acabarse cuando se sacie la sed de sangre.


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Publicado por German Avila para NOTICIAS DE COLOMBIA el 1/06/2009 06:54:00 PM


miércoles, 31 de diciembre de 2008

Rv: Es urgente y necesaria la oposición política a la masacre israelí contra el pueblo palestino!- MITIN MAÑANA 31 DE DICEIMBRE EN LA EMBAJADA ISRAELI 12:30 M



"No queda sitio en el depósito de cadáveres del hospital de Shifa"
http://www.FreeGaza.org

Traducido del inglés por Carlos Sanchis

(Gaza sitiada, Palestina - 27 de diciembre de 2008) - Defensores de los Derechos Humano del Líbano, Reino Unido, Polonia, Canadá, España, Italia y Australia están presentes en Gaza, dando testimonio y documentando los presentes ataques israelíes sobre Gaza.
Debido a la política de Israel de negar el acceso a la ocupada Franja de Gaza a los medios de comunicación internacionales, defensores de los derechos humanos y agencias de ayuda a la ocupada Franja de Gaza, muchos de estos defensores de los Derechos Humanos llegaron a Gaza con los barcos del Movimiento Gaza Libre.
Los barcos de Gaza Libre han roto el sitio de Israel sobre Gaza en cinco ocasiones en los últimos cuatro meses.
"En el momento de los ataques yo estaba en la calle Omar Mukhtar y fui testigo del impacto de un último misil en la calle a 150 metros, en donde la muchedumbre ya estaba agrupada para tratar de extraer cadáveres. Ambulancias, camiones, automóviles - todo lo que puede moverse- está transportando heridos a los hospitales.
Los hospitales han tenido que evacuar a pacientes enfermos para hacer sitio a los heridos. Me han dicho que no hay bastante espacio en los depósitos de cadáveres para los cuerpos sin vida y que hay una gran falta de sangre en los bancos. Me acabo de enterar que entre los civiles muertos hoy estaba la madre de mis buenos amigos del campo de Jabalya."
- Eva Bartlett (Canadá) del Movimiento de Solidaridad Internacional
"Los mísiles israelíes desgarraron un patio de recreo infantil y el atestado mercado de Diere Balah, vimos las consecuencias: muchos fueron heridos y algunos, según informes recibidos, muertos. Todos los hospitales de la Franja de Gaza ya están abrumados de personas heridas y no tienen ni las medicinas ni la capacidad para darles tratamiento. Israel está cometiendo crímenes contra la humanidad, está violando la ley humanitaria y de derechos humanos, ignorando a las Naciones Unidas y planeando ataques mayores aun. El mundo debe actuar ahora e intensificar el llamamiento al Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel; es necesario que los gobiernos vayan más allá de las palabras de condena a un activo y inmediato refrenamiento de Israel y un levantamiento del sitio de Gaza"
- Ewa Jasiewicz (polaca y británica) del Movimiento Gaza Libre
"El depósito de cadáveres en el hospital de Shifa no tiene más espacio para los mismos, por lo que cadáveres y restos humanos están esparcidos por el hospital."
- Dr. Haidar Eid, (palestino y sudafricano) Profesor de Estudios Sociales y Culturales de la Universidad de Al Aqsa en Gaza
"Las bombas empezaron a caer justo cuando los niños estaban en las calles volviendo de la escuela. Salí hacia las escaleras y una aterrada niña de 5 años corrió sollozando a mis brazos."
- Sharon Lock (australiana) del Movimiento de Solidaridad Internacional
"Esto es increíblemente triste. Esta matanza no va a traer seguridad para el Estado de Israel ni le permitirá ser parte de Oriente Próximo. Ahora las llamadas a la venganza están por todas partes."
- Dr. Eyad Sarraj - Presidente del Centro de Salud Mental de la Comunidad de Gaza
"Mientras yo hablo acaban de alcanzar un edificio a unos 200 metros. Hay humo por todas partes. Esta mañana fui al edificio cercano a donde vivo en Rafah que había sido alcanzado. Dos excavadoras, inmediatamente, estaban tratando de retirar cascotes. Pensaban que habían encontrado todos los cuerpos. Cuando llegamos fue encontrado otro más."
- Jenny Linnel (británica) del Movimiento de Solidaridad Internacional
"La casa en la que me estoy quedando está enfrente del complejo de seguridad preventiva.
Todos los cristales de la casa estallaron. Ha sido dañada severamente.
Debido al asedio no hay cristales ni materiales de construcción para reparar estos
daños.
Un niño pequeño de nuestra casa se desmayó. Un muchacho pequeño de ocho años estuvo temblando en el suelo durante una hora. Delante de nuestra casa encontramos los cuerpos de dos niñas pequeñas bajo un automóvil completamente calcinado. Estaban regresando a casa desde la escuela. Esto es más que un simple castigo colectivo. Estamos siendo tratados como animales de laboratorio. Viví el bombardeo israelí de Beirut y el el mensaje de Israel es el mismo en Gaza como lo fue en Beirut; la masacre de civiles. ¡Acaba de haber otra explosión afuera!"
- Natalie Abu Eid (Líbano) del Movimiento de Solidaridad Internacional
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Defensores de los derechos Humanos en Gaza (disponibles para entrevistas):
Dr. Eyad Sarraj (árabe e inglés) 972 599400424
Ewa Jasiewicz, Co-coordinadora de Gaza Libre en Gaza (polaco, árabe,
inglés) - 972 59 8700497
Dr. Haider Eid (inglés y árabe) 972 59 9441766
Sharon Lock (inglés) 972 59 8826513
Vittorio Arrigoni (italiano) 972 59 8378945
Fida Qishta (inglés y árabe) 972 599681669
Jenny Linnel (inglés) 972 59 87653777
Natalie Abu Shakra (árabe e inglés) 0598336 328
Para más información sobre el Movimiento Gaza Libre (Gaza Libre) o el
Movimiento de Solidaridad internacional (ISM) contactar en Cisjordania:
Adán Taylor (ISM) - 972 59 8503948
Lubna Masarwa (GAZA LIBRE) - 972 50 5633044
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El Movimiento de Gaza Libre, un grupo de los derechos humano, envió dos barcos a Gaza en
agosto del 2008 de agosto. Fueron los primeros barcos internacionales en atracar a puerto
en 41 años. Desde agosto, cuatro viajes más tuvieron éxito, llevando parlamentarios, trabajadores de derechos humanos, y otros dignatarios para dar testimonio de los efectos de las draconianas políticas de Israel en los civiles de Gaza.
http://www.FreeGaza.org
Carlos Sanchis pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.
www.rebelion.org


