miércoles, 28 de mayo de 2014

Carta al Candidato Santos



Carta al Candidato Santos

Pugna en la campaña reeleccionista .


Por Mauricio Rodríguez Amaya


Señor candidato Juan Manuel Santos, como usted sabrá mejor que yo, varias voces significativas de la izquierda colombiana, de los sectores progresistas y de reconocidos y reconocidas demócratas, indudablemente más inteligentes que yo, vienen planteando la tesis de votar por usted en la Segunda Vuelta presidencial, como un aporte generoso y sincero por la continuidad del Proceso de Paz. Pese a semejante nivel de altruismo que representa para la izquierda votar por usted, yo aún no me convenzo de que ese hecho represente la continuidad del proceso en la Habana, ni el arranque de Diálogos con el ELN, ni mucho menos cambios favorables para los trabajadores y trabajadoras ni para las clases populares, que representan más del 70% de la población colombiana.

Sin embargo, con el ánimo de tomar una decisión a conciencia, me permito presentar a Usted muy respetuosamente el presente formulario, con el cual quiero tener una mirada más clara de lo que significaría acompañarlo con mi voto el próximo 15 de Junio, o por el contrario, saber a qué me atengo si me quedo en mi casa esperando el cierre definitivo de esta campaña indecorosa, ausente de debates y vacío de propuestas de no haber sido por el programa presentado por las Doctoras Clara López y Aida Avella. 

1.      Si es reelegido en la Presidencia de Colombia, llevará hasta la firma de un acuerdo los diálogos que se adelantan en la Habana con las FARC-EP, asumirá hasta las últimas consecuencias ese diálogo?

2.      Iniciará diálogos de paz con el ELN?

3.      Promoverá una asamblea Constituyente o un referendo que ratifique los compromisos firmados con la Guerrilla?

4.      Está dispuesto a cumplir los compromisos hechos con el Gobierno de los Estados Unidos para promover la formalización efectiva del empleo, garantizar la estabilidad laboral y los derechos de los trabajadores a la libre asociación y a la negociación colectiva, teniendo en cuenta que su Ministro del Trabajo, no solo no cumplió el Plan de Acción, sino que estimuló la impunidad y la persecución antisindical, la tercerización laboral y el desmantelamiento de la negociación colectiva?

5.      Suspenderá definitivamente las licencias que permiten operar a la multinacional DRUMOND, o permitirá que esta empresa continúe destruyendo el mar y las riquezas naturales del Magdalena y La Guajira?

6.      Exigirá a Ecopetrol que asuma la operación directa de los campos petroleros operados en el Meta por la Multinacional Pacific Rubiales, o se quedará callado como hasta ahora, ante el incumplimiento de los compromisos sociales, la persecución sindical y las violaciones a los derechos humanos que esta empresa produce diariamente en Puerto Gaitán?

7.      Detendrá la destrucción de Cajamarca y de la reserva natural del Tolima que ahora está entregada en concesión a la Anglo-Gold, o dejará pasar la devastación natural más grande del país?

8.      Exigirá que el Fiscal General de la Nación asuma en serio las investigaciones de los más de 4000 asesinatos extrajudiciales (falsos positivos) o dejará que la impunidad y el dolor consuman definitivamente a las víctimas?

9.      Devolverá y titulará la tierra a los campesinos beneficiarios de reforma agraria o seguirá permitiendo que los grandes ricos y las empresas multinacionales se hagan titular las tierras que fueron despobladas por la violencia paramilitar?

10.  Solicitará el retiro inmediato del proyecto de reforma a la Salud, o permitirá que con este las EPS logren alcanzar más beneficios y libertades en contra de los pacientes, los médicos y los hospitales?

11.  Exigirá al Ministerio de Educación que entregue los recursos que requieren las universidades públicas, o seguirá amenazando con entregar los centros educativos al capital privado?
  

Agradezco la prontitud de su respuesta,  pues de ella dependerá si salgo a votar o no el próximo 15 de junio de 2014, el mismo día en que usted deberá asumir la responsabilidad por lo que hizo, por lo que no hizo y por lo que piensa hacer.

viernes, 23 de mayo de 2014

Aida y Clara



Aida Avella y Clara López van por la Presidencia de Colombia.



Aida y Clara
 

No creo en la paz de Santos, la de los sepulcros, la de los falsos positivos, la de las multinacionales que explotan tranquilas la riqueza patria y la dignidad de la gente; detesto el fascismo que se esconde tras Zuluaga, ese que creó el paramilitarismo, vive del narco y hace de la muerte la fuente principal de sus riquezas; no creo en Martha Lucía Ramírez, porque con ella están los dueños de la tierra, los latifundistas milenarios que unidos a la iglesia han deshonrado la grandeza patria; no creo en Peñaloza, por pusilánime, porque al final no hay nada serio que lo diferencie ni de Santos ni de Uribe. Creo en Aida Avella, creo en la Esperanza, creo en su valentía y en su coherencia; creo en Clara López, porque ha aprendido de los errores, porque supo superar a buena hora el dogmatismo que la tenía secuestrada en su despacho de Teusaquillo y se la jugó por las calles, las plazas y la gente del común, la carne y el hueso de un país que quiere decencia, dignidad, democracia real, honestidad y paz verdadera. 