¡Es urgente y necesaria la oposición política a la masacre israelí contra el pueblo palestino!
por BRIGADAS ANTIIMPERIALISTAS Tuesday, Dec. 30, 2008 at 10:43 AM
brigadasantiimperialistas@hotmail.com

...A toda la Humanidad le corresponde elevar la oposición política a este criminal ataque, a los Estados terroristas de Israel y estados Unidos. E igualmente expresar la más poderosa solidaridad con los hermanos palestinos que mantienen su dignidad levantándose con las pocas armas a su mano, incluso simples piedras. El ataque a Gaza no es contra Hamas, es contra todos los palestinos, y es un ataque a los pueblos del mundo. Con justicia son miles y miles los que se han manifestado de manera militante en ciudades y pueblos de todos los continentes contra este oprobioso ataque al pueblo palestino. Es urgente y necesario emular este ejemplo aquí y ahora.
Tu silencio me duele Tanto como la vida Tanto como el tiempo Tus palabras me sostienen Tanto como la tierra Tanto como el cielo.
—Mahmud Darwish (poeta palestino, 1941-2008)

¡Es urgente y necesaria la oposición política a la masacre israelí contra el pueblo palestino!
No podemos permanecer impasibles ante este nuevo crimen contra el pueblo palestino. Una nueva masacre, la peor en décadas, ha iniciado desde el mediodía del sábado 27 de diciembre el Estado sionista de Israel con la aprobación y respaldo de los imperialistas yanquis que le suministró los aviones de guerra F-16 y los helicópteros Apache a su perro de presa en el Oriente Medio.

Hasta esta madrugada, hora de Colombia, la cifra de muertos pasaba de 360 y los heridos eran ya más de 1.700, la mayoría de ellos civiles, incluyendo niños y ancianos. Incluso la armada sionista semidestruyó y secuestró esta mañana la pequeña embarcación "Dignidad" que llevaba casi 4 toneladas de medicinas hacia Gaza, y con 15 pasajeros de 11 países distintos.
Parece que Israel tienen intención de celebrar el final de los 60 años de su existencia de la misma manera que se estableció: perpetrando masacres contra el pueblo palestino. En 1948 la mayoría de la población originaria palestina sufrió una limpieza étnica y fue expulsada de sus hogares y de su tierra, en parte por medio de masacres como la de Deir Yassin; hoy, los palestinos de Gaza, la mayoría de los cuales son refugiados, ni siquiera tienen la posibilidad de refugiarse en algún lugar. Encarcelados tras los muros del gueto y a punto de morir de hambre a causa de estar sitiados, son blanco fácil del bombardeo indiscriminado israelí.
A Israel y sus áulicos no les importa la verdad, como no les importa un pito la vida de civiles ni el Derecho Internacional. Estados Unidos e Israel justifican la masacre de Gaza por el hecho de que la resistencia palestina contra la ocupación lance misiles Qassam de fabricación casera contra las poblaciones israelíes aledañas a Gaza, que causaron la muerte de una israelí la semana anterior.
Lo que oculta la propaganda sionista, es que los palestinos de Gaza vienen muriendo en silencio los últimos meses, privados de comida y medicinas (no hay siquiera tinta ni papel para hacer los textos escolares), por culpa del bloqueo de dos años adelantado por Israel contra el millón y medio de habitantes de Gaza, la mayoría refugiados, que viven en un verdadero campo de concentración (al peor estilo nazi) al aire libre.
En septiembre de 2006, el periódico de Londres The Independent publicó un informe en primera página sobre las muertes de niños en Gaza ("Gaza: los niños asesinados en una guerra sobre la que el mundo no quiere saber nada") que se centraba en las muertes de civiles palestinos en la franja de Gaza durante una operación militar a gran escala de las fuerzas israelíes de ocupación, denominada "Operación Lluvia de Verano" que asesinó al menos a 153 palestinos en junio-julio de 2006. Noventa y seis de las víctimas eran civiles desarmados, incluyendo al menos a 31 niños. El hecho de que civiles desarmados llevaran la peor parte de los ataques sionistas ilustra claramente el nivel de fuerza letal excesiva que los sionistas emplean permanentemente contra los civiles palestinos.
Estas son las noticias a las que nunca se les da preponderancia en la televisión. Revelan, por si nos quedaba alguna duda, que lo ocurrido desde este sábado en Gaza es un crimen de lesa humanidad, una masacre premeditada que no puede ser justificada bajo ninguna excusa. Esta vez, en medio de las festividades de fin de año, la prensa ha dado información sobre esta nueva masacre, pero centrando en los informes oficiales israelíes. Sin embargo, el cerco de mentiras logra romperse de diversas formas.
Como señala el Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar ("Gaza: Al borde del precipicio", 24 de noviembre de 2008) "Lo que Israel está haciendo a los habitantes de la franja de Gaza, no de a uno por uno sino en escala general, al mantenerlos al borde de morirse de hambre… [Por culpa de los ataques sionistas] Gaza carece casi completamente de luz, paralizadas las unidades de cuidado intensivo de sus hospitales, obligada a escoger entre usar diesel para proveer agua potable o para sacar al mar las aguas negras sin tratar…
En 2005 cuando el estado sionista terminó su ocupación de Gaza y su dominio militar directo sobre esa franja del desierto, guardó para sí el control completo sobre sus fronteras terrestres, marítimas y aéreas. Destruyó sus huertas frutales con buldóceres blindados, bloqueó el puerto de pesca, cortó el suministro de insumos y productos para fábricas y otros negocios, y prohibió a la mayoría de la población el derecho de trabajar y hasta de marcharse. Como resultado, aproximadamente un millón de los 1.5 millones de habitantes de Gaza dependen de la distribución de alimentos por la ONU. El organismo de la ONU cerró sus centros principales de distribución a mediados de noviembre por falta de provisiones… Está claro que la política del gobierno israelí es de mantener en desesperación y sin esperanzas a la población de Gaza…
Un informe aún secreto de la Cruz Roja Internacional, una parte del cual fue filtrada a la prensa, "describe el efecto 'devastador' del sitio que impuso Israel tras la toma de poder de Hamas en junio de 2007 y indica que la caída dramática en condiciones de vida ha provocado un cambio de dieta que perjudicará a largo plazo la salud de los que viven en Gaza y ha causado deficiencias alarmantes de hierro y las vitaminas A y D" (The Independent, 15 de noviembre)…
Las metas políticas israelíes para el cierre no son ningún secreto: doblegar a la población de Gaza a la voluntad sionista. Es ilegal incluso por los motivos que los funcionarios israelíes declaran al mundo: 'Las fronteras están cerradas por los constantes lanzamientos de proyectiles' (Reuters, 18 de noviembre). Infligir el castigo colectivo a todos los habitantes de Gaza, por los poquitos proyectiles que caen en las dunas de arena en Israel y de vez en cuando en la ciudad de Ashkelon cerca de Gaza, va en contra de la IV Convención de Ginebra. Pero, por supuesto, ningún gobierno occidental quiere que sean procesados los funcionarios israelíes juntos con los serbios y africanos por crímenes de guerra en el tribunal internacional en La Haya

Estados Unidos y las potencias europeas aprueban los actos israelíes porque aprueban sus metas: aplastar la resistencia pales-tina y en particular quebrar a Hamas, el partido fundamentalista islámico que ganó las elecciones parlamentarias en 2006 cuando Israel y sus patrocinadores esperaban que ganara la más acomodaticia Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Los gobiernos democráticos occidentales aprueban el castigo colectivo a los habitantes de Gaza por votar por Hamas.
Al mismo tiempo, es una la situación compleja. A Hamas le interesa más el dominio islámico que la autonomía palestina, sin hablar de la verdadera liberación. El ritmo del estrangulamiento intermitente israelí de Gaza obedece a las negociaciones intermitentes entre Israel y Hamas, y también entre Israel y la OLP … Algunos observadores creen que lo que motiva las acciones armadas de los dos lados es presionar a cada quien en preparación para más negociaciones…
Si un solo israelí sale perjudicado por los actos de un palestino, se arma un lío mayúsculo, castigan a la toda población palestina, y la 'comunidad internacional' lo considera justo. Pero aunque Israel y el régimen de Mubarak pueden matar a todos los africanos que les dé la real gana, ningún gobierno o medio de prensa grande del occidente ni siquiera presta atención. Aprueban por igual el asesinato en cámara lenta (y muchas veces al instante) de palestinos por Israel; el Occidente no se ha molestado ni siquiera para presentar una queja formal contra la decisión israelí de prohibir la entrada de periodistas, médicos, académicos y una delegación de diplomáticos europeos para investigar las condiciones en Gaza".
Hasta ahora el gobierno paramilitar pro-imperialista de Uribe no ha salido públicamente a apoyar la masacre sionista, como lo hizo ante el inicio de la violación imperialista a Irak, pero el apo-yo es evidente, habida cuenta de la estrecha relación con el Estado sionista que entrena y arma a las fuerzas militares y paramilitares. Por su parte, al pueblo colombiano le corresponde elevar la oposición política a este criminal ataque, a los Estados terroristas de Israel y estados Unidos. E igualmente expresar la más poderosa solidaridad con los hermanos palestinos que mantienen su dignidad levantándose con verdadera dignidad con las pocas armas a su mano, incluso simples piedras. El ataque a Gaza no es contra Hamas, es contra todos los palestinos, y es un ataque a los pueblos del mundo. Con justicia son miles y miles los que se han manifestado de manera militante en ciudades y pueblos de todos los continentes contra este oprobioso ataque al pueblo palestino. Es urgente y necesario emular este ejemplo aquí y ahora.

¡De norte a sur, de oriente a occidente, unir las luchas del pueblo!
¡La lucha del pueblo palestino por su liberación es también nuestra lucha! ¡Apoyemos la lucha por una Palestina libre!