Si algún colombiano quiere agua, territorios, naturaleza viva, pero  vota por Santos, habrá decidido por la muerte y la desolación; si alguien quiere tranquilidad, trabajo decente, prosperidad, pero vota por Zuluaga o por Ramírez, habrá decidido por la miseria, por el atraso, por el hambre. Si alguien quiere cambios, pero vota por Peñaloza, habrá decidido aplazar la oportunidad de las trasformaciones. Yo quiero agua, parques, bosques, selvas, vida, empleo decente, trabajo honesto, pan en nuestra mesa, cambios de fondo, paz duradera, por esa razón Voto por Clara, voto por Aida. 

lunes, 14 de abril de 2014

El Nacional-Chovinismo


El Nacional-Chovinismo

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Por: Mauricio Rodríguez Amaya



 
En épocas en que nos considerábamos inferiores o iguales, por debajo de nuestra verdadera condición humana, aceptamos inscribirnos en ese despreciable sistema interamericano de protección de Derechos Humanos;  ese sistema defiende  intereses de quienes sin el alcance de nuestra cultura, pretenden ponerse a nuestro nivel sin que ni su sangre ni su intelecto los legitime



Cada vez más solos, más puros, más nacionales; las instancias de justicia internacional desaparecen ante nuestros ojos como si nunca hubieran existido, para bien de nuestras propias verdades. Cada vez estamos más convencidos de nuestro propio destino manifiesto, imbuidos en nuestras locomotoras que llevan el progreso del subsuelo al puerto sin hacer ninguna parada cerca a nuestras casas. Cada vez más solos, más nacionales, más orgullosos de nuestra felicidad a borbotones, la misma que nos permite ganar premios de sonrisas año tras año, mientras las lágrimas se ocultan para mejorar el paisaje. Entre más pobres y miserables más engreídos de nuestro rotundo éxito en la brega por alcanzar el tan prometido paraíso; entre más nacionales más seguros de no hacer parte de esa plebe que contagia democracias por todo el continente en contra del deseo de los verdaderos propietarios del progreso. Esa es la fuente de nuestro renovado nacional-chovinismo, el que predica nuestro honorabilísimo Señor Presidente, heredero legítimo de Chauvin, muestra incólume de nuestra más noble pureza intelectual, referente contemporáneo de la justicia y del derecho.   

El Nacional-Chovinismo permite defendernos incluso de nosotros mismos: hace algunos años, cuando no teníamos conciencia de nuestra prolífica pureza intelectual, algunos manzanillos diplomáticos firmaron el Pacto de Bogotá; invitaron cancilleres y diplomáticos de culturas menos desarrolladas y por error y por desgracia, nos rebajamos a su nivel. En abril de 1948 nos sometimos a un requerimiento injusto con nuestro portentoso origen superior nacional; aceptamos que las controversias con nuestros vecinos serían resueltas, sin más mediación  ni dilaciones, por la Corte Internacional de Justicia de la Haya; nada más deshonroso para nuestra sangre y nuestro intelecto que someternos como iguales con pueblos inferiores, vecinos pero inferiores; para bien de nuestra superioridad nacional, nuestro Presidente y Guía Supremo, ha decidido que ese famoso Pacto de Bogotá no existe y nunca debió haber existido; ha optado por retirarnos de semejante oprobio para imponer ante nuestros ojos nuestra voluntad superior, por encima de todo esquema que limite nuestras infinitas condiciones principales.

El Nacional-Chauvinismo nos protege de los estertores democráticos que a nombre de una supuesta justicia internacional vienen imponiendo culturas despreciables e impuras; En épocas en que nos considerábamos inferiores o iguales, por debajo de nuestra verdadera condición humana, aceptamos inscribirnos en ese depravado sistema interamericano de protección de Derechos Humanos;  ese sistema defiende  intereses de quienes sin el alcance de nuestra cultura, pretenden ponerse a nuestro nivel sin que ni su sangre ni su intelecto los legitime; llaman derechos humanos a las degradaciones de pueblos infectos, a las limitaciones de gentes confinadas, a las inmundicias de culturas basabas en democracias contaminantes; Algunos nacionales de miserable cuño, han acudido a esas cortes roñosas para intentar detener nuestro futuro superior, incluso esas cortes han pretendido emitir decisiones contra nuestra razones de justicia, irrumpiendo abusivamente la superioridad de nuestro sistema jurídico, cuestionando el poder de nuestras autoridades nacionales, constituidas por la Fe Católica y por la pureza de la Raza, llamadas a protegernos de las desviaciones de quienes por error acceden a los puestos de poder que están destinados para nuestros machos y ricos más ilustres y poderosos. Sirva de ejemplo el caso Petro, ese semihombre minúsculo que promovió, para vergüenza de nuestro orgullo nacional, un proceso contra nuestro Estado ante una Comisión Interamericana. De nuevo, el Conductor de la Patria, cortó de un tajo semejante vagabundería e impuso lo que la verdad exige: que esa Comisión Interamericana no existe, que esa decisión pervertida de proteger a Petro no existe, que ese señor Petro nunca debió haber asumido un cargo de Alcalde porque esos asientos están destinados para hombres puros, dignos del poder, representantes de toda nuestra orgullosa estética nacional.

Ni las Cortes de la Haya existen, ni el Sistema interamericano existe, ni siquiera nuestros vecinos existen a los ojos de nuestro ilustre Presidente. Solo existimos nosotros y nuestras verdades, nuestro orgullo nacional y superioridad histórica; En el mundo existen dos tipos de seres humanos: nosotros, los de supremacía demostrada, y los demás, los inferiores, los débiles, los que recurren a la denigrante justicia internacional para intentar defenderse de su propia impotencia histórica. Hoy se hace más necesaria la defensa de la plataforma nacional-chovinista porque solo mirándonos a nosotros mismos y negándonos a la influencia mezquina de pueblos precarios e inferiores, podremos mantener nuestro orgullo nacional, nuestra pureza patria, nuestro intelecto límpido y nuestro perfecto e inmutable sistema de justicia.  
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