El término 'terrorismo' es una cortina de humo retórica para que los fuertes aplasten a los débiles
Gaza: La lógica del poder colonial Nir Rosen
The Guardian/UK
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Pasé la mayor parte de los gobiernos de Bush informando desde Iraq, Afganistán, el Líbano, Somalia y otros conflictos. He publicado en la mayoría de las principales publicaciones. Las principales cadenas de televisión me han entrevistado e incluso he testificado ante el comité de relaciones exteriores del Senado. El gobierno de Bush comenzó su presidencia mientras palestinos eran masacrados y la termina con la perpetración por Israel de uno de sus mayores masacres en la historia de sus 60 años de ocupación de tierras palestinas. La última visita de Bush al país que decidió ocupar terminó con el lanzamiento de sus zapatos por un educado chií iraquí secular hacia su persona, como expresión de los sentimientos de todo el mundo árabe salvo sus dictadores que se han ligado imprudentemente a un odiado régimen estadounidense.
Una vez más, los israelíes bombardean a la población hambrienta y encerrada de Gaza. El mundo contempla en vivo en la televisión y en Internet la situación apremiante vivida por 1,5 millones de gazanos; los medios occidentales justifican mayormente la acción israelí. Incluso algunos medios árabes tratan de comparar la resistencia palestina con el poder de la maquinaria militar israelí. Y nada de esto constituye una sorpresa. Los israelíes acaban de concluir una campaña de relaciones públicas a escala mundial para conseguir apoyo para su ataque, logrando incluso la colaboración de Estados árabes como Egipto.
La comunidad internacional es culpable directamente por esta última masacre. ¿Se mantendrá impune ante la cólera de un pueblo desesperado? Hasta ahora, ha habido grandes manifestaciones en el Líbano, Yemen, Jordania, Egipto, Siria e Iraq. El pueblo del mundo árabe no olvidará. Los palestinos no olvidarán. "Todo lo que habéis hecho a nuestro pueblo está registrado en nuestros libros de notas," como dijo el poeta Mahmoud Darwish.
Analistas políticos, responsables de las decisiones gubernamentales y los que tienen que implementar esas decisiones me han pedido frecuentemente mi consejo sobre lo que pienso que EE.UU. debe hacer para promover la paz o ganar los corazones y las mentes en el mundo musulmán. Demasiado parece fútil, porque se requeriría una revolución de tales proporciones en la política estadounidense que sólo una verdadera revolución en el gobierno estadounidense podría conducir a los cambios necesarios. Una publicación estadounidense me pidió que contribuyera un ensayo a una discusión sobre si el terrorismo o los ataques contra civiles podrían ser justificados de alguna manera. Mi respuesta es que una publicación estadounidense no debiera preguntar si ataques contra civiles pueden ser justificados de alguna manera. Es una pregunta que se deben hacer los débiles, los americanos nativos del pasado, los judíos en Alemania nazi, los palestinos de nuestros días.
El terrorismo es un término normativo y no un concepto descriptivo. Una palabra vacía que significa todo y nada: es utilizada para describir lo que hace el Otro, no lo que hacemos nosotros. Los poderosos – sea Israel, EE.UU., Rusia o China – siempre describirán la lucha de sus víctimas como terrorismo, pero la destrucción de Chechenia, la limpieza étnica de Palestina, la matanza lenta de los palestinos que quedan, la ocupación estadounidense de Iraq y Afganistán, con las decenas de miles de civiles que ha matado… nunca merecerán el título de terrorismo, aunque el objetivo eran civiles, y aterrorizarlos era el propósito.
La contrainsurgencia, popular ahora en el Pentágono, es otra manera de decir la supresión de las luchas por la liberación nacional. El terror y la intimidación son tan esenciales para esa supresión como la conquista de corazones y mentes.
Las reglas normativas son determinadas por relaciones de poder. Los que poseen poder determinan lo que es legal e ilegal. Acorralan a los débiles con prohibiciones legales para impedir que se resistan. Que los débiles se resistan es ilegal por definición. Conceptos como terrorismo son inventados y utilizados normativamente como si un tribunal neutral los hubiera producido, en lugar de los opresores. Lo peligroso en este uso excesivo de la legalidad reside en que en realidad la socava, disminuyendo la credibilidad de instituciones internacionales como Naciones Unidas. Se hace obvio que los poderosos, los que hacen las reglas, insisten en la legalidad simplemente para preservar las relaciones de poder que les sirven, o para mantener su ocupación y colonialismo.
El ataque contra civiles es el postrero, más desesperado y básico método de resistencia cuando se enfrentan probabilidades aplastantes y la erradicación inminente. Los palestinos no atacan a civiles israelíes con la expectativa de que vayan a destruir Israel. La tierra de Palestina es robada día tras día; el pueblo palestino está siendo erradicado día tras día. Como resultado, reaccionan como pueden para aplicar presión a Israel. Los poderes coloniales utilizan estratégicamente a los civiles, estableciéndolos para reivindicar tierras y desposeer a las poblaciones nativas, sean los indios en Norteamérica o los palestinos en lo que es ahora Israel y los Territorios Ocupados. Cuando la población nativa ve que existe una dinámica irreversible que se apodera de su tierra e identidad con el apoyo de un poder abrumador, es obligada a recurrir a cualesquiera métodos de resistencia que pueda utilizar.
No hace mucho, Qassem al-Mughrabi, de diecinueve años, un palestino de Jerusalén estrelló su coche contra un grupo de soldados en una intersección. "El terrorista," como lo llamó el periódico israelí Haaretz, fue muerto a tiros. En dos incidentes separados en julio pasado, palestinos de Jerusalén también usaron vehículos para atacar a israelíes. Los atacantes no formaban parte de una organización. Aunque esos palestinos también fueron muertos, altos funcionarios israelíes llamaron a que demolieran sus casas. En un incidente separado, Haaretz informó que una mujer palestina cegó a un soldado israelí en un ojo lanzando ácido a su cara. "La terrorista fue arrestada por fuerzas de seguridad," dijo el periódico. ¿Una ciudadana ocupada ataca a un soldado ocupante, y ella es la terrorista?
En septiembre, Bush habló ante Naciones Unidas. Ninguna causa puede justificar la destrucción de una vida humana, dijo. Sin embargo, EE.UU. ha matado a miles de civiles en ataques aéreos contra área pobladas. Cuando se lanzan bombas contra áreas pobladas a sabiendas de que habrá un cierto daño civil "colateral", pero se acepta como que es algo que vale la pena, entonces es deliberado. Cuando se imponen sanciones, como EE.UU. hizo durante Iraq de la era de Sadam, que matan a cientos de miles, y luego se dice que sus muertes valieron la pena, como lo hizo la Secretaria de Estado Albright, uno está matando deliberadamente gente por un objetivo político. Cuando se trata crear "choque y pavor", como lo hizo el presidente Bush cuando bombardeó, uno se involucra en terrorismo.
Tal como la película tradicional de vaqueros estadounidense presentó a estadounidenses blancos cercados, y a los indios como agresores, todo lo contrario de lo que fue la realidad, del mismo modo, los palestinos se convirtieron en los agresores y no en las víctimas. Desde 1948, 750.000 palestinos fueron deliberadamente sometidos a la limpieza étnica y expulsados de sus casas, cientos de sus aldeas fueron destruidas, y sobre su tierra se establecieron los colonos, que pasaron a negar su existencia misma y a librar una guerra de 60 años contra los nativos restantes y los movimientos de liberación nacional que los palestinos establecieron en todo el mundo. Cada día, se roba más de Palestina, matan a más palestinos. Si alguien se llama sionista israelí se está involucrando en el desposeimiento de todo un pueblo. No es que, como palestinos, tengan el derecho de utilizar todos los medios necesarios, es porque son débiles. Los débiles tienen mucho menos poder que los fuertes, y pueden hacer mucho menos daño. Los palestinos no habrían atentado contra cafés o utilizado misiles de fabricación casera, si hubieran tenido tanques y aviones. Sólo en el contexto actual sus acciones son justificadas, y existen límites evidentes.
Es imposible hacer una afirmación ética universal o establecer un principio kantiano que justifique todo acto de resistencia contra el colonialismo o la dominación por un poder aplastante. Y hay otros problemas que me cuesta responder. ¿Puede justificarse si un iraquí ataca a EE.UU.? Después de todo, su país fue atacado sin provocación, y destruido, con la creación de millones de refugiados, cientos de miles de muertos. Y esto, después de 12 años de bombardeos y sanciones, que mataron a muchos y destruyeron las vidas de muchos otros.
Podría argumentar que todos los estadounidenses se benefician de las hazañas de su país sin tener que pagar el precio, y que, en el mundo de hoy, la máquina imperial no son sólo los militares sino una red militar-civil. Y también podría decir que los estadounidenses eligieron dos veces un gobierno de Bush y eligieron representantes que no hicieron nada por detener la guerra, y que el propio pueblo estadounidense no hizo nada. Desde la perspectiva de un estadounidense, o de un israelí, y otros poderosos agresores, si uno es fuerte, todo lo que hace es justificable, y nada que hagan los débiles es legítimo. Es sólo cuestión del lado que uno elige: el lado de los fuertes o el lado de los débiles.
Israel y sus aliados en Occidente y en regímenes árabes como en Egipto, Jordania y Arabia Saudí han logrado corromper a la dirigencia de la OLP, sobornarlos con la promesa de poder a costa de la libertad para su pueblo, creando una primicia – un movimiento de liberación que colabora con el ocupante. Pronto tendrán lugar las elecciones israelíes y, como de costumbre, estas elecciones van acompañadas por la guerra para popularizar a los candidatos: No se puede ser primer ministro de Israel sin suficiente sangre árabe en sus manos. Un general israelí prometió retrasar décadas a Gaza, tal como amenazaron con retrasar décadas al Líbano en 2006. Como si estrangular a Gaza y negar a su pueblo combustible, electricidad o alimento no la hubieran retrasado ya en décadas.
El gobierno democráticamente elegido de Hamas fue un objetivo para ser destruido desde el día mismo en que ganó las elecciones en 2006. El mundo dijo a los palestinos que no pueden tener democracia, como si el objetivo fuera radicalizarlos aún más y como si eso no fuera a tener consecuencias. Israel afirma que apunta a las fuerzas militares de Hamas. Eso no es verdad. Está atacando a los policías palestinos y matándolos, incluyendo a algunos como el jefe de policía, Tawfiq Jaber, quien era en realidad un ex funcionario de Fatah quien permaneció en su puesto después que Hamas tomó control de Gaza. ¿Qué pasará con una sociedad sin fuerzas de seguridad? ¿Qué esperan que suceda los israelíes cuando fuerzas más radicales que Hamas conquisten el poder?
Un Israel sionista no es un proyecto viable a largo plazo y los asentamientos israelíes, la expropiación de tierras y las barreras de separación han imposibilitado hace tiempo una solución de dos Estados. Sólo puede haber un Estado en Palestina histórica. En las próximas décadas, los israelíes se verán enfrentados a dos opciones. ¿Harán una transición pacífica hacia una sociedad igualitaria, en la que los palestinos tengan los mismos derechos, como Sudáfrica post-apartheid? ¿O seguirán considerando que la democracia es una amenaza? Si es así, uno de los dos pueblos será forzado a partir. El colonialismo sólo ha funcionado cuando la mayoría de los nativos han sido exterminados. Pero a menudo, como en Argelia ocupada, son los colonos los que huyen. En última instancia, los palestinos no estarán dispuestos a llegar a un compromiso y buscar un Estado para ambos pueblos. ¿Quiere el mundo que se radicalicen aún más?
No nos engañemos: la persistencia del problema de Palestina es el motivo principal para todo militante anti-estadounidense en el mundo árabe y más allá. Pero ahora el gobierno de Bush ha agregado Iraq y Afganistán como agravios adicionales. EE.UU. ha perdido su influencia en las masas árabes, incluso si todavía puede aplicar presión a los regímenes árabes. Pero los reformistas y las elites en el mundo árabe no quieren tener nada que ver con EE.UU.
Un gobierno estadounidense fracasado se va, la promesa de un Estado palestino es una mentira, mientras más palestinos son asesinados. Un nuevo presidente llega al poder, pero el pueblo de Oriente Próximo tiene una experiencia demasiado amarga con los gobiernos de EE.UU. como para tener alguna esperanza de cambio. El presidente electo Obama, el vicepresidente electo Biden, y la Secretaria de Estado entrante Hillary Clinton no han demostrado que su idea de Oriente Próximo sea diferente en algo de la de los gobiernos anteriores. Mientras el mundo se prepara para celebrar un nuevo año ¿cuánto va a tardar antes de que se le haga sentir una vez más el dolor de aquellos cuya opresión ignora o apoya?
© 2008 Guardian News and Media Limited
Nir Rosen es un periodista especializado en política exterior de EE.UU. en Oriente Próximo, Iraq y Afganistán. Miembro del centro de derecho y seguridad de la Universidad de Nueva York, su trabajo ha aparecido en Atlantic Monthly, New York Times Magazine, New Yorker, Rolling Stone magazine, Harper's Magazine, New Republic y Mother Jones. Su libro sobre Iraq de la postguerra: "The Triumph of the Martyrs: A Reporter's Journey into Occupied Iraq" fue publicado en 2006. Sus artículos aparecen en
nirrosen.com
http://www.commondreams.org/view/2008/12/29-7


Un genocidio a sangre fría Los misiles Qassam: una vil excusa que no engaña a nadie Patricia Rivas
Yvke


Al Estado de Israel no le importa la verdad, como no le importa un comino la vida de civiles ni el Derecho Internacional. Estados Unidos e Israel justifican la masacre del sábado en Gaza por el hecho de que la resistencia palestina contra la ocupación lance misiles de fabricación casera contra las poblaciones israelíes aledañas a Gaza.
El poder mortífero de los cohetes Qassam quedó demostrado este sábado, después del peor ataque israelí contra los palestinos en 40 años, cuando Hamas lanzó 20 de estos proyectiles y dejó un saldo de una ciudadana israelí asesinada. Una víctima civil israelí contra más de 230 civiles palestinos asesinados.
Esa desproporción no es sino evidencia de la desigualdad de fuerzas entre uno de los Ejércitos mejor equipados del mundo y un movimiento de resistencia palestino que se alimenta de la desesperación de los palestinos en los territorios ocupados, donde la muerte parece el único destino claro: mártir o víctima, esa es la única opción para los niños palestinos que viven todos los días bajo la bota militar israelí.
La cuestión no es si se justifica o no el terrorismo, nadie se confunda. La cuestión es, de nuevo, de proporciones. Equiparar los crímenes de Hamas con los del Estado de Israel es como comparar a los judíos partisanos que combatieron la ocupación nazi en Europa con el III Reich. Sencillamente inmoral, y criminal, porque hace igual a la víctima y al victimario.
Claro que disparar proyectiles explosivos, así sean de fabricación casera y alcance limitado, contra población civil viola todo el Derecho Internacional Humanitario y la IV Convención de Ginebra. Nadie dice que eso esté bien. El asunto es que hay gobiernos, como el de Israel, Estados Unidos y Canadá, que esgrimen eso como justificación de un bombardeo masivo contra una de las zonas más densamente pobladas del mundo.
Según el cartel mediático internacional, los niños, las mujeres y los civiles que vimos tendidos en las calles, o con el cuerpo destrozado, son peligrosos "terroristas islámicos". Pero sí nos hablaron con detalle de la mujer israelí que murió víctima del misil Qassam lanzado por Hamas.
Desde que la población palestina en los territorios ocupados se levantó contra las Fuerzas Israelíes de Ocupación en septiembre del año 2000, han muerto 430 civiles israelíes en los diversos atentados y acciones armadas llevados a cabo por todas las facciones de la resistencia palestina en su conjunto (1). En el mismo período, las Fuerzas Israelíes de Ocupación han asesinado a más de cinco mil civiles palestinos, entre ellos casi 900 niños (menores de 18 años no combatientes).
Y, por cierto, según el último reporte publicado por el Centro Israelí de Información para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados B´TSELEM , entre junio de 2004 y hasta el final de 2007 (es decir, en tres años y medio) un total de once civiles israelíes y cinco palestinos murieron a causa de ataques con misiles Qassam lanzados desde Gaza.
Esta organización israelí de derechos humanos califica, y con mucha razón, el lanzamiento de cohetes Qassam como un "crimen de guerra", por las siguientes razones: "Las organizaciones palestinas que disparan cohetes Qassam declaran abiertamente que se proponen golpear, entre otros objetivos, civiles israelíes. Los ataques dirigidos contra civiles son inmorales e ilegales, y el asesinato intencional de civiles es una grave violación de la IV Convención de Ginebra, un crimen de guerra, y no puede ser justificado, bajo ninguna circunstancia. Es más, los cohetes Qassam son en sí mismos ilegales, incluso aunque apunten a objetivos militares, porque los cohetes son tan imprecisos que ponen en peligro la vida de los civiles en el área desde la que son lanzados así como en la que aterrizan, violando dos principios fundamentales de las leyes de la guerra: diferenciación (entre objetivos militares y civiles) y proporcionalidad (en el uso de la fuerza)".
Si el lanzamiento de cohetes Qassam, con el poder mortífero antes reseñado, es un crimen de guerra, ¿quién podrá calificar las dimensiones del crimen cometido este 27 de diciembre por el Gobierno de Ehud Olmert y George W.Bush en calidad de cómplice?
Y quien dice este 27 de diciembre, dice cualquier otra fecha en los últimos 40 años, porque la masacre de civiles palestinos como política intencional del Estado de Israel, incluyendo niños, viene siendo sistemática en los territorios palestinos ocupados desde 1967.
Pero retomando el tema del artículo: las operaciones militares israelíes "como respuesta al lanzamiento de cohetes Qassam" por los palestinos, la lectura del informe del Centro Palestino para los Derechos Humanos (CPDH) sobre los asesinatos de niños en la Franja de Gaza por las Fuerzas Israelíes de Ocupación, titulado "Sangre en sus manos", es revelador:
"Cuando los civiles son asesinados en la Franja de Gaza, el Estado de Israel alega permanentemente que es en respuesta al lanzamiento de misiles por parte de grupos militantes desde el interior de Gaza. Sin embargo, las investigaciones del CPDH sobre las muertes de civiles, incluyendo las muertes de niños en Gaza, refutan sistemáticamente estos argumentos.
En septiembre de 2006, el diario de Londres "Independent" publicó un informe en primera plana sobre las muertes de niños en Gaza que se convertiría posteriormente en una noticia internacionalmente divulgada. "Gaza: los niños asesinados en una guerra sobre la que el mundo no quiere saber nada" se centraba en las muertes de civiles palestinos en la Franja de Gaza durante una operación militar a gran escala de las Fuerzas Israelíes de Ocupación, denominada "Operación Lluvia de Verano" que asesinó al menos a 153 palestinos en junio-julio de 2006. Noventa y seis de las víctimas eran civiles desarmados, incluyendo al menos a 31 niños. El hecho de que civiles desarmados llevaran la peor parte de los ataques de las Fuerzas Israelíes de Ocupación ilustra claramente el nivel de fuerza letal excesiva que las Fuerzas Israelíes de Ocupación emplean permanentemente contra los civiles palestinos.
Israel se ha negado siempre a investigar los asesinatos de civiles desarmados por las Fuerzas Israelíes de Ocupación, incluyendo los de niños. En las extraordinarias ocasiones en que se han abierto investigaciones oficiales sobre asesinatos de civiles palestinos por las Fuerzas Israelíes de Ocupación, las investigaciones han sido realizadas por las propias Fuerzas Israelíes de Ocupación.
El 9 de junio de 2006, un barco cañonero israelí disparó siete proyectiles de artillería contra civiles en una concurrida playa en Beit Lahia, en el norte de la Franja de Gaza. Siete miembros de la familia Ghalia fueron asesinados en el ataque, y otros 32 civiles fueron heridos. Una investigación posterior de las Fuerzas Israelíes de Ocupación sobre los asesinatos de la familia Ghalia concluyó que "la probabilidad (de que el proyectil israelí causara la masacre) es absolutamente cero. No hay ninguna posibilidad de ello" (cita del investigador de las Fuerzas Israelíes de Ocupación Mayor Meir Klifi en el diario "Haaretz" del 14-06-2006). Esta afirmación de las Fuerzas Israelíes de Ocupación contradecía frontalmente la investigación del CPDH sobre los asesinatos de la familia Ghalia, que demostró, más allá de cualquier duda razonable, que la familia fue asesinada por los proyectiles de las Fuerzas Israelíes de Ocupación. Human Rights Watch también investigó los asesinatos, y concluyó que "Ha habido mucha especulación sobre la causa de los asesinatos en la playa de la familia Ghalia, pero las evidencias que hemos reunido sugieren con mucha fuerza que la culpa fue del fuego de artillería israelí".
El CPDH ha expresado su firme oposición a estas investigaciones internas de las Fuerzas Israelíes de Ocupación, que no cumplen los estándares internacionales de independencia y transparencia y no representan ningún intento sincero por parte de las Fuerzas Israelíes de Ocupación de hacer que sus miembros rindan cuentas por los asesinatos de civiles palestinos desarmados, incluyendo niños.
Las investigaciones del CPDH sobre las muertes de los 68 niños asesinados por las Fuerzas Israelíes de Seguridad en la Franja de Gaza entre el 30 de junio de 2007 y el 30 de junio de 2008, han puesto de manifiesto que en muchas ocasiones los objetivos buscados por las Fuerzas Israelíes de Seguridad eran claramente niños.
El 21 de agosto de 2007, Abdul Qader Yousef Ashour, de trece años, y Fadi Mansour al-Kafarna, de once años, fueron asesinados por las Fuerzas Israelíes de Ocupación en Beit Hanoun, en el norte de la Franja de Gaza. Los dos niños habían estado jugando con un amigo en un huerto contiguo a la Escuela Secundaria Agrícola en las afueras de la norteña Beit Hanoun, cuando las Fuerzas Israelíes de Ocupación dispararon un misil tierra-tierra que los mató a ambos instantáneamente. El tercer niño, Ahmed Sa'id al-Bo, de trece años sufrió heridas de metralla por el ataque con misil. La madre e Abdul Qader, Sabah Mohammed Jadallah Ashour, se encontraba a unos cientos de metros de la Escuela de Secundaria Agrícola cuando escuchó el estruendo de una explosión. "Eran las 5.45 p.m. Sabía que Abdul Qader había estado jugando fútbol en el patio de la escuela", declaró al CPDH. "Corrí inmediatamente hacia el patio de la escuela. De camino, un hombre me dijo que un niño llamado Fadi había sido herido. Le pregunté si sabía algo de un niño de azul, porque mi hijo estaba vestido de azul. Me dijo que el niño de azul había sido desmembrado". (Entrevista del CPDH con Sabah Mohammed Jadallah Ashour, 09-07-08).
El CPDH visitó el lugar donde Abdul Qader Ashour y Fadi al-Kafarna fueron asesinados. Fueron asesinados a 2-3 metros de la Escuela Secundaria Agrícola, y aproximadamente 150 metros del emplazamiento de un lanzador de cohetes. Miembros de las familias Ashour y al-Kafarna confirmaron que ningún cohete se había lanzado desde Beit Hanoun el 21 de agosto de 2007. El CPDH confirmó que las Fuerzas Israelíes de Ocupación dispararon el misil tierra-tierra en las inmediaciones de una escuela, donde docenas de otros niños estaban jugando fútbol en el momento, poniendo en riesgo las vidas de todos estos escolares.
Las familias de Abdul Qader Ashour y Fadi al-Kafarna afirman que los dos niños fueron tomados como objetivo por las Fuerzas Israelíes de Ocupación para presionar a los padres de la localidad a que evitaran el lanzamiento de cohetes desde Beit Hanoun contra Israel".
Testimonios como éste son los que nunca son noticia en el televisor. Revelan, por si nos quedaba alguna duda, que lo ocurrido este sábado en Gaza es un crimen de lesa humanidad, una masacre premeditada que no puede ser justificada bajo ninguna excusa.
No quiero terminar estas líneas acudiendo a la consabida exigencia de justicia y de cumplimiento del derecho internacional. Ese es el deber de los gobiernos del mundo, que una vez más emiten comunicados, más o menos firmes, pero que a la hora de la verdad, no aplican sanciones económicas contra el Estado de Israel (por cierto, que supeditar el acuerdo de libre comercio entre Mercosur e Israel al cumplimiento de la IV Convención de Ginebra, al menos, sería un gesto político que el Sur está en capacidad de hacer, dando ejemplo de coherencia al mundo, empezando por la encanallada Unión Europea).
No. Termino como empecé. Viendo en el cuerpo destrozado del niño de la foto y en la desesperación que lo rodea, a mi propio hijo. Ponerse en el lugar de una madre palestina, así sea por cinco minutos, es sobrecogedor. En estos días en que Belén esta presente en millones de hogares, y nos inspira sentimientos de humanidad un niño palestino que nació y murió bajo la ocupación de otro Imperio, me pregunto por qué nos acongoja tan poco el destino de un millón y medio de sus descendientes recluidos sin alimentos ni electricidad, bombardeados y a las puertas de una incursión terrestre... Y por qué somos tan condescendientes con los Herodes de nuestros días.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Dosmilnueve, guardarriba



Mauricio Rodríguez Amaya
Mauro_rodriguez1@yahoo.com
www.bajolamole.blogspot.com

Dosmilocho anunció la crisis, guardabajo, como dijo el poeta, y tres panes costarán como tres hijos. Dosmilocho de desamparos y esperanzas. Dosmilnueve, guardarriba, de decisión fecunda por el cambio, la dignidad y la justicia

Dosmilocho fue de desamparos, porque la muerte vino en falsos positivos, asesinatos extrajudiciales y más medallas a sus mercaderes. De desamparos, porque el hambre sigue impune y en las mesas triunfa la ausencia y el pan duro. Porque el ladronaje financiero despojó de viviendas a miles de colombianos y colombianas. De desamparos también porque el invierno azotó a ricos y pobres (casi por igual), y porque las ayudas a los miles de damnificados se siguen quedando en los almacenes de las grandes marcas. Cae la economía porque suben los bancos, el DANE dice que no hay desempleo porque la gente ha dejado de buscarlo, no porque lo haya conseguido. En las pirámides quedaron enterradas las expectativas del dinero fácil de miles de ingenuos colombianos, el gobierno se quedó con el resto del lavado: las marcas, los proveedores y parte importante de los beneficios. Los ministros, propietarios de sus propias mentiras, sostienen que la crisis no vendrá, pero es precisamente porque ya está aquí: ataca los ahorros, amenaza con liquidar bancos y desaparecer los dineros de la gente, con eliminar el empleo ya precario, y hasta les sirve de excusa para no aumentar el miserable mínimo.

Pero en medio de tantas desilusiones y desdichas, también el dosmilocho trajo consigo nuevas esperanzas, de las que nos aferramos como si fueran el madero en el océano, o el oasis en medio de la nada. Esperanzas, porque empieza a debelarse la venda que turba al pueblo para conocer quien lo gobierna. Dosmilocho de esperanza, por que la realidad ratificó que la Seguridad no es más que el miedo y que la Democracia sigue libre, medio clandestina, entre trabajadores, indígenas, negros y estudiantes. Un año de esperanzas porque la Justicia , en medio de amenazas, llevó a la cárcel a muchos de los que hacen parte de la alianza de asesinos y mafiosos. De esperanza, porque volvieron a su casa un importante número de secuestrados y retenidos, y porque sus hijos verán la navidad junto a sus padres. De esperanzas, porque la minga de los Pueblos es robusta y ansiosa. Esperanzas, menor en número que las desventuras, pero como toda esperanza, irreductible.

Dosmilnueve, guardarriba, es año para prepararse, para cambiar el rumbo, para derrotar el régimen de ladrones y verdugos. Para enfrentar la crisis con dignidad y valentía, para hacer de la vergüenza nuestro escudo, y del esfuerzo nuestra gallardía. Dosmilnueve, guardarriba, para que vuelvan los panes a la mesa y el calor a todos los hogares. Dosmilnueve guardarriba para que crezcan como flor silvestre los abrazos y los amparos, y para que el odio entre colombianos y colombianas sea superado por la reconciliación y el buen afecto. Para que los niños tengan escuelas y para que las escuelas puedan tener maestros. Para que las universidades vuelvan a ser libres y para que profesores y estudiantes puedan hacer del conocimiento disciplina conciente y no servicio al poder absolutista. Dosmilnueve, guardarriba, para que la prosperidad no se quede en los bancos y logre bajar a las ciudades, las calles y las casas. Para que la muerte venga solo por causas naturales y no para sumar estrellas en los uniformes militares. Para que la buena fe no sea traicionada y para que haya empleo en campos y ciudades. Para que la mentalidad mafiosa que estimula el dinero fácil, no vuelva a envilecer nuestras conciencias y el trabajo digno nos provea los frutos del esfuerzo. Trabajo pan y paz. Tierra, dignidad y Soberanía. Respeto, justicia y democracia: para lograrlo será necesario asumir este dosmilnueve guardarriba.

Foto: surimages international photo agency